AfD y el futuro de Alemania

¿Qué es lo que se puede esperar en un futuro de Alternativa para Alemania? El análisis de las claves de su reciente victoria pueden dar pistas para el porvenir político nacional

Deia, Jon Artabe, 13-09-2026

Al final, igual que en el cuento, el lobo llegó… La aplastante victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en el estado federal de Sajonia – Anhalt ha hecho realidad uno de los mayores temores de la política europea. Alemania, con la primera victoria de un partido de ultraderecha en unas elecciones desde el final de la Segunda Guerra Mundial, vuelve a ver surgir antiguos fantasmas que parecían enterrados. Una posible victoria que se veía venir desde hace mucho tiempo y que se ha hecho realidad de la manera más cruel posible, dejando a la AfD a solo tres escaños de la mayoría absoluta. Un rotundo éxito electoral que no hace más que elevar la importancia de lo ocurrido el pasado fin de semana.

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Resulta impresionante el imparable ascenso de una formación de tan reciente creación. Alternativa para Alemania nació en 2013, en plena crisis económica, empujada por antiguos miembros de la CDU decepcionados por la gestión de la crisis por parte de Angela Merkel y las instituciones europeas. Desde posturas liberales y euroescépticas, poco a poco, la AfD ha girado hacia la derecha radical identitaria, hasta convertirse en el partido oficial de la ultraderecha de Alemania, además de postularse como uno de los grupos políticos con mayor apoyo electoral, frente a unos partidos tradicionales completamente desgastados y en cuidados intensivos.

Ulrich Siegmund, el sonriente líder de ojos verdes que despierta el fantasma del nazismo en Sajonia – AnhaltNTMConsecuencias de la victoria de Alternativa para Alemania

¿Qué es lo que se puede esperar en un futuro de Alternativa para Alemania? ¿Y cuáles serán las consecuencias para el resto de Europa? El análisis de las claves de su reciente victoria pueden darnos pistas para el porvenir político nacional, pero también para el de la propia Europa.

La primera clave a tener en cuenta es la geográfica. Sajonia – Anhalt es un estado de la antigua Alemania del Este comunista. Los antiguos Länder de la RDA se han convertido en el gran bastión de la AfD. Resentidos por una reunificación en la que se les prometió alcanzar la prosperidad de la capitalista y liberal Alemania Federal, la realidad es que décadas después de la unificación sigue existiendo una profunda brecha entre las dos Alemanias. Esto es notorio en la realidad social de Sajonia – Anhalt, en clara despoblación, con una juventud que abandona la región en busca de mayores oportunidades en la Alemania del Oeste. Sus habitantes se ven a sí mismos abandonados y marginados por las autoridades de Berlín, convirtiéndose en víctimas de la denominada Ostalgia, la nostalgia por la protegida vida del ciudadano comunista de la antigua RDA. Para muchos electores de este perfil votar a la AfD es el castigo a la política tradicional alemana y su traición a la población del este. Un voto resentido que no hace más que crecer desde la reunificación del país en 1991.

La clave geográfica se combina con la progresiva ralentización de la economía alemana, factor al que los distintos gobiernos han sido incapaces de dar solución. No es solamente la antigua Alemania del Este la que sufre un estancamiento económico continuo, el problema es general. Alemania no consigue salir de la recesión desde 2023. La nueva economía alemana, profetizada por el canciller Friedrich Merz, a base de reformas estructurales en todos los ámbitos y sectores, parece una nueva promesa incumplida de los políticos tradicionales. La reciente decisión de Volkswagen de ajustar las plantillas en todo el mundo para 2030 con 100.000 despidos, además de la posibilidad de cerrar la marca SEAT, ejemplifica el momento de incertidumbre que vive la economía germana, especialmente en su buque insignia, el sector automovilístico. Un temor que toca el verdadero orgullo del alemán medio.

La ultraderechista AfD gana las elecciones en Sajonia – Anhalt pero se queda sin mayoría absolutaEP/Foto: EFEUlricht Siegmund, el candidato de la AfD, ha sabido monopolizar este momento de incertidumbre, nostalgia y resentimiento hacia la política tradicional, uniéndolo a los temas habituales de la ultraderecha, la cuestión de la inmigración, la batalla cultural o el revisionismo del pasado de Alemania. Esta combinación de miedo al futuro y a un estancamiento en la calidad de vida busca por parte de muchos ciudadanos respuestas sencillas y fáciles, que los populistas de Alternativa para Alemania repiten sin cesar, asentando la base del éxito de la formación ultraderechista. Al mismo tiempo, la campaña de Siegmund ha enseñado que la postura política radical puede combinarse con un discurso amable, moderno y atractivo, utilizando las redes sociales como vehículo principal para acercarse al electorado, especialmente a los más jóvenes. Ulricht Siegmund, un antiguo comercial de perfumes, ha aunado una estética joven y cercana, con un discurso siempre pausado y tranquilo, evitando tanto gestos como símbolos tradicionales de la extrema derecha, en una clara estrategia para evitar el rechazo de gran parte del electorado. Algo que, con seguridad, será copiado por los distintos candidatos de la ultraderecha a lo largo del continente en las diferentes elecciones que nos esperan en los próximos meses.

Alternativa para Alemania tiene claro su discurso y ha aprendido a difundirlo de manera que sus ideas se conviertan en mensajes amables para un electorado que, todo hace indicar, ha roto el tabú de la ultraderecha. Términos como remigración, censura o reeducación semejan menos terribles proclamados por medio de un discurso amable y moderado. La cuestión rusa es un claro ejemplo de la capacidad de hacer admisibles en el debate público ideas que hasta ahora estaban prohibidas. Mientras Alemania y Rusia elevan la tensión política entre ambos países con drones cargados de explosivos dirigidos a aeropuertos germanos, la AfD apuesta claramente por un acercamiento a Rusia y a su presidente, Vladímir Putin. Más allá de la relación histórica de la Alemania del Este con Rusia, la necesidad de gas barato parece ser la causa del apoyo del electorado al acercamiento a Rusia propugnado por la derecha radical populista de Siegmund.

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Una vez vistos los contundentes resultados, la gran pregunta que se nos plantea es si lo ocurrido en Sajonia – Anhalt es algo que deberíamos circunscribirlo a la antigua Alemania del Este, un fenómeno coyuntural que no iría más allá de la crisis actual que vive Alemania o, por el contrario, es algo que pudiera traspasar estas coordenadas. Más allá de visiones catastrofistas y de resurrecciones del nazismo difundidas por ciertas voces interesadas, es indudable que el apoyo a la AfD y, sobre todo, la aceptación de su mensaje se están extendiendo a lo largo de todo el país. Por ello, la cuestión no solo se limita a los resultados electorales de la AfD. El fenómeno se está haciendo más complejo ya que el endurecimiento de las posturas políticas de la ultraderecha está contagiando al resto de las formaciones tradicionales. Se percibe el peligro de una mutación del electorado, que se derechiza, y con él los partidos políticos con la consiguiente radicalización en posiciones populistas de derecha de los discursos políticos tradicionales.

Un claro ejemplo de este contagio es el sufrido por Die Linke, la coalición tradicional de la extrema izquierda alemana liderada por los antiguos comunistas. De sus filas ha surgido la denominada Alianza Sahra Wagenknecht, un partido de extrema izquierda en lo económico, pero anti – inmigración, conservador en lo cultural y social y enfrentado a las políticas ecologistas de los Verdes. Muchos observadores apuntan a que la Alianza izquierdista pudiera suplir con su abstención los tres escaños que le faltan a la AfD para lograr la mayoría absoluta en la cámara regional de Sajonia – Anhalt y favorecer así el acceso al poder de los seguidores de Ulricht Siegmund. La concordancia de las formaciones populistas de extrema derecha e izquierda en materia de migración y las posturas filo rusas de las dos agrupaciones políticas formaría la masa que los uniera.

Un claro ejemplo de la transformación del electorado alemán y del gran peligro de contagio de los mensajes que han llevado a la AfD a rozar la mayoría absoluta se puede observar en la derechización de los conservadores de la CDU, que tratan de endurecer sus políticas, sobre todo las referentes a la inmigración. Por ello, el verdadero foco de atención del resultado de las elecciones sajonas, más que en el poder o en la capacidad de influencia que tendrá a partir de ahora la ultraderecha en un determinado Länder, radica en el efecto que pudiera producir en las mentes de los ciudadanos alemanes. Con su rotundo resultado, la AfD ha logrado romper la barrera psicológica que aseguraba que un partido de ultraderecha no podía ganar unas elecciones en una región alemana. Algo impensable para la atormentada alma del país que vio nacer el nazismo y provocó la tormenta que engulló medio mundo en la primera mitad de los años 40. La verdadera victoria de Ulricht Siegmund y la AfD en estas elecciones radica en haber logrado que la derecha identitaria vuelva a ser entendida como una opción política más, en igualdad de posibilidades con las otras formaciones y, sobre todo, en una opción de voto con el mismo nivel de respetabilidad que el de los partidos institucionales.

A partir de este momento, rota esta barrera psicológica, las cosas se ponen muy difíciles para los partidos institucionales. Con un canciller Merz y sus conservadores de la CDU en caída libre en las encuestas, los socialdemócratas desparecidos, la izquierda radical fraccionada entre Die Linke, los Verdes, y la izquierda anti – inmigración de la Alianza Sahra Wagenknech. Y de fondo, problemas económicos graves, una guerra a pocos kilómetros que no termina y una cuestión migratoria que parece estar lejos de ser asumida por la mayoría de los alemanes. Una tormenta perfecta de la que la AfD hasta el momento ha sabido sacar ventaja y de la que el resto de la ultraderecha europea aprenderá e intentará rentabilizar.

So toll wie es begann, so war auch das Finale. Schaut euch diese Bilder an!

Danke für eure Unterstützung.

Danke für euren Rückwind.

Danke für alles! pic.twitter.com/YqnFGo03cg— Ulrich Siegmund (@UlrichSiegmund) 6 de septiembre de 2026¿Estamos ante un giro generalizado hacia la derecha de la política europea? En el caso alemán, parece que sí. Y aquí surgen problemas aún más profundos de los que nadie habla. ¿Estamos ante el surgimiento de una nueva Alemania? ¿Una Alemania más nacionalista, más aislacionista y que, buscando la hegemonía en Europa, pudiera abandonar el proyecto integrador del Viejo Continente? El rearme alemán, un futuro acercamiento a Rusia y un aislacionismo cada vez mayor respecto al resto de los países europeos podrían cambiar completamente no solo el mapa político europeo, también podría alterar radicalmente la integración europea iniciada hace casi un siglo.

Como afirma la experta en política alemana, Liana Fix, en varios trabajos, Alemania es por capacidad fiscal y económica quien tiene el timón del proyecto europeo. Un cambio en la política de Berlín hacia posturas más duras en lo fiscal, en defensa o, incluso, en la gestión de fronteras puede originar un terremoto capaz de cambiar lo que hoy entendemos por Europa. Para Fix, una Alemania más radicalizada pudiera buscar algún tipo de hegemonía dentro del panorama europeo con el consiguiente peligro que ello haría surgir. Más si cabe con unos Estados Unidos que han abandonado el papel de ángeles de la guarda de una Europa que parece no llegar nunca a la mayoría de edad. Una peligrosa hegemonía alemana que en el pasado ha conllevado funestas consecuencias.

No hay por qué esperar una Tercera Guerra Mundial para advertir peligrosa una Alemaniaüber alles. Una Alemania que solo se mire a sí misma acabaría con el proyecto de una Europa integrada, con valores e instituciones comunes y con una visión de destino común y haría resurgir un continente en el que sus distintos estados compitieran entre sí por una hegemonía que beneficiara a las regiones más poderosas económicamente. Un escenario donde una Alemania moldeada por partidos como la AfD buscase únicamente el interés nacional olvidándose del interés común europeo.

Sajonia – Anhalt queda a cientos de kilómetros de nosotros, pero hacer lo del avestruz no evitará que influya en nuestro país. El problema es grave y hay que encararlo.

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