Los chavales de origen migrante van dos cursos por detrás de los autóctonos

Uno de cada cinco estudiantes de 15 años en España tiene origen extranjero, casi el doble que hace 10 años, según el Informe PISA

El País, Ignacio Zafra, 11-09-2026

En 2015, uno de cada diez alumnos de 15 años en España tenía origen migrante. Una década más tarde, su peso casi se ha doblado y representan uno de cada cinco. Su número ha aumentado un 85%, más del doble de lo que lo ha hecho en el conjunto del mundo desarrollado. El Informe PISA, de donde proceden los datos, subraya que la diversidad en las aulas no supone en sí misma un problema. Pero sí implica, añade, un reto, tanto para los propios chavales como para los sistemas educativos que los acogen, debido a que la “condición de migrante suele coincidir con otros factores de vulnerabilidad”, como la socioeconómica, y a que muchos hablan en casa una lengua distinta a la de la escuela. Dentro de España, apuntan los responsables del estudio, el factor lingüístico hace más exigente su incorporación en las comunidades autónomas con idioma cooficial.

La puntuación media de los chavales de origen migrante en España se sitúa 40 puntos por detrás de la de los autóctonos en el conjunto de las tres pruebas centrales del informe, lectura, matemáticas y ciencias, lo que equivale a ir dos cursos escolares por detrás de los autóctonos, según estima PISA. Una diferencia similar a la que el informe observa en el conjunto de la OCDE, la institución internacional que organiza la prueba.

La desventaja de puntuación no ha variado mucho en la última década en España. En 2015 era, de hecho, 2,7 puntos mayor. Lo que sí ha cambiado con fuerza ha sido el peso de estos chavales en el sistema educativo español, al pasar de representar el 11% a suponer el 20,3% —en el conjunto de la OCDE, de la que forman parte principalmente las economías desarrolladas, también se han incrementado, aunque de forma más moderada, del 12% al 16,7%—.

Los recursos para acogerlos adecuadamente, coinciden profesores de toda España, no han crecido a un ritmo similar. Algo que PISA refleja a través de la opinión de los directores. El 49% considera que en su centro faltan docentes, 10 puntos más que el promedio de la OCDE. Y el 72% que le falta otro personal de apoyo, frente al 39% de la OCDE.

De los 42 países pertenecientes a esa organización o a la Unión Europea, España ocupa el puesto 14 en porcentaje de alumnado migrante. El informe computa como tal tanto a los de primera como a los de segunda generación —aquellos cuyos dos progenitores nacieron fuera del país donde realizan la prueba—.

Migrantes con mejores resultados
Las diferencias de rendimiento entre el alumnado migrante varían en función de diversas características, como el perfil socioeconómico de sus familias y otras características. En 8 de los 13 países de la lista que tienen más alumnado de origen migrante que España, los resultados de estos alumnos superan o igualan al de los nativos en al menos uno de los tres exámenes de PISA. En Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo, los chavales de origen migrante les sacan un curso de ventaja en matemáticas a sus compañeros autóctonos.

En Irlanda, uno de los países con mayor puntuación en PISA, cuyo porcentaje de alumnado migrante (23,1%) es similar al español, no hay diferencias estadísticamente significativas en el resultado en la prueba de unos y otros. La calidad de los sistemas educativos y los recursos previstos para acogerlos importan, y también, apunta el informe, sus características. Entre las nacionalidades más frecuentes de población extranjera en Irlanda figuran Polonia, Reino Unido o Lituania, países que en la evaluación internacional superan el promedio de puntuación de la OCDE.

En España, en cambio, entre las principales nacionalidades de origen de población extranjera aparecen Marruecos, Colombia y Rumanía, que también participan en PISA y cuyos resultados están muy por debajo de la media de la OCDE. La diferencia en el origen de la población extranjera está relacionada con factores como la especialización productiva de cada país y el tipo de trabajadores extranjeros que demanda su economía, la geografía, los lazos culturales y la legislación, que en España ofrece, por ejemplo, facilidades para adquirir la nacionalidad a los inmigrantes procedentes de países iberoamericanos.

España tiene la ventaja de que buena parte de su alumnado de origen extranjero procede de dichos países y hablan castellano, señala Tue Halgreen, analista senior del Informe PISA. Aunque ello, añade, no opera igual en todas las autonomías. En seis comunidades, la lengua vehicular no es el castellano en al menos parte del sistema educativo. Las cinco que tienen datos válidos para esta edición de PISA registran caídas en sus puntuaciones superiores a la media española. Y tres encabezan el descalabro: Comunidad Valenciana, País Vasco y Navarra. Cataluña no tiene resultados comparables, por los fallos de su muestra, pero en la edición anterior, publicada hace tres años, obtuvo los peores resultados de su historia.

El único territorio con lengua cooficial que consigue resultados por encima del promedio de España, Galicia, destaca por ser una de las que menos proporción de estudiantes de origen migrante tiene. Representan el 13,3%, 7 puntos menos que el conjunto del país.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)