Editorial
El Gobierno sí fue advertido del asalto masivo a Ceuta
Los informes desmontan el relato de Sánchez, que, para salvarse, genera un daño insólito en el prestigio del CNI y en la imagen exterior de España
El Mundo, , 10-09-2026Los informes desclasificados por La Moncloa son de una contundencia incuestionable: al contrario de lo que ha sostenido el Gobierno, sus servicios de Inteligencia, incluido el CNI, sí le avisaron repetidamente de la entrada masiva de nadadores desde Marruecos a Ceuta en los días previos al asalto.
El presidente y su ministro del Interior quedan retratados: lo que han protagonizado en los últimos 40 días es un ejercicio de ocultación y mentira. No solo avisaron, y con detalle, el propio CNI, como ha defendido Margarita Robles, y la Inteligencia militar, dependientes de Defensa: también la Policía Nacional dio la voz de alarma. La negligencia parece evidente: a lo largo de 72 horas, el Gobierno fue advertido de la amenaza que se cernía sobre la integridad territorial de España y no actuó.
Si bien desde el punto de vista de la transparencia solo cabe valorar positivamente la publicación de estos informes, la estrategia de La Moncloa resulta incomprensible. La única respuesta verosímil a la pregunta de por qué el Gobierno ha difundido unos documentos que lo desmienten es la de una voladura controlada en un momento crítico para su credibilidad, cuando la Audiencia Nacional investiga lo ocurrido los días 30 y 31 de julio con graves delitos bajo el foco y de la mano de la propia Fiscalía.
Que incluso tras los informes conocidos ayer el Ejecutivo insista en que nadie le alertó de la «magnitud» de la avalancha no es aceptable. Como segundo argumento autoexculpatorio, La Moncloa acusa explícitamente al CNI de no haberle trasladado esos avisos de manera «formal» y suficiente. Aun cuando esto fuera así, el CNI no es una administración ajena al Gobierno, sino responsabilidad suya.
Sin embargo, la gravedad de esta campaña escaló ayer aún más, cuando, cuatro horas después de la desclasificación, y en un intento por salvar el relato de que no obtuvo información, La Moncloa se lanzó al desprestigio directo del CNI con un insólito comunicado atribuido al propio centro en el que éste asumiría el error de no haber anticipado “la magnitud y naturaleza” de la crisis.
Se trata de la primera vez en la historia que el Gobierno señala al CNI en estos términos, supuestamente con el aval de la ministra Robles. La conmoción en el centro es comprensible. En su cruzada por desacreditar a los servicios de Inteligencia para salvarse a sí mismo, el presidente está generando un daño extraordinario en el prestigio del CNI y, con ello, en la imagen exterior de España, proyectada hoy como un país vulnerable e indefenso ante eventuales agresiones.
Respecto al origen de la crisis también hay revelaciones importantes: antes que la Policía Nacional en su reciente informe para la juez María Tardón, también la Inteligencia militar detectó la «pasividad» de Marruecos el mismo día de la avalancha. Frente a ello, Pedro Sánchez habla de un «ataque híbrido» sin señalar a ningún atacante.
Su estrategia, de tintes netamente electoralistas, es conocida: confrontar con la oposición, con los jueces, con el Rey y ahora con el CNI para no asumir responsabilidad alguna. El infame informe en el que el Ministerio del Interior clasificó a 280 periodistas y tertulianos según su ideología y su apoyo o rechazo al Gobierno es solo una muestra más de la deriva autoritaria de un presidente sin más proyecto que el búnker y la polarización desenfrenada.
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