Ceuta ante su próximo reto: volver a las aulas

Este 8 de septiembre, unos 13.400 alumnos están llamados a volver a clase

La Vanguardia, Jorge Abati Guerrero, 07-09-2026

Durante más de un mes, Ceuta ha vivido pendiente de su frontera. De las personas que entraban, de las que regresaban, de quienes dormían en las calles y playas, de los dispositivos de seguridad y de una crisis humanitaria que ha alterado el funcionamiento cotidiano de una ciudad de apenas 19 kilómetros cuadrados.

Pero mientras administraciones, cuerpos de seguridad y servicios de emergencia intentan recuperar la normalidad, se acerca una fecha que obliga a mirar hacia los centros escolares.

Este 8 de septiembre, unos 13.400 alumnos están llamados a regresar a las aulas de Ceuta.

La pregunta ahora es si podrán regresar a las aulas con normalidad.

Todo cambió los días 30 y 31 de julio. Decenas de miles de inmigrantes ilegales cruzaron irregularmente la frontera desde Marruecos en una entrada de una magnitud nunca vista en Ceuta.

Las cifras iniciales llegaron a situar el número de entradas en torno a las 80.000 personas, prácticamente el equivalente a toda la población de la ciudad. Posteriormente, el Gobierno aclaró que la cifra oficial es de 72.000.

La mayoría regresó a Marruecos durante los primeros días. Un mes después, el Ministerio del Interior estima que permanecen en Ceuta alrededor de 5.000 personas, aproximadamente 1.500 de ellas menores.

El Gobierno terminó declarando el 25 de agosto la situación de interés para la seguridad nacional en Ceuta, reconociendo oficialmente que la entrada había generado una presión inédita sobre el control fronterizo.

A la emergencia humanitaria se añadieron los problemas de seguridad.

Durante estas semanas se han producido altercados, agresiones y enfrentamientos. Cuatro migrantes marroquíes fueron expulsados después de agredir a tres guardias civiles que trataban de identificarlos y otros once fueron expulsados tras el ataque con piedras a militares en Benzú. La Fiscalía también ha registrado desde el inicio de la crisis 23 agresiones sexuales.

Las consecuencias han terminado llegando también a los centros educativos. Desde el 30 de julio se han detectado intrusiones en siete colegios e institutos de Ceuta.

Uno de los casos más significativos ha sido el del CEIP José Ortega y Gasset. Varios inmigrantes accedieron irregularmente a sus instalaciones para pasar la noche, lo que provocó desperfectos y problemas de salubridad en el interior del centro.

La pregunta es inevitable: ¿están preparados los colegios para volver a abrir sus puertas?

La situación ha trasladado una decisión inesperada a las familias. El 8 de septiembre los colegios abrirán, pero serán los padres quienes cada mañana deberán decidir si llevar a sus hijos a los colegios.

La FAMPA Cuatro Culturas, el Consejo de la Juventud y el Movimiento de Estudiantes han advertido de que algunos alumnos podrían no acudir a clase durante las primeras semanas del curso.

Sebastián, miembro de la Junta Directiva de la FAMPA Cuatro Culturas, ha señalado que ve el inicio del curso escolar “con mucha incertidumbre” y  que las familias “tienen miedo”, ha apuntado en declaraciones a Europa Press.

Según su organización, algunos padres se plantean no llevar a sus hijos al colegio durante los primeros días.

La cuestión es la seguridad.

Para algunos, las medidas anunciadas son suficientes. Para otros, todavía existen dudas.

Desde Educación el mensaje es claro: el curso debe comenzar.

El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, ha confirmado que el calendario se mantendrá y que las medidas adoptadas buscan proporcionar seguridad y tranquilidad a las familias.

La Junta Local de Seguridad ha diseñado un dispositivo extraordinario que contempla presencia uniformada en las inmediaciones de los centros y vigilancia de los trayectos que realizan los alumnos.

También se reforzará la vigilancia durante las tardes y noches para impedir nuevos accesos no autorizados a los edificios.

Además, Educación ha anunciado un plan de acompañamiento psicosocial dirigido a alumnos y familias para afrontar el estrés generado por lo ocurrido durante las últimas semanas.

Según Estel Delgado, psicóloga escolar en Escolàpies Llúria (Barcelona), una situación de tensión social como la vivida en Ceuta puede generar “miedo, incertidumbre o preocupación” en los menores, incluso aunque no hayan presenciado directamente ningún incidente. Los niños, explica, son especialmente sensibles al clima emocional que los rodea y pueden percibir la inquietud los adultos aunque no comprendan completamente lo que está sucediendo.

Delgado considera que “recuperar la rutina escolar puede ser beneficioso” siempre que existan condiciones objetivas de seguridad. Volver al colegio permite recuperar horarios y relaciones sociales, elementos que proporcionan sensación de normalidad.

Advierte, sin embargo, de que algunos menores pueden experimentar “miedo o rechazo a regresar”, especialmente si relacionan su colegio con algún episodio que perciban como amenazante. En esos casos, recomienda escuchar al niño, acompañarlo y transmitirle seguridad.

Respecto a la posibilidad de retrasar el comienzo del curso, Delgado señala que no tiene por qué resultar perjudicial en todos los casos, especialmente si existen motivos objetivos de seguridad. Sin embargo, considera que “una prolongación excesiva de la excepcionalidad puede hacer que los menores perciban la situación como más grave”. Si las condiciones permiten regresar, recuperar progresivamente las rutinas suele ser beneficioso.

Ceuta ha pasado en apenas un mes de recibir a decenas de miles de personas a intentar recuperar su vida cotidiana.

La mayoría de quienes cruzaron la frontera ya no están en la ciudad. Otros miles permanecen todavía en ella. Las administraciones buscan soluciones y los vecinos continúan afrontando las consecuencias de la crisis.

Pero ¿ha vuelto a Ceuta a la normalidad?

La respuesta no es sencilla. Y quizá uno de los lugares donde mejor pueda comprobarse sea en los colegios.

Pocas cosas representan mejor la rutina que volver a clase. Levantarse por la mañana, preparar la mochila, encontrarse con los compañeros, entrar en el aula y sentarse frente al profesor.

Pero abrir las puertas de un colegio no significa necesariamente haber recuperado la normalidad.

Porque si Ceuta todavía se pregunta cuándo recuperará la normalidad, este 8 de septiembre tendrá que responder a una cuestión mucho más concreta: ¿es posible volver a algo tan cotidiano como al colegio?

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