Las personas refugiadas, en efecto, tienen derechos

Gara, , 03-09-2026

Representantes del Comité de Personas Refugiadas (CPR) de Nafarroa intervinieron ayer en la Comisión de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias del Parlamento del herrialde a petición de la mayoría de los grupos parlamentarios, a quienes trasladaron sus principales problemas y preocupaciones, como son el aprendizaje del idioma, el acceso a la vivienda y la defensa de los derechos del colectivo LGTBI. Además, propusieron una serie de medidas para hacer frente a esos problemas.

Lo planteado por el Comité en la Cámara no son sino medidas básicas para poder llevar una vida digna, la necesidad de poner en práctica el tan pregonado respeto a los derechos de las personas y movilizar los recursos necesarios para ello, facilitando, además, la ingente labor del voluntariado para poder prestar especial atención, lógicamente, a las personas y colectivos más vulnerables, como es el caso de los refugiados y los migrantes en general. Esta misma semana, la red Donostiako Harrera denunciaba esas carencias institucionales, así como el acoso de la Policía a los voluntarios que ayudan a los migrantes, también por impartir clases de euskara y castellano. El Comité de Personas Refugiadas (CPR) se refirió concretamente a la dificultad de lograr certificados oficiales, a la postre necesarios para, por ejemplo, conseguir la ciudadanía. El aprendizaje de la lengua es, además, un elemento fundamental de integración, pero no solo el castellano, sino también, en Euskal Herria, el euskara. Hablamos de derechos.

La más que comprensible preocupación de ese colectivo fue compartida en general por los grupos políticos. Sin embargo, la sintonía que, al menos de palabra y con matices se pudo percibir en el Parlamento navarro, no es ni norma ni sincera en todos los casos, como han puesto en evidencia los sucesos en torno a la crisis humanitaria que se vive en Ceuta y que la derecha no duda en utilizar en favor de su estrategia política y en detrimento de los derechos de los migrantes. Las concentraciones de diferente signo que ayer tarde tuvieron lugar en Euskal Herria fueron una exhibición de cinismo y xenofobia, por un lado, y conciencia solidaria, por otro.

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