Las claves del fracaso de PISA: los alumnos no leen, están menos dispuestos a esforzarse y sucumben al móvil
El retroceso es de un curso entero menos en lectura y casi otro en matemáticas en 3 años
La Vanguardia, , 09-09-2026Los resultados educativos de España se han desplomado en el informe PISA, la mayor evaluación internacional sobre la educación en la que han participado 760.000 estudiantes de 15 y 16 años de 90 países (30.000 de ellos españoles). Los resultados del país se sitúan en su nivel más bajo desde que participa en la prueba en el año 2000. No es un fenómeno aislado. La caída se ha producido en todos los países del mundo, incluso los que se mantienen en cabecera. La OCDE, la institución integrada por los países desarrollados que organiza la prueba, apunta a una menor disposición al esfuerzo, menor capacidad de concentración y al móvil como causantes de la debacle. El uso de las pantallas afecta a la comprensión lectora, que es la puerta de entrada al resto de conocimientos.
La puntuación de los alumnos españoles se queda en 451 en lectura, 457 en matemáticas, y 477 en ciencias, alejándose del promedio de los países desarrollados, que es de 461, 463, y 482 respectivamente.
España pierde respecto a la edición anterior, del 2022, 23 puntos en comprensión lectora, 16 en matemáticas y 8 en ciencias, las tres competencias analizadas por PISA. Cada 20 puntos en el examen equivalen a un curso escolar. El retroceso es de un curso entero menos en lectura y casi otro en matemáticas en tan solo tres años.
La brecha generacional se va agrandando a pasos agigantados. Los jóvenes que han cumplido 26 años estaban mucho mejor preparados para afrontar la mayoría de edad, las cargas de estudios o trabajo, y la ciudadanía en general que los estudiantes que acaban terminar la ESO. Con el agravante de que ya han finalizado la etapa obligatoria.
El descenso se produce en todas las competencias y para todos los alumnos españoles en la media nacional, siendo la primera vez que empeoran los rendimientos de los jóvenes que tradicionalmente mostraban un buen desempeño. El retroceso de los hijos de familias de rentas medias y altas se da tanto en ciencias como en matemáticas y de forma muy pronunciada en lectura.
Baja también la proporción de alumnos brillantes en todas las materias, algo que sucede también en la media de la OCDE. Finalmente, a todo esto se une el fenómeno de la IA, con un uso más frecuente en España que en otras economías del mundo.
Los jóvenes evaluados en la edición de PISA 2025 nacieron en el 2009, vivieron el confinamiento cuando tenían 11 años y estaban en el último curso de primaria. Por tanto, entraron en la secundaria en los años inmediatamente posteriores a la covid, cruciales en sus aprendizajes y convulsos en cuanto a la organización escolar y el estado de bienestar emocional. En este sentido, el informe registra un dato inquietante como apunte de cambio social. Cuando a los alumnos se les pregunta si su familia se interesa por cómo le ha ido el día responden que no. La ausencia de apoyo familiar percibido, mayor en el resto de países que en España, puede atribuirse también al menor espacio de conversación que dejan los móviles, usados por los adultos, o a la precarización laboral.
La tendencia española a esta caída empezó a detectarse en el 2015, continuó en el 2022, atribuyéndose el descenso de los resultados a la pandemia, y se ha confirmado con una flecha claramente hacia abajo en esta.
Con todo, los resultados en España no son homogéneos. Un grupo de comunidades autónomas presentan datos por encima de la OCDE y la UE. Se trata de Madrid, Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia que, aunque han caído, lo han hecho en menor medida que el resto.
En el otro extremo, de forma muy polarizada se encuentra el furgón de cola en el que sorprende la presencia de la Comunidad Valenciana y del País Vasco. Hay casi cinco cursos de diferencia en alguna de las materias. Los datos de Catalunya, aunque aparecen y son mejores que el resto, no son comparables porque la muestra quedó invalidada.
El secretario de Estado, Abelardo de la Rosa, que presentó los resultados junto al coordinador de la OCDE, Tue Hallgreen, trasladó la idea de que todos los países, especialmente los vecinos a España, han caído por lo que hay más causas comunes que propias del sistema. Resaltó que España es uno de los países con mayor pobreza infantil y que acoge a un mayor número de inmigrantes. Apuntó la necesidad de implementar políticas para revertir los resultados. El secretario descartó que la caída de España que empezó a producirse en el 2015, con el Gobierno del PP, se deba a la ley socialista, la Lomloe, aprobada en el 2020 pero no desplegada totalmente hasta el 2024.
Sin embargo, cabe recordar que, tras el fiasco de PISA 2022, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció un plan de refuerzo en matemáticas y lectura que, si se ha aplicado, no ha tenido efecto, al menos inmediato.
De las tres competencias, la lectura es la que muestra un bajón más acusado. De promedio, España obtiene 451 puntos en la edición del 2025. Esto es: 23 puntos menos que en la edición del 2022 y 45 por debajo de la del 2015.
Respecto a sus congéneres de Japón, Corea, Irlanda o Estonia, los españoles están cerca de tres cursos de diferencia. Cabe señalar que Finlandia ya no se encuentra entre los primeros países y ha sido definitivamente relevada en Europa por Estonia, que muestra fortaleza también en el resto de competencias analizadas.
Por autonomías, la variabilidad es grande. Así, entre Asturias y Melilla median casi cinco cursos de diferencia. En general los estudiantes leen textos cortos y a gran velocidad, pero tienen dificultades en aquellos que superan las 400 palabras. No se sienten cómodos con textos más difíciles que requieren atención y profundidad, que incorporan vocabulario que no conocen. La lectura es rápida y superficial.
En matemáticas, España cae a 457 puntos, más de medio curso en tres años y un curso y medio desde el 2015. Se sitúa, sin embargo, ligeramente por debajo de la OCDE. Madrid está en primer lugar y Valencia, Ceuta y Melilla en los últimos. Entre la primera y la última hay 82 puntos.
En ciencias, la competencia analizada con mayor profundidad por la UE, sufre un descenso de 8 puntos en relación a la última edición. Madrid vuelve a encabezar la lista, que cierra Melilla.
En cuanto al rendimiento de alumnos, España cuenta con un 6% de alumnos de rendimiento muy bajo y un 4% en un nivel de excelencia. Según la organización, el valor óptimo es 3% de rezagados y 15% de excelentes. Sólo Japón cumple con esa premisa.
Finalmente, como aspectos positivos, los estudiantes españoles son los primeros en el mundo en el nivel de sentimiento de pertenencia a la escuela y vinculación con sus profesores. Responden así nueve de cada diez. También muestran curiosidad, perseverancia y actitud de apego. Además, la desigualdad educativa es menor en España que en el promedio de la OCDE. También el nivel de acoso es menor.
PISA consultó también a los directores de centro donde se hicieron las pruebas. El 40% notificó un déficit de docentes, diez puntos más que el promedio de la OCDE. El 72% afirma que no cuenta con suficientes apoyos, como psicólogos, trabajadores sociales o especialistas en educación especial, frente al 39% de la OCDE.
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