“Los países asiáticos creen en la cultura del esfuerzo que Occidente ha dejado atrás”
El catedrático de políticas educativas y exanalista sénior para la OCDE valora los resultados de las PISA
La Vanguardia, , 09-09-2026El catedrático Francesc Pedró (Barcelona, 1960) ha sido analista sénior para la OCDE y director del servicio de asesoramiento en políticas educativas de la UNESCO en París. Conoce bien el sistema educativo catalán sobre el que basó la coordinación del Anuari de l’Educació a Catalunya 2026 de la Fundació Equitat.org. Actualmente ejerce de profesor en la UPF.
Asistimos a los peores resultados de la historia de PISA a nivel mundial y español. ¿Qué valoración hace?
Hay una constatación importante. La posición relativa de los países en el ranking apenas cambia y eso es importante porque muestra la dificultad de llevar adelante políticas de educación. Todos los países bajan. La excepción es Turquía que sube.
La caída es profunda en lectura por el uso del móvil. Los países asiáticos encabezan el ránking. ¿Qué hacen mejor?
Japón, Corea del Sur, y las cuatro jurisdicciones de China, y otros países asiáticos, creen en los valores que refuerzan los estudios: el respeto a la autoridad, la disciplina, el esfuerzo. Y mantienen un mayor control del uso de las pantallas y las redes sociales. Estos valores se han perdido en Occidente. Ahora nos los traen los inmigrantes asiáticos, por cierto.
La OCDE advirtió en el pasado del riesgo en términos de bienestar emocional de los niños en algunos países.
La excelencia no puede ser a cualquier precio. Si esos valores los llevas al paroxismo es negativo. En estos países influye que Gobierno, docentes y familias valoran la educación y hay una política clara que apoya a los centros. Para la elaboración de esta prueba, por ejemplo, se lo toman muy en serio. Informan a los docentes, entrenan a los niños para que no les cojan los enunciados por sorpresa. Claro está que esto no puede llevarse al extremo con el único objetivo de conseguir resultados mejores. Pero es necesario para que no pase, entre otras cosas, lo que pasó en Catalunya.
Sorprende la polarización en España. Madrid, teniendo circunstancias parecidas a las de Catalunya, con baja inversión educativa en la pública, sobresale en las pruebas.
No son tan iguales. El porcentaje de padres con estudios superiores es bastante mayor en Madrid. La composición socioeconómica es más alta. Las cifras de migración, aun siendo similares, están por debajo. Y solo un punto significa un 10% menos de alumnos en el aula. Y la lengua vehicular añade una dificultad mayor. Los extranjeros en Países Bajos deben aprender holandés y, lógicamente, en Catalunya, catalán. Además, median mecanismos de evaluación más estrictos. Compiten entre ellos para conseguir familias al mostrar los resultados de las evaluaciones. Eso mejora las competencias, pero aumenta la inequidad.
¿Y en Catalunya?
Catalunya impulsó una política de innovación cuyos resultados desconocemos. No se puede invertir a ojos ciegos sin evaluar si mejora la calidad de la educación. Pasa con las ratios. ¿Mejora la educación tanto? Hay que basarse en evidencias. Yo confío que la nueva Agència d’Avaluació, que tiene un buen personal técnico, instaure esta cultura de evaluación.
¿Es más segura una educación tradicional?
PISA mide competencias no conocimientos memorizados, si quieres ser evaluado en eso tienes que enseñar por competencias.
¿Qué ayudaría a los profesores a mejorar la enseñanza?
En Catalunya, como en España, falta la carrera docente. Yo soy catedrático, antes fui ayudante doctor y antes… Eso va asociado a méritos, reconocimientos y salario. En el profesorado no hay incentivos ni reconocimiento que les permita avanzar y hacer mejor su trabajo. Como mucho pasan de Primaria a Secundaria. Pero los buenos profesores deben quedarse en Primaria y hacer en esta etapa su carrera y los mejores ocuparse de acompañar a los jóvenes.
¿Puede la educación compensar el entorno tecnológico?
Cualquier intento de prohibir dispositivos y pantallas será inútil. No prohíbes que un menor salga solo a la calle, primero le enseñas a cruzar en verde. El desarrollo de la competencia digital, si no lo hacen las escuelas y las familias será anárquico. Por otra parte, ahora no puedes pedirle a un adolescente que se lea Guerra y Paz de Tolstoi porque se deprimirá. Leer ya no forma parte de su cultura. La escuela debe volver a su vocación de transmitir amor por la lectura. Cuanto más lees, mejor te expresas, mejor escribes, mejor es la sociedad.
La lectura va en caída libre en PISA desde 2015. ¿Estos jóvenes son ya una generación perdida?
No, todavía no. Lo que pasa es que las características de la generación están cambiando. Otro informe de la OCDE indica que aumentan las dificultades de los graduados universitarios para encontrar trabajo. La universidad ya no actúa de protección para el empleo. Es necesario rediseñar la oferta educativa porque los cambios van muy rápidos.
Como sucede con la IA.
Efectivamente. Una investigación del MIT afirma que ya no hay ninguna tarea que no pueda ser delegada a la IA en su universidad (programación, experimentos científicos, ensayos). Aquí algunos creen que hay que volver al lápiz y al papel. Y eso servirá para certificar que estás evaluando bien, pero en la privada les estarán ya enseñando cómo sacar el mejor partido a la IA. Los planes de estudio indican que hay unas horas de “pizarra” y otras de trabajo autónomo. Está claro que los profesores deberemos dedicar más tiempo personalizado a cada alumno, pero eso requiere promover un cambio en la asignación de cargas de los docentes. Y eso es lento.
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