El 'lobby' marroquí trabaja a toda máquina en Bruselas para minimizar el efecto de la crisis de Ceuta

Toda una nebulosa de actores, institucionales o no, orbita en torno a las instituciones europeas para defender los intereses de Rabat

ABC, Enrique Serbeto, 14-09-2026

Lo que en Bruselas se conoce como ‘lobby’ marroquí no es una organización definida y registrada con este nombre, pero constituye un elemento activo imposible de ignorar en la política europea. Se trata de una red constituida por actores institucionales, diplomáticos, empresariales, asociativos y políticos que promueven en las instituciones europeas posiciones favorables a los intereses estratégicos de Marruecos, especialmente en materia de relaciones con la UE y más concretamente respecto a cualquier asunto que afecte directa o indirectamente al futuro del Sáhara Occidental.

No tiene nada de extraño que un país o una organización ejerza labores de cabildeo en los pasillos del Parlamento Europeo, puesto que es parte de la actividad legislativa. Pero esta está regulada, reglamentada y necesita actuar a la luz del día. El ‘lobby’ marroquí, sin embargo, se caracteriza por su extraordinaria actividad que raras veces se lleva a cabo abiertamente. En este campo, el papel de Marruecos solo puede compararse con el de Israel.
La embajada de Marruecos en Bruselas constituye la parte más visible de esa galaxia de actores que tratan de defender los intereses de Rabat en todos los ámbitos. Por eso no resulta extraño que, a pesar de todo lo que se sabe positivamente de lo que sucedió en Ceuta, ningún dirigente de las instituciones europeas haya levantado la voz para señalar a Marruecos.
El nombre más repetido (y uno de los pocos elementos visibles) entre la nebulosa de actores promarroquíes es el de Andrea Cozzolino, que fue eurodiputado socialista durante la legislatura 2019–2024 y presidió desde septiembre de 2019 hasta enero de 2023 la Delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con los países del Magreb, que incluye la relación parlamentaria UE-Marruecos. Sin embargo, su contacto era el embajador de Marruecos en Polonia, Abderrahim Atmoun, que era el encargado de entregarle los fondos y «regalos» a cambio de influir en las decisiones políticas del Parlamento Europeo a favor de los intereses del país magrebí.

El escándalo conocido como «Qatargate» (porque el dinero qatarí era el que se descubrió) reveló también el empleo de estas prácticas por parte de Marruecos y de hecho, la implicación de Rabat en la corrupción de eurodiputado se menciona claramente en la resolución del Parlamento de enero de 2023.

En estos momentos, uno de los grandes temas que tiene Marruecos entre manos es la ratificación de la reforma del tratado comercial que ha pactado la Comisión con Marruecos después de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que viene a decir que pueden incluir los productos que vengan del Sahara Occidental siempre que quede claro que no es lo mismo que Marruecos y que además los beneficios de ese comercio favorezcan al pueblo saharahui. Ese tratado reformado está en vigor de forma provisional, pero necesita la ratificación en el Parlamento Europeo, donde en estos momentos no está claro que tuviera una mayoría. El responsable de la comisión de Comercio del Parlamento Europeo, el socialista alemán Bernd Lange, ya calificó como «indignante» la manera cómo la Comisión había negociado en el último momento un cambio meramente semántico que probablemente será rechazado otra vez por la justicia. En estos momentos, si el acuerdo con Marruecos se sometiera al voto en la Eurocámara lo más probable es que fuera rechazado, lo que obligaría a cesar su aplicación provisional. Esta situación permite sospechar que en ahora mismo los encargados de defender los intereses marroquíes en Bruselas ya estaban trabajando a toda máquina.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)