Empate técnico en Suecia, con el 71% contado y con ventaja socialdemócrata
Las elecciones parlamentarias celebradas ayer en Suecia se presentaban muy reñidas por la amenaza de la extrema derecha que, según los sondeos a pie de urna, habría tocado techo y, con ello, favorecido la victoria de la oposición de centro-izquierda y sus opciones de recuperar el poder, aunque las diferencias eran mínimas al cierre de esta ede.
Gara, , 14-09-2026Los partidos de la oposición de centro-izquierda liderados por el Partido Socialdemócrata Sueco (S) encabezaban al cierre de esta edición el recuento de las elecciones generales en el país con una ventaja mínima del 49,4% frente al 49,1% del bloque de derecha del primer ministro, Ulf Kristersson, que gobierna con el apoyo, aunque sin representación en el Gobierno, del ultraderechista Demócratas de Suecia (SD). Si se confirman los resultados, el bloque de centro-izquierda podría volver a gobernar.
Con el 57% escrutado, el Partido Socialdemócrata de Magdalena Andersson, la fuerza más votada en todos los comicios generales de los últimos cien años, habría obtenido un 27,6% de apoyo, con lo que sigue siendo la más votada y con más representación en el Riksdag (Parlamento unicameral), pese a retroceder casi dos puntos respecto a las elecciones de 2022, seguido del Partido Moderado de Kristersson, que con el 19,7% recuperaría el segundo puesto.
Los comicios se presentaban muy reñidos por el avance previsto de la formación antiinmigración SD, de Jimmie Åkesson, pero la extrema derecha parece haber tocado techo y habría sufrido un ligero retroceso respecto a 2022, cuando dio la sorpresa. Perdería casi tres puntos y quedaría relegado al tercer lugar, con el 17,7% de los votos. La ultraderecha, que ha crecido desde que se presentó a las elecciones en 1988, pierde terreno por primera vez desde que entró en el Parlamento en 2010 y deja de ser el segundo partido más grande de Suecia.
Kristersson había prometido incorporar a la extrema derecha a su Ejecutivo si resultaba elegido para un segundo mandato. El primer ministro saliente ha gobernado Suecia tras la firma en 2022 del Acuerdo de Tido, por el que la extrema derecha no entró en el Gobierno, pese a superar al Partido Moderado, y lo apoyó a cambio de que se asumiera buena parte de su agenda en materia de inmigración, asilo y control fronterizo. Esta vez, el SD había advertido de que no volvería a renunciar a estar en el Consejo de Ministros a cambio de su apoyo parlamentario.
«Suecia se está volviendo más segura, mejor, más sueca», afirmó el sábado Åkesson, que cree haber impuesto con éxito sus ideas sobre inmigración y la lucha contra el crimen organizado dentro de su amplia coalición de derecha.
Por detrás se situarían el Partido de la Izquierda (V, 8,3%), que superaría al Partido del Centro (C, 7,2%). El Partido Verde (MP, 6,3%) escalaría hasta el sexto puesto por delante del Partido Demócrata Cristiano (KD, 6,3%) y del Partido Popular Liberal (L, 5,4%). La entrada de los liberales en el Parlamento puede ser fundamental para la aritmética posterior.
En las elecciones de 2022, el centro-izquierda encabezó los sondeos a pie de urna y el recuento, pero en el tramo final la derecha remontó y acabó ganando por menos de 50.000 votos de diferencia. Para cuando este artículo se publique, se supone que esa incógnita estará ya despejada.
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