La vuelta al mundo de Omar, el inmigrante estafador: cobró más de un millón de euros en ayudas en el País Vasco, se esfumó y ha reincidido en Canadá
El senegalés Omar Ndiaye está acusado de cobrar 180.000 euros en prestaciones del país norteamericano. Usaba pasaportes y fotos de falsos solicitantes. Una juez lo mantiene preso, tras ser detenido en julio pasado. En 2022 ya fue arrestado en España por una cantidad muy superior, aunque quedó en libertad con cargos y se esfumó
El País, , 08-09-2026Cada vez que viajaba a su país natal, el senegalés Omar Ndiaye gastaba sin miramientos: restaurantes de postín, coches de alquiler de alta gama y ropas cuyos precios le hubieran resultado prohibitivos antes de emigrar a Bilbao, adonde llegó a principios de este siglo. A su familia y a sus amigos les contaba que le iba bien en España. Según les dijo, había hecho algunas buenas inversiones que le habían generado notables rendimientos económicos.
Pero a nadie le contó la verdad: el Gobierno vasco, a través de sus ayudas de renta básica y de vivienda, le ingresaba mensualmente un dineral. A él y a sus casi infinitos alter egos. Llegó a crear 62 identidades falsas para recibir las prestaciones, sujetas a laxos controles por parte de la Administración, como se evidenció. Omar Ndiaye se embolsó más de un millón de euros. Siempre siendo otro. Los investigadores le incautaron 23 pasaportes cuando lo detuvieron y registraron el inmueble en el que vivía, a finales de marzo de 2022.
Omar Ndiaye, en una imagen que han publicado distintos medios canadienses tras su detención.
Omar Ndiaye, en una imagen que han publicado distintos medios canadienses tras su detención.EL MUNDO
El juez decidió no meterlo en prisión. Se le retiró su pasaporte y se le imputaron los delitos de estafa y falsedad documental. Algunos meses llegó a cobrar hasta 10.000 euros. Pero Ndiaye desapareció. Nadie podía imaginarse que acabaría en la otra parte del planeta y que, además, reincidiría en su estafa.
La prensa canadiense ha destapado el último fraude de Omar Ndiaye. Este senegalés está preso en una cárcel del país norteamericano. Se encontraba en Canadá como solicitante de asilo. Allí está acusado de defraudar 180.000 dólares (unos 155.000 euros) en ayudas sociales.
A finales de julio pasado, la jueza Sonia Mastro Matteo, del Tribunal de Quebec, dictaminó que no será puesto en libertad hasta la celebración de su juicio. De ser declarado culpable, se enfrenta a una pena de entre tres y cinco años de prisión.
En el momento de su detención, a principios de julio de este año, Omar Ndiaye portada un pasaporte congoleño a nombre de otra persona. No obstante, la fotografía que aparecía «pegada» o «superpuesta» en dicho pasaporte era la del propio acusado. En su domicilio se halló otro pasaporte a nombre de un hombre distinto, pero que también llevaba adherida la foto del arrestado.
Omar Ndiaye, de 45 años, está acusado de defraudar al Ministerio de Empleo y Solidaridad de Quebec entre 2024 y 2026, así como de falsificación de documentos y uso de documentos falsos. Aunque se mostró dispuesto a pagar fianza, la juez consideró que el riesgo de fuga es demasiado elevado.
Según la acusación de la Fiscalía, había presentado 55 solicitudes fraudulentas de ayudas de último recurso. 37 de ellas fueron aprobadas. Lo consiguió usurpando la identidad de personas reales y creando perfiles falsos, sostuvo la acusación fiscal. Su abogado, en cambio, aseguró que otra persona habría realizado las 55 solicitudes ficticias usurpando la identidad de Omar Ndiaye.
Según el periódico canadiense La Presse, medio que adelantó la investigación sobre Ndiaye en Canadá, el acusado tiene estatus de solicitante de asilo en dicho país. Su expediente se encuentra en la fase de evaluación de riesgos previa a la expulsión. Alega ser objeto de persecución en Senegal debido a su supuesta homosexualidad, aunque tiene esposa y cinco hijos en su país natal. Canadá ya le había denegado en tres ocasiones sus solicitudes de visado o asilo, entre 2023 y 2025 —por lo que llegó allí sólo un año después ser detenido en España y puesto en libertad con cargos—.
UN ENGAÑO DE 14 AÑOS
Mientras vivió en España, su engaño duró 14 años. Desde 2008, cuando cobró una ayuda por primera vez, hasta marzo de 2022. En total, ingresó 1,09 millones de euros. De media, al año cobró cerca de 78.000 euros. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el sueldo bruto medio mensual de los españoles en 2020 fue de 2.038 euros. Poco más de 24.000 euros brutos al año.
Pero ni por esa entrada continua de dinero Omar Ndiaye pagaba el reguero de multas de tráfico que le imponían, cuyo rastro todavía sigue en boletines oficiales, o la mensualidad de varias de las viviendas que alquilaba para empadronarse, y empadronar luego, a los otros falsos perceptores de las prestaciones.
Este estafador senegalés tuvo que ser desalojado de dos inmuebles que arrendó en Bilbao. Se le condenó a pagar por los atrasos a sus propietarios 1.262 euros y 8.954 euros, respectivamente. Así lo reflejan dos sentencias de juzgados vascos, de 2010 y de 2015, consultadas por EL MUNDO.
Para cobrar las ayudas, llegó a abrir una treintena de cuentas en distintas entidades bancarias. La mayoría de ellas, en La Caixa. Algunos de los pasaportes con los que levantó su engaño se los prestaron otros senegaleses cuando él viajaba a su país. Varios de ellos eran oriundos de Kaolack, una ciudad del interior del país a unas dos horas y media por carretera de la capital, Dakar. A cambio les gratificaba con alguna contraprestación.
Del más de un millón defraudado a las arcas públicas, 780.000 euros fueron mediante ingresos de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) que otorga el servicio de empleo vasco (Lanbide). Los 311.000 restantes procedieron de ayudas para vivienda. Cobró una primera prestación en abril de 2008. La última, aunque a través de una de esas identidades falsas que Omar Ndiaye generó, se la otorgaron en septiembre de 2021. Ahora, Omar Ndiaye ha vuelto a reincidir, aunque a más de 5.000 kilómetros de distancia, lejos de Bilbao, la ciudad que le acogió. Preso en Canadá, tal vez también podrá rendir cuentas ante la justicia española.
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