El racismo lidera los delitos de odio investigados en España y encuentra su refugio en las redes sociales
Público, , 10-09-2026El racismo encabeza los delitos de odio investigados en España y las redes sociales se han convertido en su principal escenario. De acuerdo a los datos reflejados en la Memoria de la Fiscalía, el Ministerio Público abrió 171 diligencias por discriminación racista en 2025, un 14% más que el año pasado, cuando se registraron 150. Estas se enmarcan dentro de las 550 diligencias iniciadas por delitos de odio, un 15,3% más que en 2024.
Unos datos que “confirman la tendencia al alza ya identificada en ejercicios anteriores”, apunta el documento. El incremento comenzó a hacerse especialmente visible en 2023, cuando la Fiscalía registró 511 diligencias de investigación 138 de ellas relacionadas con el racismo lo que supuso un incremento del 300%, frente a los 166 totales que se habían detectado en 2022. Ese año, se produjo una reestructuración del sistema de recogida y tratamiento de la información, por lo que la Fiscalía advierte de las dificultades para establecer comparaciones. Mientras que en 2024 bajaron a 477 diligencias, pero las relacionadas con discriminaciones racistas subieron hasta 150.
Después del racismo, los motivos de discriminación más investigados por el Ministerio Público en 2025 fueron la xenofobia o la discriminación por origen nacional, con 123 investigaciones un 3,1% menos que en 2024,, y los relacionados con la orientación sexual y la identidad sexual o de género, con 105, un aumento del 12,9%. en 2025, un 23,6% más que en el año anterior, siendo la cifra más alta de la serie histórica.
Cabe destacar que el 73,8% del total de los casos acabaron archivados, una cifra que la Fiscalía justifica por la imposibilidad de identificar al autor o por no quedar suficientemente acreditadas las circunstancias discriminatorias de los hechos denunciados.
Si bien, hay que aclarar, que el documento de la Fiscalía solo hace referencia a las diligencias abiertas judicialmente, por lo que las cifras no reflejan la totalidad de casos registrados ese año. El Ministerio del Interior y OBERAXE, registraron 2.417 delitos e incidentes de odio -934 casos por racismo y xenofobia
Un país racista
“Es evidente que España tiene un problema de racismo”, apuntan desde SOS Racismo Madrid a Público, tras conocer estos datos. “La historia de este país es colonial, islamófoba y esclavista pero, como siempre, solo hacemos memoria de lo que nos viene bien. España es un país fundado en el odio a lo musulmán y de esos barros estos lodos. Un país que no conoce ni reconoce su historia está condenado a repetirla”, denuncian.
SOS Racismo reclama responsabilidades a las autoridades y señala a la derecha y ultraderecha, PP y Vox, por emplear “discursos cada día más más polarizadores, más violentos, que incitan aún más a la violencia diaria” y a la izquierda por “no reconocer el racismo como estructura de opresión”.
“Cuando todo está permitido, cuando llevamos un mes escuchando discursos criminalizadores en Ceuta, cuando hemos dejado de hablar de personas migrantes para hablar de invasores, cuando se llama a la caza desde lejos del terreno, desde el no conocimiento de las realidades, lo que termina pasando es que las personas que reciben violencia son las más vulnerables. Ya lo vimos el año pasado en Torre-Pacheco y esto es solo otra forma de racismo estructural”, advierten.
El papel de las redes
Las redes sociales desempeñan un papel fundamental en la propagación de estos delitos de odio. De los 550 casos abiertos por la Fiscalía, 328 el 59,6% del total están relacionados con hechos cometidos en plataformas. Es decir, casi seis de cada diez investigaciones tienen su origen en el entorno digital.
La sensación de impunidad que crea en los usuarios poder escribir desde el anonimato y la capacidad de viralización de los contenidos ayudan a explicar cómo funciona esta maquinaria. Daniel Catalán, catedrático de Comunicación en la Universidad Carlos III de Madrid y experto en desinformación, señala directamente a las tecnológicas que hay detrás de las redes sociales: “No son meros intermediarios neutros”.
“Sus ingresos dependen del tráfico y de la interacción que se genera en la red social, y la indignación suele viralizarse más que la reflexión o el debate sosegado. El algoritmo premia esos contenidos”, explica. Así, un mensaje discriminatorio puede pasar rápidamente de un grupo reducido de usuarios a miles de personas y, sobre todo, permanecer circulando y repitiéndose, multiplicando así su alcance y su impacto.
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