Muere un migrante en un centro de menores por complicaciones asociadas a la diabetes que padecía
El joven de 17 años estaba a cargo de la ciudad autónoma y ha muerto por una hipoglucemia severa, según fuentes de Sanidad
El País, , 04-09-2026Un joven migrante de 17 años ha fallecido este jueves en el centro de menores La Esperanza, gestionado por el Gobierno de Ceuta. Fuentes de Sanidad confirman a EL PAÍS que el menor, que padecía diabetes tipo I, ha muerto por una hipoglucemia severa. La llamada al 112 se realizó a las 7.05 y la Unidad de Emergencia Médica llegó a las 7.13, según las mismas fuentes.
El joven fallecido, de 17 años y ocho meses, llegó al sistema de protección de la ciudad el pasado 2 de agosto, según fuentes oficiales de este servicio, dependiente del Gobierno de la ciudad de Ceuta. “Se le hacían controles. No tenía problemas para asumir su medicación y era muy colaborador”, añaden. “No está previsto que muera alguien a esta edad, pero estaba bien atendido”, subrayan.
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El chico es descrito como un joven “responsable”. “Le gustaba rezar. Estaba bien físicamente y sus controles de glucemia eran normales”, cuentan las mismas fuentes. Se le hacían cada desayuno, comida, merienda y cena, y también antes de acostarse, cuando se hacía el recuento, en torno a la medianoche. Sin embargo, había tenido picos de subida y bajada muy fuertes.
“Tenía tarjeta sanitaria y había cumplido con el protocolo sanitario, en el que se le detectó una hipoglucemia severa”, añaden las mismas fuentes. Al ingresar en el sistema de protección, se le destinó en un principio al centro de Piniers, ubicado en el entorno del barrio de El Príncipe, en Ceuta, pero al saber que era diabético, se le trasladó al de La Esperanza, mucho más pequeño, y en el que podía estar mejor vigilado. Allí viven unos 60 menores, cuatro de ellos diabéticos.
La noche del miércoles, el menor fallecido le pidió a un compañero que le despertara a las seis de la mañana para rezar. Cuando el otro chico fue a avisarle, le encontró frío. Se asustó y avisó a uno de los monitores, que le practicó una reanimación cardiopulmonar sin éxito. Tras el levantamiento del cadáver, le están practicando la autopsia. El área de Menores está pendiente del informe preliminar.
Tras conocer el fallecimiento, el personal del centro de La Esperanza se puso en contacto con la familia. Hablaron con su tía, que les dijo que la madre también padece un caso severo de diabetes.
Hasta este jueves, la ciudad, que tiene una capacidad oficial reconocida para atender a 30 menores migrantes no acompañados, cobija a 1.706 menores. Con la crisis migratoria de los pasados 30 y 31 de julio, llegaron a la ciudad unos 4.000 niños, según estimaciones municipales. Muchos de los chicos, entre ellos niños, siguen en la calle, en una ciudad que sigue sin dar abasto. Varias asociaciones de vecinos, en los barrios de El Príncipe y Sibi Embarek, abrieron polideportivos a comienzos de agosto para resguardarles y así evitar que sufran agresiones físicas, sexuales o algún tipo de abuso. Se les ve paseando por la ciudad, acompañados de adultos o pasando el rato en algunos barrios de la periferia, como Loma Colmenar.
“Hay un montón de niños en la calle, también podría haber fallecido uno de ellos”, valoran estas fuentes del servicio de Protección de la Ciudad. Estas fuentes critican que el Gobierno se haya centrado en la atención a los migrantes adultos, proporcionándoles lugares de acogida temporal, ciñéndose a sus competencias, y no haya ayudado a los menores, más vulnerables, ni haya prestado infraestructura para atenderles.
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