Juan Manuel Doncel, presidente del Puerto de Ceuta: «En este ámbito geopolítico y geoestratégico, flaco favor si la actividad sucumbe»

Desde el enclave más estratégico de la ciudad, el presidente del Puerto asegura en una entrevista con LA RAZÓN que no tiene información oficial sobre la llegada de los inmigrantes y alerta de los riesgos

La Razón, Pepe Luis Vázquez, 12-09-2026

Ceuta vive por y para el mar. Y el Puerto es el corazón de la ciudad autónoma. El enclave que nutre la actividad comercial y económica. La infraestructura más estratégica. En pleno proceso de desarrollo para competir con los otros puertos del Mediterráneo aledaños –Algeciras, Gibraltar–, una de sus principales fortalezas es el bunkering. Gracias a su posición geográfica, se ha convertido en uno de los principales puntos de suministro de los buques que navegan por las aguas del Estrecho, una de las rutas marítimas más transitadas del mundo.

La capacidad de almacenaje de combustible es su gran fortaleza: casi un millón de toneladas al año. Pues bien, ahora, junto a los tanques de la petrolífera Ducar, el Gobierno ha ordenado instalar unas sesenta carpas para acoger a 1.000 inmigrantes que, todavía hoy, siguen en la ciudad luego del asalto masivo. Una decisión unilateral que cuenta con el rechazo del Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria, presidida por

Juan Manuel Doncel.

De carácter prudente y conciliador, evita alimentar la controversia con el Gobierno por la llegada de los inmigrantes, pero defiende los argumentos que varios informes técnicos han puesto encima de la mesa para desaconsejar la instalación de los campamentos.

Recibe a LA RAZÓN en su despacho. Algo contrariado. Porque su intención es hablar del Puerto que preside y del porvenir que tiene por delante. Pero la actualidad marca la pauta y la realidad es que la llegada de los inmigrantes a los campamentos puede frenar en seco la actividad portuaria.

Para empezar, Doncel narra la cronología de los hechos. La posibilidad de usar parcelas del Puerto siempre estuvo ahí. Incluso con la aquiescencia de la ciudad. «La posibilidad de usar parcelas se ha llevado siempre con el mismo criterio que se ha marcado y resaltado desde la ciudad. Siempre se ha buscado el consenso, la cooperación, la colaboración y sobre todo la seguridad. Que se evitara en todo momento la afectación a zonas urbanas, barrios y zonas donde se desarrollan núcleos o zonas comerciales y empresariales. Y siempre, siempre, con los informes técnicos, operativos y de seguridad pertinentes. Como no puede ser de otra manera y para cumplir con la normativa», asegura.

No obstante, conforme se fueron examinando potenciales terrenos del Puerto, la conclusión siempre fue la misma: no procedía. Llegado el momento, se convocó de carácter urgente el Consejo de Administración del Puerto, por petición de Puertos del Estado. Entonces, los servicios jurídicos de la entidad emitieron una serie de informes que desaconsejaron los campamentos. Por cuestiones de seguridad. Finalmente, el Gobierno, que tiene la titularidad de la infraestructura –el Ministerio encargado es el de Óscar Puente– impuso la decisión. Ayer viernes, los operarios de Tragsa terminaban de montar las carpas, que estarán listas en los próximos días. Pero el presidente del Puerto no tiene información exacta.

¿Usted no sabe todavía el número de inmigrantes que estarán aquí alojados?

No tengo una cifra concreta. Lo que conozco es a través de la prensa. Salió publicado que serían en torno a unas 1.000 personas, pero, oficialmente, no tenemos ninguna comunicación.

¿Y cuándo empezarán a llegar?

Esa pregunta tendría que ir dirigida al delegado del Gobierno. Yo no sé cuándo van a trasladarlos. No sé el número de carpas que hay, no tengo ninguna otra comunicación de ninguna otra oficialidad. Lo único que tengo es una resolución del ministro comunicándonos que se van a ubicar en esa parcela y la comunicación que tuve con Puertos del Estado, que fue la resolución del Consejo de Administración. Yo, sobre los plazos, el número, los tiempos…. creo que tampoco me corresponde a mí. Manifesté en su día cuál era nuestro posicionamiento y creo que está en otra mesa y de otro responsable.

¿Cómo podría alterar el transcurso del día a día la estancia de unos 1.000 inmigrantes en las instalaciones del Puerto?

Pues eso sí me preocupa porque, al final, como se puede ver, el Puerto de Ceuta es el cordón umbilical de la ciudad. Es el núcleo de comunicación y transporte con la Península. Yo no quiero pensar que esto se pudiera ver interrumpido y lo que significaría para la población de Ceuta. Por otro lado, también me tengo que poner en la piel de los empresarios del entorno. Aquí se ha hecho un esfuerzo muy importante durante estos últimos años en levantar el Puerto de Ceuta. Los informes y los tráficos de cierres de año nos avalan los resultados. Hay que reconocer, y no lo voy a negar, que hemos ido de la mano del sistema y con Puertos del Estado. Pero esta situación es excepcional.

¿Por qué?

Me preocupa la comunidad portuaria, la imagen que se pueda trasladar al exterior del Puerto de Ceuta. Y con esto no quiero que se interprete que estoy en contra de la atención de estas personas que han llegado. Todo lo contrario: nuestra sensibilidad, nuestra solidaridad y hay que atenderles. Estas personas vienen huyendo de un drama y, por lo tanto, tienen que ser atendidas. Pero la ubicación entendemos que no es la ideal. Porque en caso de que haya una repercusión negativa va a afectar de manera directa al Puerto de Ceuta y a la ciudad. Y creo que no nos merecemos vivir la situación que estamos viviendo en estos momentos.

¿Qué riesgo podría entrañar la presencia de los inmigrantes en las parcelas del Puerto?

Uno llega a Ceuta, transita por la Estación Marítima, una estación moderna y funcional como cualquier otra estación puntera que pueda haber en el resto de Europa, sale por la avenida y ve que es una ciudad con una serie de establecimientos y de comercios como tiene cualquier otra ciudad de la geografía de España. Imagínese que esas concesiones determinan que ya no es productivo estar en Ceuta y se van. Pero, además, está la operativa portuaria. Con mucho esfuerzo: la bahía o la zona de fondeo del Puerto está como las zonas de fondeo de Algeciras o Gibraltar. Y en este ámbito geopolítico y geoestratégico, flaco favor si la actividad cae y sucumbe. La coyuntura compleja que atravesamos, unida a una singularidad evidente, derivada de condicionantes estructurales que nos afectan directamente por la extra peninsularidad y frontera terrestre de Europa en África, nos hacen merecedores de un apoyo especial dentro del sistema portuario español. Es en momento de dificultades cuando debe ponerse en valor la capacidad de las administraciones. Una capacidad para entenderse, no imponerse. Apoyarse y hacer frente a causas comunes. Ceuta y su puerto necesitan presencia del Estado, inversiones, proyectos estratégicos, una administración fuerte y una normalizada relación institucional para prosperar. Todo lo contrario irá desgraciadamente en detrimento de la ciudad, de nuestro puerto y de nuestros empresarios y vecinos.

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