La Iglesia pide el voto contra la ultraderecha en las elecciones de este domingo en Sajonia-Anhalt
La jornada electoral en la región alemana, donde AfD parte como favorita, transcurre en medio de una gran tensión y con especulaciones de fraude
Diario Vasco, , 06-09-2026Fue en Dessau, en mayo de 1932, capital del Estado de Anhalt, donde el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) logró por primera vez un presidente regional, en la República de Weimar. Su nombre, Alfred Freyberg, ha caído en el olvido. Lo que no se ha olvidado es lo que siguió a su victoria electoral: el colapso de la democracia germana. En menos de un año, la formación nazi repitió la hazaña a nivel federal y en enero de 1933 fue elegido canciller Adolf Hitler. Ulrich Siegmund, candidato regional de Alternativa para Alemania (AfD), pretende este domingo repetir esa historia.
Como precaución ante un posible fraude, el grupo de extrema derecha ha enviado a cientos de simpatizantes voluntarios a los colegios electorales. Desde primera hora hacen presencia y vigilan las mesas, con el objetivo de que los «votos patrióticos ganados con esfuerzo no desaparezcan». Si bien es cierto que la comparación entre AfD y el partido nazi no es del todo justa, sus usos electorales se parecen y su historia está íntimamente conectada. Hitler inspiró a los redactores de la Constitución alemana, la Ley Fundamental de 1949, motivo por el que la formación de Siegmund es ahora clasificada oficialmente como peligro para la democracia.
Como respuesta al despliegue de AfD, la Plataforma Electoral también ha situado en toda Sajonia – Anhalt más de 80 observadores «para proteger nuestra democracia». Cuenta con el apoyo de la Bolsa Europea GmbH y de la Plataforma Europea para las Elecciones Democráticas (EPDE). Su objetivo es una «misión independiente de evaluación según estándares internacionales», como los del Consejo de Europa y la OCDE. Con unos y otros observadores, 1,7 millones de votantes viven este domingo la cita con las urnas en un clima de tensión y muy presionados. Todo el que va a votar queda fichado y el que no, también.
Casi a la misma hora en la que se abrían las urnas, el obispo de Magdeburgo, Gerhard Feige, ha vuelto a pedir el voto contra AfD. El cristianismo «actualmente significa de una manera especial resistir contra el espíritu nacionalista y xenófobo», ha dicho durante la peregrinación de la diócesis al monasterio de Huysburg, cerca de Dingelstedt, sin citar expresamente al partido.
Feige ha criticado las «ideas apocalípticas y racistas que han echado raíces en la mente de muchos, que convierten la caridad en una no – palabra y la misantropía en socialmente aceptable». Ha advertido contra la «agitación y propaganda de fuerzas políticas que siembran discordia, fomentan la desconfianza y los miedos, quieren restringir drásticamente derechos y libertades, mientras prometen condiciones paradisíacas en un engrandecimiento mesiánico».
Poco después han acudido a su colegio electoral el candidato de AfD, Ulrich Siegmund, junto a su esposa Julia, en Tangermünde. Tras posar para las cámaras, el líder ultra ha vuelto a sugerir que sólo gobernará si puede hacerlo en solitario, con una mayoría absoluta que las encuestas todavía le escatiman. Las más optimistas le conceden hasta un 43%, otras un 41%. La conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), del actual presidente regional, Sven Schulze, alcanza el 23% en el sondeo publicado el jueves por el Research Group Elections.
A la izquierda de estas dos formaciones, el escenario es desolador. El Partido de Izquierdas, en tercer lugar, tendría un 11,5%. Los socialdemócratas (SPD) quedan reducidos al 8,5% y Los Verdes al 6%. La extrema izquierda de BSW, con un 45%, y los liberales del FDP, con un 3%, ni siquiera lograrían entrar en el Parlamento regional. «Todavía es muy pronto, hay un alto porcentaje de indecisos y debemos esperar al recuento de los votos», ha comentado Schulze con cierta esperanza cuando ha acudido a depositar su papeleta junto a su esposa en un colegio electoral de Magdeburgo.
A las seis de la tarde, cuando comience el recuento, podrían producirse tumultos porque AfD lleva semanas pidiendo a sus seguidores que vigilen de cerca a las juntas electorales, a lo cual, según la ley electoral, todos tienen derecho sin registro previo y siempre que no molesten. Pero no sólo toda Alemania, sino también toda Europa está pendiente de este resultado. En definitiva, el 0,5% del electorado europeo está votando una cuestión crucial: un partido político clasificado oficialmente como contrario a la Constitución por las instituciones del país puede hacerse con el control de un Gobierno regional, controlar su Policía y desde esa posición desestabilizar Alemania y Europa, que son objetivos declarados de la extrema derecha.
Cabe recordar que AfD nació en 2013 como un partido euroescéptico, como reacción de académicos y economistas alemanes a los rescates europeos durante la crisis financiera. Desde entonces, ha sido cooptado por su ala extremista más radical y transformado en un grupo de ultraderecha, pro – Putin, antimusulmán y antiucraniano, que aboga por la salida de Alemania de la UE, por la prohibición de medios de comunicación y por separar a los niños germanos étnicos del resto en las escuelas, entre otros muchos puntos de un programa antisistema. Cuenta con la dirección más joven entre las formaciones del país, un liderazgo con gran dominio de los medios que promete destruir el orden europeo.
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