Vuelco mundial de las remesas: América Latina crece un 132% en 10 años y los envíos digitales se disparan

Las transferencias de dinero que las personas migrantes envían a sus familias se han duplicado entre 2016 y 2025, según el nuevo informe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA)

El País, Ana Puentes, 15-09-2026

Diez años después de la última gran radiografía mundial de las remesas, uno de los mayores flujos financieros internacionales, el panorama ha cambiado. Las transferencias de dinero que las personas migrantes envían a sus países de origen se han duplicado hasta alcanzar los 728.600 millones de dólares (unos 626.000 millones de euros) en 2025, una cifra que supera ampliamente la ayuda oficial al desarrollo. El nuevo informe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), publicado este lunes, revela además un giro geográfico y tecnológico: América Latina es la región donde más han crecido y la mitad de los envíos ya se realizan de forma digital, frente a un panorama dominado en un 90% por el efectivo hace apenas una década.

Más de 1.300 millones de personas en todo el mundo forman parte de los giros internacionales. Unos 220 millones de migrantes envían dinero a alrededor de 1.100 millones de familiares en sus países de origen, ayudándoles a cubrir necesidades básicas como la alimentación o la vivienda. Las cifras, sin embargo, deben leerse con cautela. El informe no descuenta el efecto de la inflación, por lo que el aumento registrado no equivale necesariamente a una duplicación del poder adquisitivo de las familias.

Aun así, la tendencia es clara: las transferencias han crecido a un ritmo medio cercano al 8% anual durante la última década. Según Pedro de Vasconcelos, gerente del Fondo de Financiación para las Remesas del FIDA, este aumento se explica por varios factores, entre ellos una comunicación más constante entre quienes emigran y quienes se quedan. “Más conexión implica mayor capacidad de respuesta. Antes era una llamada telefónica; hoy hay conversaciones por WhatsApp en cualquier momento. La persona sabe casi inmediatamente que sus familiares necesitan recursos para pagar una matrícula escolar, reparar un techo o afrontar una emergencia médica. Y puede enviar el dinero en segundos desde su teléfono”.

Los cambios en la última década

Tabla con 5 columnas y 6 filas. Ordenado de forma ascendente
Región Migrantes 2024 Crecimiento de migrantes 2015–2024 Flujos de remesas 2025 (millones) Crecimiento de remesas 2016–2025
África 46.000.000 32%
32%
124.200 $ 86%
86%
Asia y el Pacífico 90.000.000 19%
19%
384.900 $ 95%
95%
Europa 16.000.000 55%
55%
30.200 $ 58%
58%
América Latina y El Caribe 44.000.000 41%
41%
168.600 $ 132%
132%
Oriente Próximo y el Cáucaso 24.000.000 23%
23%
20.700 $ 4%
4%
Total 220.000.000 28%
28%
728.600 $ 94%
94%
Fuente: Informe ‘Sending money home’ 2026, FIDA. EL PAÍS
India, México, Filipinas, Egipto y Pakistán son los principales receptores del mundo y concentran el 47% de los fondos enviados. Asia y el Pacífico sigue siendo, con diferencia, la región que más recursos recibe, al captar el 53% del total mundial. Sin embargo, ya no es la que más crece. Ese liderazgo corresponde ahora a América Latina y el Caribe. Mientras que entre 2007 y 2016 las remesas hacia la región aumentaron un 18%, entre 2016 y 2025 se dispararon un 132%.

Una de las causas es el aumento de la migración, que creció un 41% en la última década, impulsada por el éxodo venezolano y por la inestabilidad económica, la inseguridad y los fenómenos climáticos. Vasconcelos añade que entre América Latina y EE UU, la principal fuente de remesas, “hay corredores de envíos muy grandes, líquidos y competitivos” que funcionaron bien cuando las personas migrantes tuvieron que responder a las crisis de la región. “En muchas familias rurales, incluso, pueden ayudar a que otro miembro de la familia no tenga que marcharse”, resalta.

Sin embargo, el endurecimiento de las políticas migratorias en Washington mantiene en alerta a los expertos. La Administración Trump, además, amenazó en 2025 con crear un impuesto del 5% a las remesas , aunque al final lo rebajó a un 1%.

Vasconcelos reconoce que una reducción del número de migrantes o de su capacidad para generar ingresos podría afectar seriamente a algunas economías especialmente dependientes de estos flujos. Podría ser el caso de Honduras, donde las remesas representan un 30% del PIB, El Salvador (28%) o Nicaragua (27%). No obstante, el estudio del FIDA resalta que este tipo de transferencias suelen mantenerse estables en periodos de incertidumbre.

Un salto a los envíos digitales
La digitalización gana terreno, aunque todavía avanza a distintas velocidades. La mitad de los envíos ya se inicia a través de canales digitales, como bancos que han llevado sus servicios a internet, aplicaciones móviles especializadas o monederos electrónicos. Sin embargo, solo un 35% completa el recorrido de forma plenamente digital, desde el envío hasta la recepción, sin pasar por el efectivo en ningún momento. “El gran desafío de los próximos años es completar ese recorrido digital”, afirma Vasconcelos y advierte de que para lograrlo hace falta mucho más que multiplicar las aplicaciones móviles.

Es lo que pasa, por ejemplo, en África, pionera en dinero móvil y en start-ups para el envío de remesas. El continente, que recibió 124.200 millones de dólares en 2025, aún tiene problemas para garantizar que las cuentas y monederos sean interoperables entre países, y no solo dentro de cada mercado nacional.

Vasconcelos añade que, tanto en África como en otros contextos, también se necesitan infraestructuras fiables, servicios adaptados a las necesidades de las familias migrantes y que las soluciones digitales lleguen a las zonas rurales, que reciben el 32% de las remesas mundiales.

Otra tarea pendiente es conseguir que la digitalización se traduzca en tasas de envío cada vez más baratas y llegar a la meta del 3% en 2030, trazada por Naciones Unidas. El coste medio de enviar 200 dólares (unos 170 euros) apenas disminuyó del 7,4% en 2016 al 6,36% en 2025. Las transferencias totalmente digitales costaron una media del 4,6%.

El FIDA también insiste en que es urgente mejorar la gestión de ese dinero una vez llega a destino. Es decir, que el dinero no simplemente se gaste en necesidades inmediatas, sino que permita construir ahorro o acceder a créditos. “La oportunidad no está solamente en transferir el dinero de forma más rápida y barata, sino en cómo las remesas pueden contribuir a construir una resiliencia mucho mayor. Eso incluye que los gobiernos las integren en sus planes de inclusión financiera”, explica Vasconcelos.

Cuanto mayores son las remesas, mayor es la tentación de verlas como una fuente de financiación que puede ser dirigida a determinadas prioridades de desarrollo. Eso sería un error
Pedro de Vasconcelos, gerente del Fondo de Financiación para las Remesas del FIDA
Sin embargo, el informe lanza una advertencia: “Son recursos familiares privados, no fondos para el desarrollo”. Aunque si están gestionadas, pueden impulsar el progreso de los países, no pueden quitarle la responsabilidad a los Estados y a las organizaciones internacionales de hacer inversión pública o garantizar la protección social, la ayuda humanitaria ni la financiación climática.

“Cuanto mayores son”, reconoce Vasconcelos, “mayor es la tentación de verlas como una fuente de financiación que puede ser dirigida a determinadas prioridades de desarrollo. Eso sería un error. El papel de los gobiernos y las instituciones de desarrollo no es dirigir el destino de ese dinero, sino ampliar las opciones de las familias para utilizarlo. No es movilizar remesas, sino movilizar oportunidades”.

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