La extrema derecha arrasa en Sajonia-Anhalt pero no alcanza por la mínima la mayoría absoluta
Alternativa para Alemania (AfD) se dispara hasta el 43,8% y deja a la CDU en mínimos históricos en unos comicios que podrían haber permitido por primera vez a la ultraderecha formar un Gobierno regional en Alemania.
Público, , 07-09-2026Sin sorpresas en el triunfo, pero con un desenlace de infarto. Tal y como venían presagiando los sondeos desde hace meses, la ultraderecha de Alternativa por Alemania (AfD) rompe su techo electoral y arrasa en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt. Con el voto escrutado, la AfD obtiene el 43,8% de los apoyos y hunde a la gobernante Unión Demócrata Cristiana (CDU) hasta un 17,2%. No obstante, la presencia de seis formaciones en el nuevo parlamento deja a la extrema derecha a las puertas de la ansiada mayoría absoluta —situada en el entorno del 46% de las papeletas— por un estrecho margen que frustra, por ahora, su llegada en solitario al poder.
La formación ultra ha celebrado con euforia una victoria histórica que convulsiona los cimientos del tablero político alemán, aunque la satisfacción interna queda amargada por la certeza de haber acariciado la mayoría absoluta y perderla por un estrecho margen de papeletas. Ante la perspectiva de una parálisis institucional, la cúpula de la AfD no ha tardado en agitar la amenaza de forzar una nueva convocatoria electoral para forzar un apoyo de la CDU o lograr la ansiada mayoría. En el extremo opuesto, la única alternativa para articular el tradicional cordón sanitario (Brandmauer) requiere una alianza heterogénea que tendría que sumar desde los bloques de la izquierda hasta la derecha tradicional de la CDU. Una postura que suscita divisiones crecientes en el seno de la propia formación democratacristiana.
El 43,8% de la AfD supone más que duplicar su resultado respecto al 20,4% obtenido en 2021. Por su parte, la CDU cae al 17,2%, perdiendo casi 19 puntos respecto a los anteriores comicios y confirmando el colapso del centro conservador en un feudo donde encabeza el ejecutivo regional de forma continuada desde la reunificación alemana en 1990.
Por primera vez desde la refundación democrática tras la derrota del nacionalsocialismo en 1945, un partido catalogado como “extremista de derecha confirmado” por los propios servicios secretos —la Oficina Regional para la Protección de la Constitución (Verfassungsschutz)— se proclama primera fuerza política e intenta forzar las puertas de un ejecutivo estatal.
El recuento confirma además una movilización récord: la participación alcanza el 76%, cerca de 16 puntos por encima del 60,3% registrado en 2021. Tras el tsunami ultra, el parlamento queda altamente fragmentado: la izquierda de Die Linke se sitúa en el 8,6%, los socialdemócratas del SPD obtienen un 9,3% y Los Verdes alcanzan el 8,9%. Resulta decisiva la irrupción de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) —escisión conservadora en lo social de la izquierda alemana—, que ha entrado de forma sorpresiva con un 5,3% al superar el umbral mínimo del 5%, alterando de manera determinante el reparto final de escaños y bloqueando la mayoría absoluta ultra.
Un ‘Land’ envejecido, golpeado por la economía y con escasa población migrante
Sajonia-Anhalt, con 2,1 millones de habitantes —1,7 millones convocados a las urnas—, es el estado federado más envejecido del país, con una media de 48,3 años y comarcas como Mansfeld-Südharz donde se superan los 50. Desde la reunificación en 1990, la región ha perdido una quinta parte de su población por el desplome de la natalidad y el éxodo de jóvenes hacia el oeste.
En el plano económico, el Land arrastra un agravio estructural. Con un desempleo del 8,1% —frente a la media federal del 6,4%— y un PIB que se contrajo un 0,2% en el último año, las prioridades del electorado responden a la precariedad socioeconómica. Según el sondeo a pie de urna de la marca Ifratest dimap, entre los votantes ultra las principales preocupaciones fueron el exceso de inmigración (91%) y el coste de vida (89%).
En este contexto, la AfD ha hecho del discurso antiinmigración su vector movilizador. Resulta paradójico que esta proclama triunfe donde la población extranjera representa solo el 7,9%, frente al 14,9% del promedio nacional. Agitando el fantasma de la transformación cultural, prometiendo deportaciones aceleradas y apelando a la Ostalgie (nostalgia por el orden social de la antigua RDA), el partido ha conectado con la sociedad altosajona, especialmente con un electorado masculino y rural que se siente ignorado por Berlín.
El magnetismo de Siegmund y el hundimiento de la CDU
El triunfo ultra lleva la impronta de su candidato, Ulrich Siegmund. A sus 35 años, Siegmund proviene de una familia acomodada e influyente en la política local. Fue militante y diputado local por la CDU, abandonando el partido por discrepancias ideológicas en en 2014 para integrarse en la AfD.
En campaña, Siegmund desplegó una estrategia de proximidad hiperactiva. Recorriendo municipios sobre su moto Simson —un ciclomotor de fabricación germanooriental convertido en icono de identidad— y alternó actos rurales con un dominio hegemónico de TikTok, donde supera los 740.000 seguidores y sobrepasa a los líderes nacionales.
Autodenominado el azote de las élites políticas tradicionales, Siegmund rentabilizó la presión mediática: cuando Der Spiegel lo retrató en portada bajo el titular “El hombre más peligroso de Alemania”, el candidato convirtió la publicación en un trofeo de resistencia popular.
En el extremo opuesto, la CDU firmó el peor registro de su historia en la región. Lastrado por una popularidad de apenas el 29%, Sven Schulze –el hasta ahora ministro encargado saliente– no logró retener al votante tradicional conservador. La CDU, en el ejecutivo regional desde 1990, pagó el desgaste de décadas de gobierno y la impopularidad de la directiva federal de Friedrich Merz en Berlín.
La mancha del extremismo de Estado y las conexiones neonazis
La consolidación de la AfD se produce a pesar de las severas alertas de seguridad. En noviembre de 2023, la Oficina Regional para la Protección de la Constitución (Verfassungsschutz) clasificó a la delegación de la AfD en Sajonia-Anhalt como organización “extremista de derecha confirmada”, máxima gravedad reservada a grupos hostiles al orden constitucional.
A ello se suman las denuncias sobre perfiles neonazis en su entorno. Integrantes clave de su equipo, como el portavoz parlamentario Patrick Harr y el asesor jurídico Laurens Nothdurft, pertenecieron a la Heimattreue Deutsche Jugend(HDJ), organización neofascista prohibida en 2009 por impartir adoctrinamiento racial y campamentos paramilitares a menores al estilo de las Juventudes Hitlerianas. A ello se añade la participación del propio Siegmund en la polémica reunión ultraderechista de Potsdam sobre planes de deportación masiva.
La aritmética del ‘Brandmauer’ y la encrucijada institucional
El resultado , la AfD reclará formalmente su derecho a asumir la jefatura del ejecutivo regional como la lista más votada. Sin embargo, al quedarse sin la mayoría absoluta —cuya frontera se situaba en torno al 46% debido a la distorsión provocada por la entrada imprevista de BSW—, la formación de ultraderecha choca frontalmente con el cordón sanitario (Brandmauer) mantenido históricamente por el resto del arco parlamentario.
Tras confirmarse el resultado, se han producido las primeras reacciones de la cúpula ultra. Ante la negativa unánime del resto de fuerzas a entablar negociaciones de coalición, la AfD ha comenzado a deslizar abiertamente la posibilidad de forzar una repetición de las elecciones regionales. Con esta advertencia, la extrema derecha busca presionar a los conservadores utilizando la amenaza de la inestabilidad para tratar de garantizarse la gobernabilidad.
Por su parte, los conservadores de la CDU quedan atrapados en un dilema de difícil solución: elegir entre asumir una fractura interna o vertebrar un complejo cordón sanitario en alianza con socialdemócratas, ecologistas e incluso Die Linke para evitar el ascenso ultra. Sajonia-Anhalt se adentra así en un escenario de absoluto bloqueo institucional, con una extrema derecha que, tras rozar el poder como nunca en la historia democrática del país, amenaza con devolver la palabra a las urnas si no se le permite gobernar.
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