Los socialdemócratas suecos aspiran a volver al poder en unas reñidas elecciones
La izquierda ve desvanecerse la amplia ventaja que le concedían las encuestas frente al Gobierno de derechas
La Razón, , 13-09-2026Suecia llega a las elecciones de este domingo con una certeza que hace apenas unas semanas parecía improbable:
las urnas están mucho más abiertas de lo que se esperaba. Durante buena parte del año, una victoria de la oposición de centro izquierda parecía el desenlace más probable. Ahora, sin embargo, la distancia entre los dos bloques se ha reducido hasta convertir la elección en una auténtica carrera de fondo, en la que unos pocos miles de votos pueden decidir no solo quién gana, sino también quién forma Gobierno.
El último sondeo de Ipsos lleva la incertidumbre al extremo: la
oposición suma el 49,3% y los cuatro partidos que sostienen el Gobierno de
Ulf Kristersson
, el 49%. Apenas tres décimas separan a ambos bloques, una diferencia que se traduciría en 175 escaños frente a 174. La mayoría absoluta está en 175. Demoskop concede una ventaja algo mayor a la oposición, 50,5% frente a 48%, mientras que Novus sitúa la diferencia en tres puntos: 50,8% para socialdemócratas, verdes, centristas e izquierda frente al 47,8% de los partidos de Tidö (conservadores, ultraderecha, cristianodemócratas y liberales). La tendencia, sin embargo, es la misma: la ventaja que llegó a ser muy amplia durante la primavera se ha estrechado considerablemente.
La gran sorpresa de la recta final de la campaña son los liberales
, el partido que hace apenas unos días parecía condenado a quedarse por debajo del 4% necesario para entrar en el «Riksdag» (Parlamento). En Novus llegó al 5,8% el 9 de septiembre y retrocede al 4,7% en la medición del día 11. Su recuperación procede fundamentalmente de otros partidos del bloque gubernamental, sobre todo del Partido Moderado y los Demócratas Suecos (SD). Ese movimiento explica en parte por qué la elección ha recuperado dramatismo. El bloque de derecha no solo necesita conservar sus votos: también debe evitar que su electorado se fragmente internamente. Los moderados de
Kristersson
llegan debilitados y los ultras de SD siguen por delante.
Dado que en Suecia no existe jornada de reflexión, los partidos intensifican las últimas horas para arañar votos decisivos. En las casetas electorales instaladas en la plaza Sergels Torg del centro de Estocolmo, militantes y candidatos transmiten a LA RAZÓN
una mezcla de confianza y nerviosismo.
Håkan Lindberg
, candidato socialdemócrata al Gobierno regional de Estocolmo, admite que su partido no está donde esperaba, pero confía en que los últimos días sean decisivos. «Estos últimos días son muy importantes para la elección», sostiene. Espera que los socialdemócratas puedan acercarse al 30% y considera que el desempeño de su líder y ex primera ministra,
Magdalena Andersson
, en los debates puede ser determinante.
Sondeo electoral Suecia
T. Gallardo
La Razón
Al otro lado,
Edward Hamilton
, candidato del Partido Moderado (conservador) al Parlamento, mantiene una visión mucho más optimista. Cree que el escenario puede repetir el de 2022, cuando la izquierda comenzó por delante durante el recuento y acabó perdiendo. Para él, la batalla se resume en dos grandes cuestiones:
la economía y la seguridad.
La economía, precisamente, ha ocupado buena parte del centro de la campaña. Los partidos han competido con promesas de alivio para las familias, rebajas fiscales y nuevas inversiones públicas.
Niklas Bolin
, profesor de Ciencias Políticas en la Mid Sweden University, asegura a este diario que el giro es significativo respecto a las elecciones anteriores. «Las elecciones probablemente serán mucho más reñidas de lo que indicaban las encuestas de opinión durante la primera mitad del año», afirma. A su juicio,
economía, sanidad y educación han desplazado parcialmente a la inmigración
, la energía y la seguridad como principales ejes de la campaña.
La seguridad, sin embargo, no ha desaparecido. El último debate electoral en la televisión pública SVT, celebrado el viernes con los ocho líderes de los partidos parlamentarios, volvió a poner sobre la mesa criminalidad, integración y energía, además de economía, escuela, clima y sanidad.
Uno de los momentos más tensos volvió a enfrentar a Andersson y Kristersson por la eliminación de la rebaja de las penas para quienes son condenados por varios delitos. El primer ministro acusó a la líder socialdemócrata de no defender suficientemente a las víctimas, mientras esta replicó que quiere eliminar la reducción de penas para delitos sexuales y graves de violencia, pero de manera gradual y viable.
El tono del debate reflejó así una campaña en la que los dos grandes bloques han convergido parcialmente en asuntos como inmigración y delincuencia.
Nicholas Aylott,
profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Södertörn de Estocolmo, también consultado por LA RAZÓN, considera precisamente que la inmigración ya no ocupa el lugar central de 2022 porque el Gobierno ha cumplido buena parte de sus objetivos. Pero advierte de una paradoja para la derecha: parte de los votantes preocupados por la inmigración se ha desplazado de los liberales a otros partidos debilitando al bloque del Gobierno.
La pregunta decisiva, por tanto, no es solo quién ganará. También es qué tipo de Gobierno podrá formarse después.
Carl Olehäll
, dirigente de los cristianodemócratas, mantiene el optimismo: «Todavía soy optimista ante una victoria electoral». Su partido seguirá en el bloque de derechas, aunque admite la posibilidad de acuerdos puntuales con otros partidos en cuestiones como energía, seguridad y orden público. En el otro extremo, el Partido de la Izquierda ve una oportunidad en el crecimiento de su apoyo.
Johan M. Sanne
, candidato en la región de Estocolmo, admite a este diario que un buen resultado debe traducirse en influencia real sobre un eventual Gobierno socialdemócrata y en políticas más sociales. El problema es que las visiones de los excomunistas son diametralmente opuesta a las del Partido de Centro, otro de los potenciales aliados de gobierno de los socialdemócratas.
Ahí aparece una de las grandes dificultades para Andersson. Incluso una victoria de la izquierda no garantiza un Gobierno estable. Socialdemócratas, verdes, centristas e izquierda tendrían que encontrar un terreno común, después de las tensiones de la pasada legislatura. Lindberg reconoce que formar una mayoría «no va a ser fácil» y calcula que serían necesarias negociaciones con tres o cuatro partidos. Bolin considera que la mayoría de los indicadores sigue apuntando a una victoria de la izquierda, pero recuerda que los socialdemócratas suelen perder algo de apoyo durante las campañas. Aylott es más crítico con la estrategia de Andersson y considera que su campaña, demasiado defensiva, difícilmente habrá atraído muchos nuevos votantes. A la ex primera ministra parece haberle pesado en la campaña su imagen de eterna favorita y política con demostrada experencia.
(Puede haber caducado)