La dimisión de un «cargo menor» en Ceuta agrava la crisis del Gobierno por los informes: «Triano estaba en la llamada con el CNI»

La investigación judicial, el mar de fondo: «Gonzalo se está protegiendo. Esto acabará mal». En el PSOE creen que tanto Marlaska como Triano tienen que dimitir por la falta de previsión

La Razón, Pepe Luis Vázquez, 12-09-2026

El último eslabón de la cadena ha sido

el primero en asumir responsabilidades

por la crisis derivada de la invasión de 72.000 inmigrantes –según las cifras oficiales– a fines de julio en la ciudad de Ceuta.

Durante cuarenta días, en el seno del Gobierno de España se ha librado una polémica batalla entre Defensa e Interior. Por las versiones contradictorias sobre los avisos que se emitieron antes del asalto masivo. Desde el principio,

Fernando Grande – Marlaska

afirmó que nadie dio ninguna voz de alarma.

Margarita Robles

ha refutado su versión. Hasta el punto de que, para intentar extinguir el incendio,

Pedro Sánchez

, el pasado miércoles, desclasificó una serie de informes que agravaron aún más la controversia.

Cuarenta documentos dejaron al descubierto la realidad: tanto las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como los servicios de inteligencia dieron la voz de alarma. El CNI, concretamente, avisó de lo que se estaba fraguando a

Gonzalo Sanz

, jefe de gabinete de

Miguel Ángel Pérez Triano

, delegado del Gobierno en Ceuta que, para eludir la debida asunción de responsabilidades, negó tener constancia alguna de las sucesivas advertencias que le llegaron a su subordinado.

La acusación de Triano

ha llevado a Sanz a dar un paso atrás de forma involuntaria.

Pero Sanz quiere morir matando y, en el correo de despedida que remitió este viernes a la Delegación del Gobierno, disparó hacia arriba y aseguró que él siempre informó al delegado de sus contactos con el CNI. Y no solo. También señaló a los ministerios competentes.

Fuentes próximas al jefe de gabinete dimitido aseguran a LA RAZÓN que este cuenta con material que puede incriminar al delegado.

«Triano estaba en la llamada del CNI, además estaba informado.

Gonzalo lo tiene todo. Aquí ya no estamos hablando de un tema político, Gonzalo se está protegiendo por un tema judicial. Esto va a acabar muy, muy mal», sostienen en el entorno de Sanz.

De momento, la crisis por los informes ha degenerado en una pelea en los niveles inferiores, entre dos personas que, hasta ayer, trabajaban mano a mano. Triano y Sanz. Pero en el PSOE disparan hacia instancias más altas.

«En Ceuta no están los responsables y aquí lo que hay es una merienda de negros. Es Marlaska el responsable de la frontera

, el que dijo que estaba todo arreglado, el que se ha quitado de en medio y ha puesto por los suelos al CNI, a la Policía y a la Guardia Civil».

Con la marcha de su jefe de gabinete, el delegado del Gobierno ceutí trata de pasar página y escapar indemne. No obstante, las palabras de Sanz en su misiva de despedida le aventuran más dolores de cabeza en los próximos días. «La información de mensajería escrita que se transmitió por el CNI el día 29 de julio

fue transmitida por mi propia persona al propio delegado ese mismo día

», subrayó ayer Gonzalo Sanz.

Entre los documentos que vieron la luz el miércoles, figuraban los mensajes que Sanz recibió a mediodía de un agente del CNI. «En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana las 20h. Aprovechando fiesta del trono y que sus FCS estarán liados. Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores. Para que te hagas a la idea del alcance de la difusión». A lo que él respondía:

«Sus rilas». Una expresión que viene a decir «sus muertos». Más tarde, por la noche, se produjo una llamada entre ambos de once minutos. Una llamada de la que Triano, el delegado, dijo no tener constancia alguna.

Las fuentes del entorno de Sanz insisten a este diario: «Triano sí estaba en la llamada». De todos modos, en el PSOE creen que el delegado debe dimitir sea cierta o no la versión de Sanz. «Si estuvo en la llamada y miente, que dimita.

Y si no estuvo, que dimita porque no pinta nada ni en su propio gabinete».

El detonante de esta disputa en el seno de la Delegación fue la rueda de prensa que ofreció Triano el pasado miércoles, a las pocas horas de ver la luz los informes.

Lejos de asumir algún tipo de crítica, minimizó el papel del CNI. Defendió que en ningún caso hubo una alerta formal que anticipara la «magnitud» de la invasión. Y que ninguno de los avisos previos le pillaron por sorpresa, pues se habían multiplicado las entradas a nado en los últimos días –sobre todo tras la resolución del Supremo– y se habían empezado a tomar las primeras medidas ante una situación de incremento de la presión migratoria.

En todo momento, Triano alegó que jamás, nunca, hubo una señal que pronosticara lo que finalmente ocurrió. Pero ahí estaba la conversación de su responsable de gabinete. A lo que él dijo:

«Bueno, pues yo no tenía conocimiento de esa conversación».

Sanz sostiene lo contrario. En su carta, afirmó: «Tomo esta decisión sin la más mínima acritud hacia el delegado porque sé que desde delegación del Gobierno se ha trabajado de forma denodada para lograr acciones por parte del Gobierno central desde el primer minuto,

sabedor de que existen informes que demuestran la labor de aviso y alerta que se realizó desde Delegación del Gobierno hacia los distintos ministerios».

Hasta el momento, Moncloa ha cerrado filas con su delegado en Ceuta. Aunque en el PSOE son muchos los que piensan que será el siguiente en caer. El miércoles, tanto el Gobierno como Triano trasladaron el mismo mensaje: que el aviso del CNI no llegó a instancias superiores y que, en todo caso, tampoco revestía la oficialidad necesaria.

«Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no se limita a mandar un WhatsApp ambiguo a un cargo menor

: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia».

El problema para Moncloa es que ese «cargo menor» dice que sí elevó la información a quien correspondía. Entre jefes de gabinete va la contienda. Porque hay quienes ya sitúan en el centro de la diana al homólogo de Sanz en la Moncloa:

Diego Rubio.

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