¿Por qué se desploma Navarra en PISA? Las claves de la caída educativa

El aumento del alumnado de origen inmigrante, las diferencias socioeconómicas, la pérdida de rendimiento en la red pública y el retroceso en comprensión lectora explican parte de un deterioro que también refleja problemas estructurales del sistema educativo

Diario de Noticias, I. Platero, 08-09-2026

Navarra ha sufrido un fuerte retroceso en los resultados de PISA 2025. La Comunidad Foral pierde 30 puntos en Matemáticas respecto a 2022, 37 en Lectura y 17 en Ciencias, hasta situarse por debajo de la media española en dos de las tres competencias. Un deterioro que no puede explicarse por un único factor y que se produce, además, en un contexto internacional de descenso de los resultados.

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El consejero de Educación, Carlos Gimeno, ha calificado los resultados de “desfavorables”, aunque ha puesto el foco en que la caída se produce también en España, la Unión Europea y la OCDE. Entre los elementos que, a su juicio, ayudan a explicar la evolución navarra figuran el incremento del alumnado de origen inmigrante y el hecho de que Navarra mantenga unas tasas de abandono escolar especialmente bajas.

Los datos permiten identificar, en cualquier caso, varios factores que ayudan a entender la magnitud del retroceso. Otros aspectos, como el impacto de la tecnología, los métodos pedagógicos, la disciplina en las aulas o la pérdida de autoridad docente, forman parte del debate educativo y requieren un análisis que va más allá de lo que mide directamente PISA.

Un descenso mucho mayor que el de España

La primera clave está en la magnitud de la caída. Navarra pierde 37 puntos en Lectura entre 2022 y 2025, frente a los 23 que pierde España; 30 puntos en Matemáticas frente a 16 del conjunto estatal, y 17 en Ciencias frente a ocho.

Es decir, aunque existe un retroceso generalizado del rendimiento, la caída navarra es considerablemente más intensa.

La evolución resulta especialmente llamativa porque en 2022 la Comunidad Foral superaba la media española en las tres competencias. Entonces Navarra alcanzaba 492 puntos en Matemáticas frente a 473 de España, 478 en Lectura frente a 474 y 489 en Ciencias frente a 485.

Tres años después, la situación ha cambiado sustancialmente: Navarra mantiene una ligera ventaja en Matemáticas, pero queda por debajo de España en Lectura y Ciencias.

El aumento del alumnado de origen inmigrante

Uno de los factores señalados por Educación es la transformación de la composición del alumnado navarro. El 26,70% de los estudiantes que participaron en PISA 2025 en Navarra son de origen inmigrante, un porcentaje que sitúa a la Comunidad Foral como la cuarta autonomía con mayor proporción, solo por detrás de Baleares, La Rioja y la Comunidad Valenciana.

La evolución ha sido muy notable. En PISA 2018 este porcentaje era del 17,56%; en 2022 había aumentado hasta el 20% y en 2025 alcanza el 26,70%.

La diferencia respecto al alumnado nativo es estadísticamente significativa. En Ciencias, los estudiantes nativos obtienen 488 puntos frente a 449 del alumnado inmigrante. En Matemáticas la diferencia es de 479 frente a 429 y en Lectura de 453 frente a 427.

“Es importante señalarlo porque es uno de los factores que más afectan a los resultados”, ha dicho hoy el consejero Carlos Gimeno para apuntar además que Navarra es la tercera comunidad autónoma con menos alumnado en la red pública. Ha recordado el gran aumento de alumnado llegado de fuera a partir de la pandemia, y además fuera de plazo y del que no se tenía referencia en el último informe PISA, con una media de origen cultural diferente de un 60 % de todos esos alumnos que han ido llegando y con un 30 % de desconocimiento del idioma.

Los resultados del informe PISA, en gráficosNTM

“Por lo tanto, es un alumnado que tiene franca desventaja a la hora de enfrentarse a las pruebas y a las competencias establecidas por PISA. Eso, obviamente, genera, de alguna manera, unas dificultades en los centros porque puede afectar al ritmo de aprendizaje, puede afectar al ritmo de la evaluación, puede generar brecha de contenidos y puede generar dificultades económicas, personales y también de carácter social”, ha trasladado el consejero.

Así, con todo ello, ha incidido en la influencia en los datos de “una tasa de inmigración absolutamente extraordinaria, absolutamente súbita”, y en que Navarra mantiene para la prueba a alumnado de toda condición, cuando “otras comunidades sacan del sistema y no arrastran alumnado con dificultades en las pruebas PISA”.

Pero también ha analizado las “satisfactorias” evaluaciones internacionales procedentes de la educación infantil y primaria, o que Navarra “prácticamente” lidera los rankings de Formación Profesional de Grado Superior.

La composición demográfica, por tanto, constituye un elemento que debe tenerse en cuenta al comparar los resultados, aunque no explica por sí sola el desplome. De hecho, el propio informe muestra que existen diferencias importantes dentro del alumnado de origen inmigrante.

La segunda generación se acerca a los resultados del alumnado nativo

Uno de los datos más relevantes del informe es la diferencia entre el alumnado inmigrante de primera y segunda generación. Los estudiantes de segunda generación, nacidos en el país donde realizan la evaluación aunque sus progenitores hayan nacido en otro Estado, presentan resultados sensiblemente mejores que quienes han nacido fuera del país.

En Ciencias, la diferencia es de 459,3 puntos frente a 435,3; en Matemáticas, de 441 frente a 412,7, y en Lectura, de 438,8 frente a 410,9.

Estos datos apuntan a la importancia del tiempo de integración en el sistema educativo y del contexto escolar y social. El alumnado de segunda generación obtiene resultados mucho más próximos a los del alumnado nativo.

El informe también destaca que las diferencias entre el alumnado nativo y el de segunda generación dejan de ser significativas en numerosos aspectos de la evaluación, un dato que Educación vincula con la eficacia de los programas y recursos dirigidos al alumnado más vulnerable.

El factor socioeconómico también pesa

Otro elemento que PISA permite observar es el índice socioeconómico y cultural (ISEC). Este indicador trata de medir el contexto social y económico en el que crece y estudia el alumnado.

Cuando se descuenta estadísticamente el efecto del ISEC, los resultados navarros mejoran en las tres competencias.

En Matemáticas, la puntuación pasaría de 461 a 467 puntos; en Ciencias, de 472 a 478, y en Lectura, de 440 a 447.

La diferencia no es suficiente para explicar el conjunto del retroceso, pero muestra que el contexto socioeconómico condiciona una parte del rendimiento educativo.

El dato resulta especialmente relevante en un escenario en el que las aulas navarras son cada vez más diversas tanto desde el punto de vista social como cultural.

La red pública concentra las peores puntuaciones

Otro de los elementos que emerge con claridad de PISA 2025 es la brecha entre la enseñanza pública y la concertada. En Navarra, los centros públicos obtienen 448 puntos en Matemáticas frente a 486 de los concertados. En Ciencias, la diferencia es todavía mayor: 456 frente a 503. En Lectura, los centros públicos alcanzan 423 puntos frente a 476.

La distancia no es nueva, pero sí resulta preocupante la evolución de ambas redes. Respecto a 2022, los centros públicos pierden 34 puntos en Matemáticas, 21 en Ciencias y 40 en Lectura. Los concertados también retroceden, pero en menor medida: 25 puntos en Matemáticas, siete en Ciencias y 28 en Lectura.

La red pública concentra, por tanto, una parte especialmente importante del deterioro registrado en Navarra.

Además, solo el 62,6% del alumnado navarro está escolarizado en centros públicos, el tercer porcentaje más bajo de las comunidades autónomas. En España alcanza el 69,4%, mientras que la media de la OCDE asciende al 83,2%.

Esta particular estructura de escolarización debe tenerse en cuenta al interpretar las medias globales de Navarra.

Lectura: el gran agujero del sistema

Si existe una competencia que concentra buena parte de la preocupación, esa es la comprensión lectora. Navarra pasa de 478 puntos en 2022 a 441 en 2025, una pérdida de 37 puntos que deja a la Comunidad Foral diez puntos por debajo de España. El 37,34% del alumnado navarro se encuentra en los niveles inferiores de rendimiento en Lectura, frente al 32,32% en Matemáticas y el 27,5% en Ciencias.

En el extremo contrario, únicamente el 2,47% del alumnado alcanza los niveles superiores en Lectura, frente al 4,43% en Matemáticas y al 4,47% en Ciencias.

La caída de la comprensión lectora resulta especialmente significativa porque leer y comprender textos constituye una competencia transversal para el resto de aprendizajes. Un alumno que presenta dificultades para interpretar información escrita encuentra también obstáculos para resolver problemas matemáticos, comprender textos científicos o trabajar de manera autónoma.

Menos excelencia y un grupo vulnerable más amplio

Los niveles de rendimiento ofrecen otra perspectiva del problema. En Matemáticas, el 32,32% del alumnado se encuentra en los niveles inferiores y solo el 4,43% alcanza los superiores. En Ciencias, los porcentajes son del 27,5% y 4,47%, respectivamente. En Lectura, el 37,34% está en los niveles inferiores y solo el 2,47% en los superiores.

El problema, por tanto, tiene una doble dimensión: un porcentaje elevado de alumnado con dificultades y un grupo reducido de estudiantes que alcanza los niveles más altos.

Este equilibrio entre resultados bajos y escasez de excelencia es uno de los elementos centrales del debate sobre la calidad del sistema educativo.

La escuela afronta aulas cada vez más complejas

El incremento del alumnado de origen inmigrante no es el único cambio experimentado por las aulas navarras. La diversidad de niveles, procedencias, situaciones socioeconómicas y necesidades educativas plantea mayores exigencias para los centros y para el profesorado.

PISA no permite atribuir directamente el descenso a esta mayor diversidad, pero los datos sí muestran que el alumnado inmigrante obtiene resultados inferiores al nativo y que el peso de este colectivo ha aumentado de manera muy considerable.

La cuestión, por tanto, no es únicamente cuántos alumnos llegan al sistema educativo, sino qué recursos y apoyos existen para garantizar que puedan incorporarse con éxito y cuánto tiempo necesitan para alcanzar los niveles del alumnado que ya estaba integrado en el sistema.

El hecho de que la segunda generación obtenga resultados mucho mejores constituye, en este sentido, un argumento a favor de la importancia de las políticas de acompañamiento, refuerzo e integración.

El debate sobre el modelo educativo

Más allá de los factores estadísticos que recoge PISA, los resultados vuelven a poner sobre la mesa un debate que afecta al modelo de enseñanza.

El retroceso en comprensión lectora, matemáticas y ciencias se produce en un momento en el que los sistemas educativos han incorporado progresivamente metodologías competenciales, herramientas digitales y nuevos contenidos transversales.

Sus defensores consideran que estas transformaciones permiten adaptar la escuela a las necesidades actuales. Sus críticos sostienen, por el contrario, que se ha reducido el peso de los conocimientos básicos, la memorización, el esfuerzo, la evaluación y la disciplina, elementos que consideran imprescindibles para consolidar los aprendizajes.

PISA no permite establecer que uno u otro modelo sea responsable del descenso. Pero la magnitud de la caída sí reabre la discusión sobre qué se enseña, cómo se enseña y cómo se comprueba que el alumnado realmente ha aprendido.

El impacto de la tecnología y la pérdida de hábitos de lectura

Otro factor que forma parte del debate educativo es la transformación de los hábitos de consumo de información.

El alumnado actual convive desde edades tempranas con móviles, redes sociales, vídeos breves y contenidos diseñados para captar la atención de manera inmediata. Esta transformación puede afectar a la capacidad para mantener la concentración y afrontar textos largos y complejos.

No obstante, conviene diferenciar entre una hipótesis razonable y una conclusión científica: PISA no demuestra que el teléfono móvil sea la causa del descenso navarro.

Sí pone de manifiesto, en cambio, que la competencia lectora ha sufrido una caída especialmente severa y que el problema de la comprensión de textos constituye uno de los principales retos educativos de Navarra.

Profesorado: más necesidades y mayor complejidad

La evolución también plantea interrogantes sobre las condiciones en las que trabajan los docentes.

Una mayor diversidad en las aulas, necesidades educativas más complejas, tareas administrativas y nuevas exigencias metodológicas pueden incrementar la presión sobre los profesionales de la enseñanza.

La discusión sobre la autoridad docente, las ratios, la burocracia y el tiempo efectivo dedicado a enseñar no aparece en PISA como una causa cuantificada del desplome, pero forma parte del debate que inevitablemente se abre después de unos resultados de esta magnitud.

La cuestión fundamental es si el sistema dispone de los recursos suficientes para responder a una realidad educativa que ha cambiado con rapidez.

Un dato positivo: el bajo abandono escolar

El consejero Gimeno ha señalado también un elemento paradójico: Navarra mantiene un bajo nivel de abandono escolar.

Desde el punto de vista educativo y social, se trata de un dato positivo. Sin embargo, la permanencia durante más tiempo en el sistema educativo implica que también permanecen escolarizados estudiantes que en otros contextos podrían haber abandonado antes y que presentan mayores dificultades de aprendizaje.

Este factor puede influir en las puntuaciones medias y debe ser tenido en cuenta al interpretar los resultados.

Pero, de nuevo, no explica por sí mismo una pérdida de 84 puntos acumulados en las tres competencias entre 2022 y 2025.

Una caída que viene de antes

El descalabro de 2025 tampoco aparece de repente. Ya en PISA 2022 Navarra había perdido respecto a 2012 24 puntos en Matemáticas, 25 en Ciencias y 31 en Lectura.

La nueva edición profundiza, por tanto, una trayectoria descendente que viene de años atrás.

La pandemia pudo contribuir al deterioro observado en la edición anterior, pero los resultados de 2025 demuestran que el problema no puede atribuirse únicamente al impacto de la covid – 19.

La cuestión de fondo es si existe una pérdida progresiva de aprendizajes básicos que el sistema educativo no está consiguiendo corregir.

Las diferencias entre chicos y chicas también cambian

PISA 2025 introduce además un elemento interesante sobre la evolución por género.

Las alumnas obtienen 477 puntos en Ciencias frente a 469 de los alumnos. En Matemáticas, los chicos alcanzan 466 frente a 457 de las chicas. Y en Lectura la diferencia es mucho mayor: 457 puntos para las alumnas frente a 425 para los alumnos.

La evolución respecto a 2022 es significativa. Los chicos pierden la ventaja de ocho puntos que tenían entonces en Ciencias. En Matemáticas, la diferencia se reduce de manera extraordinaria, desde 143 puntos hasta solo nueve. En Lectura, en cambio, aumenta la ventaja femenina: de 24 puntos en 2022 a 32 en 2025.

El dato vuelve a señalar la comprensión lectora como uno de los principales problemas, especialmente entre los alumnos varones.

¿Y ahora qué?

Los resultados de PISA 2025 dejan a Navarra ante un escenario que exige algo más que una comparación de rankings.

El aumento del alumnado de origen inmigrante, las diferencias socioeconómicas, la desigual evolución entre las redes pública y concertada, el retroceso de la comprensión lectora y la transformación de las aulas son factores que ayudan a entender el contexto. Pero ninguno de ellos, por separado, explica el descalabro.

El debate deberá abordar también cuestiones como las ratios, los recursos para atender a la diversidad, la formación y condiciones del profesorado, la evaluación, los métodos de enseñanza, el uso de la tecnología y la recuperación de los aprendizajes básicos. La respuesta no parece sencilla ni puede reducirse a una sola receta. Pero hay un dato que resulta difícil ignorar: Navarra ha pasado en tres años de superar a España en las tres competencias evaluadas a hacerlo únicamente en Matemáticas.

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El consejero de Educación, Carlos Gimeno, comparecerá a petición propia ante la Comisión de Educación del Parlamento de Navarra para explicar los resultados. Será allí donde el Gobierno foral tendrá que detallar qué lectura hace del retroceso y, sobre todo, qué medidas pretende adoptar para revertir una tendencia que no comenzó en 2025. En cuanto a medidas previstas para revertir los resultados hoy conocidos, el consejero ha advertido que habían conocido poco antes los datos de PISA, y que necesitan un análisis más exhaustivo. “PISA no es un estudio causal, es un estudio externo sobre tres competencias, es un estudio parcial”, ha concluído.

Asimismo, ha defendido que, tras el anterior informe PISA, el departamento puso en marcha medidas correctoras en algunos aspectos, y ha están en marcha, por ejemplo, la gratuidad de la Educación Infantil, un plan de competencia lectora y un plan de competencia matemática, así como la consolidación de un complemento para los equipos directivos.

Ahora, ha avanzado, el departamento está por la labor de aceptar el proyecto de ley que está en el Congreso de la reducción de ratios que ha establecido el Gobierno de España, y también aboga por una reducción en las de Formación Profesional y Bachillerato.

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