Moncloa detecta un agujero de credibilidad de Sánchez entre el votante de izquierdas por Ceuta

El núcleo duro considera que ha llegado el momento de «sacar» al presidente y optimizar su exposición mientras en el PSOE admiten un ambiente «frío»

La Razón, , 14-09-2026

Pedro Sánchez necesita volver a convencer a los suyos. La crisis de Ceuta ha abierto un agujero de credibilidad entre el presidente del Gobierno y una parte del propio electorado socialista y de izquierdas que preocupa en Moncloa. Y ese diagnóstico ha empezado a traducirse en movimiento.

Fuentes del núcleo duro del Ejecutivo consideran que ha llegado el momento de «sacar» de nuevo al presidente, aumentar su exposición pública y «optimizarlo» para tratar de recuperar la iniciativa política después de un verano en el que la entrada masiva de migrantes de los días 30 y 31 de julio ha monopolizado la agenda.

La estrategia ya empieza a ser visible. Sánchez ha encadenado dos entrevistas en distintos medios durante los últimos días y tiene previstas nuevas apariciones. En el entorno presidencial interpretan que el jefe del Ejecutivo debe asumir personalmente una mayor parte de la explicación política de lo sucedido y aprovechar su exposición para tratar de reconectar con un electorado progresista que no termina de comprar el relato construido por el Gobierno alrededor de Ceuta.

No se trata únicamente de recuperar espacio mediático. En Moncloa preocupa especialmente la credibilidad. La crisis ha obligado al Ejecutivo a modificar y matizar algunas de las explicaciones ofrecidas desde que decenas de miles de personas atravesaron la frontera desde Marruecos. El debate sobre los avisos previos, el comportamiento de la gendarmería marroquí, la capacidad de anticipación de los servicios de inteligencia y la respuesta posterior del Estado ha mantenido abierta una herida que el Gobierno todavía no ha conseguido cerrar.

La entrevista concedida este miércoles a TVE se inscribe en ese intento por empezar a hacerlo. Sánchez ha introducido una dosis de autocrítica que hasta ahora había administrado con cuentagotas. Ha reconocido que el Estado debe mejorar su preparación frente a «ataques híbridos», ha reclamado una inteligencia «más preparada» y ha anunciado una inversión de 180 millones de euros para reforzar la frontera. También ha defendido la necesidad de elevar hasta 6.000 las plazas disponibles para atender una emergencia migratoria de semejante dimensión.

Pero el presidente ha mantenido intacta una de sus principales líneas defensivas. Admite que existieron alertas sobre un incremento de las llegadas a nado, pero sostiene que nadie anticipó una avalancha semejante. «No se previó en absoluto una llegada masiva de tantos migrantes», ha afirmado. Es decir, Sánchez reconoce que el Estado debe prepararse mejor, pero rechaza que los avisos disponibles permitieran prever que más de 70.000 personas terminarían cruzando la frontera.

Un PSOE «plano y frío»

El despliegue del presidente contrasta, sin embargo, con el estado de ánimo que transmiten sectores del PSOE. Fuentes socialistas consultadas describen un arranque de curso más frío de lo habitual. «Sinceramente, he visto un ambiente un tanto frío. No sé si es preocupación, pero el ambiente no era el de otras veces», explica una de ellas que estuvo en la reunión interparlamentaria del lunes en el Congreso.

Otra fuente establece una comparación entre el ánimo del partido y el tono empleado por Sánchez: «El ambiente estaba, por lo demás, como el discurso del presidente: plano y frío». No describe un escenario de contestación interna ni una rebelión contra Moncloa. Sí una sensación de que el PSOE todavía no ha conseguido sacudirse el impacto político del verano cuando acaba de comenzar el último curso antes de las elecciones. De hecho en el PSOE ya hay quien piensa que se acerca una “sorpresiva” llamada a las urnas.

Y ahí reside la paradoja que empieza a dibujarse dentro del partido. Moncloa está calentando políticamente a Sánchez mientras el PSOE continúa frío. La multiplicación de entrevistas es interpretada por una parte de la organización como una señal de que el presidente ha empezado a poner en marcha la maquinaria para recuperar iniciativa. Aunque existen dudas sobre si una mayor presencia pública será suficiente si no viene acompañada de una revisión más profunda del mensaje.

«El discurso sigue la misma tónica que la entrevista de la SER y la comparecencia», señalan fuentes socialistas, que reclaman un paso adicional al presidente. «Creo que es necesario algo más de autocrítica para intentar conectar con el votante».

La advertencia adquiere mayor importancia por el calendario. Este no es un comienzo de curso cualquiera. Es el último antes de que España entre de lleno en el próximo ciclo electoral y algunos sectores socialistas esperaban una ofensiva política más reconocible para tratar de dejar atrás un verano extraordinariamente complicado. «Siendo el arranque del último curso antes de elecciones, yo esperaba más iniciativa política», reconoce una fuente.

Sánchez ha dejado claro precisamente en su ronda de entrevistas que pretende continuar. «Si mis compañeros quieren, me volveré a presentar», ha asegurado, afirmando que se encuentra «con ganas y con fuerzas». También ha descartado hacer coincidir las generales con las municipales y autonómicas y pretende llevar el debate de los Presupuestos al Congreso antes de que termine el año.

El problema para Moncloa es que antes de construir el siguiente ciclo necesita terminar de cerrar el anterior. Ceuta continúa atravesándolo todo. Condiciona el relato sobre Marruecos, ha obligado al Gobierno a exhibir sus informes de inteligencia, ha abierto el debate sobre los errores de prevención y ahora empieza a pesar también sobre la relación de Sánchez con una parte de su propio electorado.

En el núcleo duro consideran que ha llegado el momento de colocar de nuevo al presidente en el centro y aprovechar políticamente su capacidad de comunicación. En sectores del PSOE, en cambio, esperan que esa mayor exposición venga acompañada de algo más que entrevistas. Una fuente resume el problema en una frase: «Ceuta sigue marcando el estado de ánimo de todo lo demás».

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