La ultraderecha busca tránsfugas en Sajonia para conformar un Gobierno estable

La AfD se queda a las puertas de las mayoría absoluta y anuncia que dialogará con todos los partidos y tentará a diputados para romper el 'cordón sanitario'

Diario de noticias de Gipuzkoa, Jontxu García, 07-09-2026

El terremoto político provocado por las elecciones en el este de Alemania sigue sumando réplicas. Tras rozar la mayoría absoluta en Sajonia – Anhalt el pasado domingo, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha activado una audaz estrategia parlamentaria: dialogar con todos los partidos y tentar a diputados individuales para lograr los apoyos que le permitan formar un Gobierno estable. Atrás queda la época del aislamiento; ahora, la extrema derecha busca quebrar directamente el “cordón sanitario”.

RelacionadasEl alcalde de París relativiza los disturbios en medio de acusaciones de la ultraderecha"No le cierro las puertas a nadie, no tiendo cordones sanitarios. Hablaremos con todos los grupos parlamentarios y con todos los diputados", anunció el vencedor absoluto de los comicios regionales, Ulrich Siegmund, en una comparecencia desde Berlín respaldado por los copresidentes federales de su partido, Alice Weidel y Tino Chrupalla.

La invitación al transfuguismo fue directa y abierta. Siegmund afirmó que “si hay actores individuales dispuestos a saltar sobre su propia sombra” y que prioricen el futuro de la región por encima de su propia carrera política, serán “bienvenidos”. Chrupalla reforzó la maniobra apelando astutamente a la “libertad de decisión” que la Constitución otorga a cada parlamentario. Todo esto bajo una condición innegociable impuesta por la cúpula de la AfD: mantener intactas sus posiciones básicas, asegurando que ellos no traicionarán sus promesas de campaña “como hacen otros al llegar al Gobierno”.

La obsesión por la estabilidad y el rechazo a la minoría

Las urnas han dejado un escenario de dominio abrumador. La AfD barrió en el estado oriental con un espectacular 43,8 % de los votos, humillando a la conservadora CDU (17,2 %) del canciller Friedrich Merz. A una distancia sideral quedaron el SPD (9,3 %), Los Verdes (8,9 %), La Izquierda (8,6 %) y la emergente Alianza Sahra Wagenknecht (BSW, 5,3 %).

Pese a esta aplastante victoria, a Siegmund le faltan tres escaños para alcanzar la mayoría absoluta necesaria para ser investido en las dos primeras votaciones. Aunque en una eventual tercera vuelta le bastaría con la mayoría simple —un escenario factible dada la anunciada abstención de los poscomunistas de BSW—, el líder ultraderechista descartó esta vía rápida. “Una elección gracias a una abstención no da una mayoría estable”, sentenció el lunes, rechazando de plano gobernar en minoría para no depender caprichosamente “del estado de ánimo de uno u otro diputado”.

Ulrich Siegmund, la estrella emergente de ultraderecha que arrasó en SajoniaJ. García / NTMLa derrota histórica de la CDU

El colosal impacto del triunfo de la AfD ha forzado la capitulación de las filas conservadoras. Sven Schulze, líder regional de la CDU y primer ministro en funciones, compareció en la capital alemana junto a Merz para reconocer la cruda realidad del escrutinio: “No tenemos encargo de formar Gobierno. El encargo lo tiene la AfD”.

Schulze admitió que este batacazo ocupará profundamente a la cúpula del partido en los próximos días. No es para menos: certifica el ocaso de una hegemonía democristiana que gobernaba ininterrumpidamente Sajonia – Anhalt desde 2011, etapa dominada por Reiner Haseloff hasta el pasado mes de enero. El escuálido 17,2 % supone el peor resultado histórico de la CDU en la región, empeorando drásticamente su anterior suelo del 22 % registrado en el lejano 1998. El golpe es especialmente humillante para un Friedrich Merz que, al asumir el liderazgo conservador, había prometido reducir a la mitad la fuerza electoral de la extrema derecha.

Partidos de extrema derecha europeos celebran la victoria de AfD en Sajonia – Anhalt.EP

Para disipar los evidentes temores que su victoria genera, la cúpula de la AfD intentó suavizar su perfil. Ante el recelo de los analistas, Siegmund defendió que su Ejecutivo sería “una ventaja competitiva”, asegurando mantener contactos con empresarios deseosos de instalarse en la región y acusando a los institutos económicos críticos de guiarse por meras “preferencias políticas”. En materia migratoria, eje de su ideario, los tres dirigentes insistieron en que su problema es únicamente con la migración irregular, disipando la retórica contra todos los extranjeros.

Pero la verdadera mirada de la AfD está puesta en la meta federal de 2029. Alice Weidel concibe este triunfo como el inicio de una ola nacional alimentada por el rechazo a las fronteras abiertas, la alta criminalidad y una “desastrosa política energética” que lastra a la industria.

“Seremos la primera fuerza en toda Alemania en las próximas elecciones generales”, garantizó Weidel, quien vaticinó que la CDU nunca volverá a ganar unos comicios y tachó a Merz como “el canciller más impopular de la historia”. Mientras tanto, la onda expansiva no se detiene: Siegmund ya prepara las maletas para hacer campaña en Mecklenburgo – Antepomerania junto a Leif Erik Holm, extendiendo el pulso ultraderechista por todo el país.

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