Sánchez hunde la moral de Ceuta mientras busca terrenos para habilitar más plazas de acogida

La «cronificación» de la crisis: el Gobierno, abocado a habilitar más plazas de las que ha anunciado

La Razón, Pepe Luis Vázquez, 10-09-2026

«Estos van todos para la península». Desde un pequeño montículo repleto de restos de alimentos, bolsas de plástico y cristales rotos de bebidas, se divisan tres naves industriales uniformes levantadas sobre una era de hormigón. Hay dos muros frontales, los laterales están a la intemperie.

Una chapa inclinada cubre hileras de camas móviles. Metálicas, de color blanco. Tantas como 1.300, que son las personas que se albergan en el campamento de Loma Margarita, unos terrenos del Ejército ahora ocupados por subsaharianos que cruzaron la frontera en la invasión de fines de julio. Andan alejados de los magrebíes para evitar más enfrenamientos.

Ismael Derdabi

, policía nacional de Ceuta y portavoz del Sindicato Unificado SUP, lo tiene claro: ninguno de ellos volverá a su país. Todos terminarán cruzando el Estrecho. Tarde o temprano.

«Vienen de zonas en guerra, les darán el asilo. Seguro».

Inicialmente, el Gobierno dio por sentado el retorno de todos los que habían entrado de forma ilegal. Palabras vanas conforme transcurre el tiempo. El ministro de Política Territorial y responsable del mando único,

Ángel Víctor Torres

, en su última comparecencia, habló de más de 4.000 retornos voluntarios y cifró en 278 las expulsiones. Se resistió a ofrecer datos de los inmigrantes que continúan en la ciudad autónoma y tampoco aclaró el número de filiaciones realizadas hasta la fecha.

Entretanto, el Gobierno trata de habilitar las 6.000 plazas anunciadas y el presidente,

Pedro Sánchez

, ha descrito en el arranque de su gira televisiva una «realidad estructural», dejando caer que los albergues no serán temporales.

«El Estado tiene que tener centros más amplios para asumir esta realidad».

Ocurre una cosa: ni las autoridades ceutíes, ni las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sobre el terreno, ni las asociaciones vecinales, ni tampoco las entidades sociales creen que 6.000 camas sean suficientes para atender a todos los inmigrantes que todavía hoy deambulan por la ciudad, entre las calles y los asentamientos improvisados. Y hay una derivada más: la lentitud con la que se están llevando a cabo los expedientes de retorno.

La Policía sigue reclamando más medios para Extranjería.

«Han llegado refuerzos, pero no son suficientes. No cubren la totalidad de los servicios que hay»

, sostiene el portavoz de SUP.

El Gobierno ha terminado por reconocer que no es tan fácil devolver a Marruecos a los inmigrantes. Y ahora avanza hacia una dirección que atemoriza a los ceutíes. En el equipo del presidente

Juan Jesús Vivas

hablan de una

«cronificación»

de la crisis. Y los vecinos se echan las manos a la cabeza.

«Van a convertir a nuestra ciudad en un campo de refugiados»

, afirma uno de ellos con desolación.

Pilar Cancela

, secretaria de Estado de Migraciones, visitó el pasado martes, por la tarde, la Playa del Trampolín, el mayor asentamiento irregular de inmigrantes, donde la Cruz Roja ofrece unos 4.500 menús al día.

«Están buscando terrenos»,

desvela a LA RAZÓN un cooperante que estuvo reunido con ella.

A las ubicaciones previstas, hay que sumar otras que están en liza, como el acuartelamiento militar de García Aldave. Porque si no se logra acelerar el retorno de los ilegales, el Gobierno está abocado a ampliar las plazas que tiene previsto habilitar.

Entretanto, la tensión no cesa en la ciudad autónoma. Ayer, martes,

la Policía Nacional detuvo a un inmigrante marroquí mayor de edad por atacar a un militar

con arma blanca. Los hechos, que publicó en exclusiva la edición digital de este diario, se produjeron a las 9 de la noche entre la pedanía de Benzú y la Playa del Trampolín.

Un grupo de soldados trataba de disolver una reyerta callejera. De pronto, uno de los inmigrantes se abalanzó contra un soldado. Portaba un arma blanca. El atacante fue reducido y, acto seguido, agrilletado por la Policía Nacional, que lo mandó a comisaría para ponerlo a disposición judicial.

La madrugada del miércoles, de nuevo, volvió a ser un polvorín, con un sinfín de llamadas de vecinos ceutíes a los agentes de seguridad para alertar de disturbios en las calles. Sobre todo, en las zonas más conflictivas: la barriada de los Rosales o la del Príncipe.

Por otra parte, el Monte Tortuga, cerca de la frontera, amaneció ayer calcinado por un incendio que fue sofocado a tiempo.

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