La brecha del niño Alí y cuatro menores detenidos en las naves del Tarajal: "Agresión por disparo con perdigón"
Los enfrentamientos de esta madrugada en una de las zonas más conflictivas de la ciudad se saldan con un niño de ocho años herido. La Policía Nacional ya investiga los hechos
La Razón, , 08-09-2026Una noche más, gritos, enfrentamientos, disparos. Pánico. Luego de ser desalojadas, las Naves del Tarajal, a un palmo de la playa de la muerte, se encuentran ahora rodeadas de asentamiento ilegales en los que pernoctan y deambulan alrededor de doscientos inmigrantes. En tiendas de campaña, chabolas. O al raso. Un escenario de batallas y peleas que se suceden día tras día.
En una carpa de dos metros cuadrados dormían – o lo intentaban – en la madrugada de este martes
Nihad
y
Aziz
, un matrimonio de unos cuarenta años de edad que, afirma el marido, es oriundo de Castillejos. Ella, ama de casa; él, trabajador de la construcción. Los dos, relatan a LA RAZÓN, cruzaron a nado la frontera cuando el asalto masivo de fines de julio. Con sus dos hijos:
Siraj
, de tres años y
Alí
, de ocho.
Desde su llegada a Ceuta habían permanecido en el interior del Polígono Industrial del Tarajal. Pero no en los albergues habilitados por las entidades sociales, sino en las calles exteriores, que se habían convertido
en “favelas” de palets
, cañas de bambú, electrodomésticos usados, colchones de espuma.
Hace dos días, la Policía Nacional intervino para descongestionar el recinto con la idea de alejar a los inmigrantes del colegio que colinda con su valla:
el CEIP Príncipe Felipe. Sin embargo, los inmigrantes, como Nihad y Aziz, en lugar de acudir a otra zona se han instalado a las afueras del Polígono. En las mismas condiciones. O peores si cabe. El paisaje: coches escacharrados y chamuscados, cristales rotos, residuos de todo tipo, montones de bolsas de basura. Y, personas.
Sobre todo, magrebíes, que esta noche apenas han descansado en las últimas horas. De madrugada, un grupo de jóvenes quebró su sueño por la mitad. Los atacantes, sostienen testigos presenciales, cubrían sus rostros con camisetas. Gritaban, lanzaban piedras. Hasta tiros con pistolas de perdigón.
La Policía Nacional desvela a este diario la detención de cuatro menores.
“Por robo con violencia, lesiones y tenencia de un arma de aire comprimido”.
Como consecuencia de la protección de datos y “la protección del menor”, la Policía evita confirmar si los detenidos son inmigrantes o locales. Aunque todos los indicios apuntan a lo primero.
“Se está investigando”.
Aun así: coinciden el lugar y la hora descritos por los testimonios recabados.
Alí intentaba huir con sus padres de los disturbios cuando le alcanzó un balín, diminuto, que le provocó una brecha de siete centímetros en la frente, ahora contenida por unas grapas y un esparadrapo enrojecido por la sangre que todavía le brota. Reclamo para las moscas, que gravitan por su cabeza.
El parte médico, que la madre del niño ha compartido a este diario, reza así: "Paciente de ocho años de edad, el cual acude a SUH (Servicio de Urgencias Hospitalarias) traído por su madre y
escoltado por la Policía Nacional por presentar herida abierta en región frontal derecha tras agresión por desconocidos por disparo con perdigón".
Desde el propio Hospital se ha denunciado a la Policía el disparo que alcanzó Alí. Fuentes del centro médico sostienen que
“no es el primer caso que se produce de este tipo. Hay otras denuncias por parte de personas inmigrantes que también han recibido disparos en el mismo barrio por personas encapuchadas”.
Nihad, la madre de Alí, ha ido esta mañana a la Cruz Roja en busca de auxilio. El niño herido lleva con temblores desde anoche. De pronto, vomita. Hasta en cuatro ocasiones seguidas. Sólo líquido. Nihad reconoce que durante un largo tiempo no acudieron a ningún albergue por miedo. Todavía no se han “registrado”. En una ocasión, les ofrecieron hacerse cargo de los menores. Se niegan a desprenderse de ellos.
“Para las familias con hijos no hay plazas.
No tenemos a dónde ir, no somos atendidos.
Esta noche la Policía nos ha dicho que cambiáramos de sitio, que no nos quedáramos aquí, pero yo les dije a los agentes que no tenemos a dónde ir".
(Puede haber caducado)