La ultra AfD arrasa en Sajonia-Anhalt y se queda al borde de gobernar con mayoría absoluta
Los partidos que sostienen la coalición de Merz, CDU y SPD, sufren un duro revés que pone en cuestión las políticas del canciller
Diario Vasco, , 06-09-2026En el número 6 de la calle Alter Mark de Magdeburgo, donde tiene su sede regional el partido Alternativa para Alemania (AfD), no se brindaba este domingo con champán, sino con Weissburgunder blanco. Haciendo gala de sus principios proteccionistas, no era posible beber otra cosa que no fuese este vino de la denominación Saale‑Unstrut, el viñedo más septentrional de Europa. Se alzaban las copas, eso sí, con entusiasmo, celebrando el resultado del 44,2% –aún sin escrutar todo el voto– en las elecciones regionales del Estado de Sajonia – Anhalt, lo que supone un aumento del 23,4% y un hito en la historia de la República Federal. La formación democristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz se desploma y pasaría de 40 a 16 diputados.
A pesar del arrollador porcentaje, que acaricia la mayoría absoluta, no parece que vaya a ser suficiente para un gobierno en solitario de los ultras. Si se mantiene el estricto «cortafuegos» al que el resto de fuerzas políticas somete a este grupo de extrema derecha, la central del partido desde Berlín aboga por un gabinete en minoría. «El principal candidato de AfD, Siegmund, es el ganador. Si no es suficiente al final de la noche (…), entonces también estamos dispuestos a hablar y nos dirigiremos a todos aquellos que tengan buenas intenciones para Sajonia – Anhalt y también para Alemania«, dijo el colíder de la formación, Tino Chrupalla. Ya ha comenzado la búsqueda de posibles tránsfugas.
Y no les será demasiado difícil encontrarlos, tanto si buscan trasvase de diputados de uno a otro partido como si les basta con apoyos puntuales en las votaciones del Parlamento regional. No en vano, recientemente un alcalde de la CDU ha confesado que votaría a AfD en las regionales. El regidor de Altmärkische Höh, Bernd Prange, incluso donó 10.000 euros a la campaña de la extrema derecha, con el objetivo de que su propio grupo «finalmente despierte» y «abandone su giro hacia la izquierda». Ayer, el presidente de la rama obrera de los democristianos, Dennis Radtke, pidió a Merz que cambie de rumbo. «Debe representar los intereses de los trabajadores con más fuerza que nunca», dijo.
Las demás formaciones políticas tienen las manos atadas en Sajonia – Anhalt. Ni siquiera uniéndose todas podrían imponerse sobre la mayoría de AfD, después de que la conservadora CDU se hundiese hasta quedarse en el 18% de los votos, con pérdidas del 19,1% respecto a las anteriores elecciones regionales. Grandes descensos sufrieron también La Izquierda y Los Verdes, que se tuvieron que conformar con en el 9%, y los socialdemócratas del SPD, reducidos al 8% de los sufragios y definitivamente desterrados de la categoría de ‘Staatspartei’ (partido de Estado).
El mediático Ulrich Siegmund, que ha llevado a AfD a su momento más brillante desde su nacimiento en 2013, se ofreció de inmediato a construir puentes con los diputados de la CDU. «Hemos hecho historia en este país», celebraba, y advertía a los conservadores de Merz que «no pueden seguir así». «Necesitamos un cambio político fundamental en este país. Como demócrata, siempre tenderé la mano a todas las fuerzas que contribuyan a un giro político fundamental: la CDU debe considerar por sí misma si quiere seguir siendo una copia de La Izquierda o de Los Verdes», retó.
«Naturalmente el partido más fuerte debe tener el propósito de formar gobierno», insistió la copresidenta de AfD, Alice Weidel, que anunciaba rápidas «conversaciones con grupos que deben ahora reconocer nuestra posición» y mencionaba expresamente a la CDU. «Hemos recibido un mandato de las urnas muy, muy claro e ignorarlo solo irá en detrimento de sus votantes», avisó contra el cortafuegos que el canciller Merz ha ligado a su continuidad al frente del Ejecutivo.
El SPD, el socio de gobierno en Berlín, queda fuera de juego. El presidente de esta fuerza y vicecanciller de la alianza, Lars Klingbeil, apuntó a las iniciativas promovidas por Merz como uno de los motivos de la debacle y sugirió la necesidad de abortar el programa de drásticas reformas que apenas ha comenzado a legislarse. «Muchas personas están insatisfechas con esas medidas y este resultado es una razón para reflexionar sobre posibles correcciones de rumbo; nosotros, desde luego, vamos a hacerlo», anunció. Klingbeil estaba dando a entender que el acuerdo de coalición de gobierno debe ser renegociado. También la ministra de la Cancillería, Nina Warken, reconocía desde la capital un «punto de inflexión» para la CDU. Es un «resultado muy, muy difícil», añadió, y dudó de que «reformas que no se han iniciado aún o tarden en entrar en vigor lleguen a hacerlo»
Según este resultado, efectivamente, un partido que relativiza los crímenes del nacionalsocialismo alemán y que sacude el consenso partidista sobre la búsqueda de una posición de la República Federal en el concierto vecinal de la Unión Europea, abierta a trabajadores extranjeros y refugiados, que admira a Vladímir Putin y desea sacar a Alemania de la Unión Europea, ha obtenido un indiscutible mandato para formar gobierno en esta región oriental, cuya capital está a sólo 150 kilómetros de Berlín y que amenaza con poner patas arriba toda la política germana.
El presidente regional y candidato de la CDU, Sven Schulze, se ha limitado a agradecer a su equipo y a los votantes, y ha reconocido la «derrota». «Esto es democracia, la gente ha votado, y con esto tendremos que trabajar», ha dicho. Las formaciones políticas se balanceaban a última hora del domingo entre esperar al recuento y preguntarse cómo han llegado a esto. La pregunta más repetida a los analistas políticos alemanes es quiénes votan a AfD, un partido de perfil tan radical y ajeno a la cultura política germana estándar. Para responder a esa cuestión, un equipo liderado por Martin Schröder, profesor de Sociología en la Universidad del Sarre, ha evaluado datos del Panel Socioeconómico Alemán (SOEP), la encuesta poblacional más grande y antigua del país, y ha concluido que es el caos migratorio es el principal impulso de voto.
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