La desclasificación de los informes de Ceuta lleva al límite la guerra en Moncloa

Robles y Marlaska, enfrentados por la gestión de la crisis, presentan por su cuenta los informes. Los dos quieren salir indemnes de la publicación

La Razón, , 08-09-2026

Margarita Robles y Fernando Grande – Marlaska libran hoy una batalla decisiva en la mesa del Consejo de Ministros. Ambos se lanzarán papeles a la cabeza. El Gobierno aprobará la desclasificación de los informes que manejaron distintos departamentos de Defensa e Interior antes, durante y después de la entrada masiva de unos 80.000 migrantes en Ceuta.

Fuentes gubernamentales aclaran que Moncloa no pondrá un único documento encima de la mesa. Será cada ministro quien presente ante sus colegas en el Palacio de la Moncloa la documentación clasificada correspondiente a sus respectivos departamentos.

Robles llevará los informes que dependan de Defensa y, fundamentalmente, los elaborados por el Centro Nacional de Inteligencia y por otras agencias de inteligencia militar. Marlaska hará lo propio con la documentación de Interior y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tras las críticas internas que ha recibido por no haber tenido conocimiento previo del informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras, dependiente de la Policía.

La ministra de Defensa ya escenificó sus cautelas cuando Sánchez anunció la semana pasada la desclasificación desde la tribuna del Congreso. Mientras el presidente informaba a los diputados que haría públicos los informes policiales y de inteligencia relacionados con la crisis de Ceuta, Robles permaneció sentada y no aplaudió el anuncio. El gesto no pasó inadvertido para nadie. Es más, fue tan evidente que hasta Gabriel Rufián lo convirtió inmediatamente en arma arrojadiza. «Aquí ha aplaudido casi todo el mundo […] menos una persona, la señora Robles. Tiene usted un problemón importante», espetó al presidente.

Defensa se apresuró entonces a rebajar cualquier interpretación como un desafío abierto al jefe del Ejecutivo. Fuentes del departamento que dirige Robles dejaron claro que no existía «ningún problema» en desclasificar los documentos del CNI y que Robles no plantearía ningún veto a la decisión.

Pero el Ministerio sí introdujo al mismo tiempo una cautela importante: los informes de Inteligencia no pueden recibir exactamente el mismo tratamiento que las notas internas elaboradas por la Policía o la Guardia Civil. El CNI trabaja y comparte información con servicios de inteligencia extranjeros y parte de la documentación que maneja puede proceder de terceros países.

Por eso, Defensa advirtió de que cualquier publicación debería realizarse preservando las fuentes, los métodos y las relaciones de cooperación internacional. La discusión, por tanto, no ha girado estos días únicamente alrededor de qué se desclasifica, sino también de hasta dónde puede llegar el Gobierno cuando esos documentos salgan a la luz mañana.

No obstante, detrás de esas cautelas existe otra batalla mucho más política.

En Defensa confían en que la desclasificación termine dando la razón a Robles. Su expectativa es que los documentos acrediten que el CNI sí informó al Gobierno del riesgo de una entrada masiva en Ceuta. Cuestión diferente es que los servicios de inteligencia pudieran anticipar que aquella amenaza terminaría convirtiéndose en una avalancha de entre 70.000 y 80.000 personas.

La desclasificación permitirá a Sánchez responder de una sola vez a las sucesivas revelaciones sobre los avisos previos y, especialmente, al informe del Cenif que apuntó a indicios de permisividad marroquí. Moncloa pretende reducir el margen para futuras filtraciones: si todos los documentos salen a la luz, cualquier nuevo informe podrá compararse con el conjunto de la información que manejaba entonces el Gobierno.

El movimiento coincide con un cambio perceptible en el discurso hacia Rabat. Sánchez ha pasado de defender con enorme cautela la actuación de Marruecos a introducir públicamente dudas sobre su comportamiento durante las horas críticas. «Este Gobierno no tiene miedo a enfrentarse a otros poderes extranjeros», advirtió en el Congreso.

Moncloa sigue sin atribuir a Marruecos la autoría intelectual, pero tampoco descarta ya públicamente todas las sospechas sobre su actuación. La diferencia es importante. Sánchez quiere los papeles para demostrar que nadie anticipó semejante avalancha; Defensa espera que demuestren que el CNI advirtió del riesgo. Las dos afirmaciones no son necesariamente incompatibles, pero la publicación permitirá saber hasta dónde llegó cada aviso y qué información tuvo sobre la mesa cada ministerio.

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