Sánchez atribuye la entrada en Ceuta a las redes y elogia a la Policía por evitar una masacre
El presidente español, Pedro Sánchez, comparece en el Congreso por la crisis de Ceuta, en un ambiente de alta tensión tras las protestas desencadenadas por PP y Vox en la tarde del miércoles y con el añadido del informe policial ocultado al Gobierno vía Audiencia Nacional.
Gara, , 03-09-2026Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, detalla este jueves en el Congreso la crisis de Ceuta. Lo ha hecho comenzando por resumir lo ocurrido el día de la avalancha, en la que ha recordado antes que nada un dato que casi está pasando desapercibido: hubo aquel día 141 migrantes muertos.
Frente a lecturas simplistas, ha apuntado que esta irrupción humana confluyeron «razones sociales, tecnológicas y geopolíticas». Ha incidido sobre todo en la segunda causa apuntando que en los días previos «las redes se llenaron de mensajes y vídeos con el pretexto de que había una sentencia del Supremo español que impedía, según ellos, las devoluciones en caliente», lo que precipitó la entrada de unas 70.000 personas en unas horas.
En esa tesitura, «los agentes tuvieron que tomar una decisión operativa en pocos minutos: dejar pasar voluntariamente a la gente o intentar contenerla, lo que hubiera provocado una tragedia aún mayor. Eligieron defender la vida humana y esto es muy importante; hicieron lo correcto, lo más inteligente y lo más valiente», ha elogiado Sánchez.
A partir de ahí, «no se puede coger a un ser humano del brazo y arrojarlo al otro lado de la frontera como si fuera un saco de tierra», ha subrayado el presidente español.
Ha respondido a algunas preguntas claves. La primera es si se pudo evitar; ha sostenido que no a tenor de la información previa, que no era excesivamente alarmante («las entradas a nado siempre se multiplican en julio, estaban pasando de diez a veinte al día»). Publicará un dossier con toda la información policial, tras la polémica de la víspera, para que no quepa duda al respecto.
Sobre qué provocó la entrada masiva, ha elevado algo el tono contra Marruecos («dos ministros han hecho declaraciones inaceptables») pero ha insistido en que «hay que huir de explicaciones simples. No fue un evento simple y lineal en que A llevó a B, sino que participaron varios factores que se retroalimentaron y que fue imprevisible también para ellos [Marruecos]». Entre ellos ha destacado el «bulo» sobre la sentencia del Supremo, «que se transformó en movilización».
En cuanto al trasfondo geopolítico del litigio, ha defendido que Ceuta y Melilla son españolas y «lo serán hasta el final de los tiempos». Ha evocado aquí el tratado posterior a la batalla de Wad-Ras de 1860, que asentó esta situación de modo legal, recordando como anécdota que los leones del Congreso están hechos con el bronce fundido incautado a las tropas marroquíes en aquella guerra.
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