Markus Allard, el nuevo rostro de la extrema derecha sueca

Su pequeño partido local de Örebro defiende políticas racistas para recuperar la pureza étnica de Suecia

La Razón, Pedro G. Poyatos, 11-09-2026

Markus Allard

no parece particularmente interesado en parecerse a un político convencional. Su forma de hablar es agresiva, sus discursos municipales se han convertido en vídeos virales y su partido presume precisamente de no encajar en las categorías tradicionales de izquierda y derecha. En las elecciones suecas del domingo, el líder del Partido de Örebro intenta convertir ese estilo en algo mucho más ambicioso: un escaño en el Parlamento y, con él, la posibilidad de convertirse en un pequeño, pero incómodo actor nacional.

Su partido nació en 2014 como una pequeña agrupación de jóvenes procedentes de la izquierda. Cuatro años después obtuvo sus primeros concejales en Örebro y Allard empezó a adquirir notoriedad por sus intervenciones en el pleno municipal. El propio partido reconoce que fueron los vídeos de sus discursos, difundidos en internet desde 2019, los que lo convirtieron en una figura conocida mucho más allá de la ciudad.

El fenómeno tiene una dimensión electoral tangible. En las municipales de 2022,

el «Örebropartiet» consiguió el 7,9% de los votos y cinco escaños,

casi cinco puntos más que cuatro años antes. Allard obtuvo además 2.435 votos personales, más que ningún otro candidato local. El partido se presenta por primera vez al «Riksdag» y ha diseñado una estrategia muy concreta. Necesita superar la barrera nacional del 4%, pero existe una segunda vía: obtener al menos el 12% de los votos en el distrito electoral de Örebro para participar en el reparto de un mandato fijo de esa circunscripción.

Es una apuesta arriesgada. En 2022 el partido obtuvo alrededor del 4,5% en el conjunto del condado. Allard, sin embargo, confía en que su fuerza municipal pueda convertirse en una plataforma nacional. Y lo plantea sin ambigüedad: si consigue el escaño, será él personalmente quien ocupe el asiento.

Markus Allard, político sueco fundador del partido Örebro Party

WIKIPEDIA

La etiqueta ideológica es complicada. El Partido de Örebro dice no ser ni de izquierdas ni de derechas y reivindica votar como los Demócratas Suecos o el Partido de la Izquierda, dependiendo de la cuestión. Su discurso económico combina elementos que normalmente aparecen en campos enfrentados. Por un lado, quiere bajar los impuestos, reducir las tasas municipales y eliminar lo que considera burocracia y gasto público innecesario. Por otro, reclama una fuerte inversión en los servicios esenciales: sanidad, educación, cuidados y servicios sociales.

Su programa nacional establece que el objetivo de la política migratoria debe ser «cero» inmigración. Propone acabar con la inmigración de asilo, restringir fuertemente la laboral y familiar, revisar la inmigración ya establecida y establecer un sistema de retorno. El lenguaje utilizado es extraordinariamente duro. El partido habla de «detener el intercambio de población» y volver a convertir Suecia en una «monocultura», en la que los suecos étnicos vuelvan a constituir una clara mayoría. También plantea un censo nacional y registros biométricos para identificar a quienes se encuentran en el país. El partido quiere además estudiar la posibilidad de retirar permisos de residencia permanente e incluso ciudadanía a determinados extranjeros y contempla aplicar algunas medidas de manera retroactiva. Su argumento es que el Estado debe poder actuar contra personas que considere incompatibles con la sociedad sueca.

Allard no pretende integrarse dócilmente en ninguno de los dos bloques. Afirma estar dispuesto a negociar con todos, pero advierte de que también está dispuesto a derribar cualquier Gobierno que no cumpla sus exigencias. El propio partido considera que probablemente sería más fácil obtener concesiones de los partidos que forman el bloque de Tidö (Moderados, Demócratas Cristianos, Liberales y Demócratas Suecos), pero insiste en que no se comprometerá previamente con ninguno. Si consigue representación, dice, podría convertirse en voto clave en un Parlamento fragmentado.

La relación con los Demócratas Suecos es particularmente reveladora. El Partido de Örebro compite directamente por una parte de su electorado, especialmente en inmigración, delincuencia y discurso «antiestablishment».

Anders Sannerstedt

, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Lund, reconoce a LA RAZÓN que «sus votantes son similares a los de los SD (clase trabajadora, contrarios a la inmigración, tradicionalistas)», pero cree que «es muy poco probable que el Partido de Örebro tenga éxito». «Los partidarios de SD no tienen motivos para votar a ‘Örebropartiet’ en las elecciones nacionales», concluye. Pero Allard sostiene que SD ha estado demasiado dispuesto a aceptar compromisos desde que se convirtió en socio del Gobierno.

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