Onenak!
"El otro día me enteré, porque se afirmó con pompa en el Congreso, de que los vascos compartimos valores muy alejados del odio, el racismo, el clasismo, el egoísmo y esos valores reaccionarios de la derecha española"
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 11-09-2026El otro día me enteré, porque se afirmó con pompa en el Congreso, de que los vascos compartimos valores muy alejados del odio, el racismo, el clasismo, el egoísmo y esos valores reaccionarios de la derecha española, así como lo cuento. O sea, que somos mejores que como mínimo media España. Al oír aquello recordé un diálogo con el Todopoderoso del escritor sarajevita Momo Kapor: “¡Oh, Dios! ¿Por qué regaste con tantísima abundancia a Serbia? Le diste un clima agradable, ricos campos, verdes bosques, ríos de rápidas corrientes, altas montañas, cosechas fértiles, le diste todo, todo, ¡gracias, oh, Dios!”.
Tras soltar la ristra de ditirambos, en puridad ofrecidos al espejo, la paisana diputada concluyó que precisamente por eso, por ser como somos, Euskal Herria acogerá a las personas que se han colado en Ceuta. Yo le agradezco que se guardara el “como no podía ser de otra manera”, pero eché en falta la concreción logística de nuestra bonhomía. ¿Escolarizarán a esos desafortunados chavales en ikastolas punteras, colegios religiosos, cooperativas concertadas, en el modelo A, en el modelo D?; ¿alojarán a esos recios adultos en villas costeras, bucólicas aldeas, barrios acomodados? Y, si no pueden trabajar, ¿de qué vivirán? No son las preguntas de Bertolt Brecht, pero si uno rasca podrían serlo.
Volviendo a Momo Kapor, así respondió Dios al agradecido patriota: “Es verdad, le di todo eso que mencionas a Serbia, sí, pero a cambio le di también a los serbios”. Dado que aquí, amén de un pueblo mazo comprometido, estamos los vascos que lo formamos, sería justo que, al compartir tantas virtudes, repartiéramos a pachas también sus frutos, digo yo.
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