Ahora sí: Ceuta desborda a Pedro Sánchez

En su primera entrevista, el presidente no aceptó una sola crítica a cuenta del desastre en Ceuta: en su enredo gigante asegura que todo está hecho como se deben hacer las cosas

El Mundo, Antonio Lucas, 01-09-2026

Entiendo las razones de Pedro Sánchez para ocultar lo que hay detrás del desastre de gestión en Ceuta. Entiendo las razones, pero no son potables. El presidente del Gobierno colaboró en el estreno del Hoy por hoy de Aimar Bretos (buen camino, compañero) y principalmente se acercó para decir respecto a Ceuta esto mismo: “¡No le toques ya más, que así es la rosa!”, como en el poema de Juan Ramón Jiménez. Sánchez intentó zanjar en crudo el mogollón ceutí que lo asedia. Que ya está bien de andar enredando. Intentó también socializar la culpa del asedio vinculando la jornada de verjas abiertas a Israel y a Rusia (como si Marruecos se dejara mamonear por cualquiera) y le dijo al Rey que arre, que vamos, que al lío: en Ceuta te quiero. También le puso más años de reinado de los que lleva puestos: en realidad son 12 y el presidente le cascó 20 para exagerar un poco más su ausencia en la ciudad autónoma.

Por estas cosas entiendo que Pedro Sánchez no dijese la verdad entera en la radio. Él no la puede contar porque podría dar hasta miedo lo que por ahí se esconde. En la entrevista, de manera formidable, no aceptó una sola crítica: en su enredo gigante asegura que todo está hecho como se deben hacer las cosas. Y quien salió más guapo de todo el discurso incrustado en la espumilla del micrófono fue Marruecos. El mundo del revés. La creciente aceleración de la violencia en Ceuta puede hacer saltar por los aires la falsa concordia hispanomarroquí arpegiada por Pedro Sánchez. El problemazo es humanitario, social, económico y moral. Lo dejó pasar demasiado tiempo y ahora el jaleo es feroz. A Ceuta le van a disimular un remiendo, pero no se va a arreglar porque se trata de una extorsión por fases y la de ahora sólo es la primera secuencia de amenazas. No hay Dios ni hijo de Dios sin desarrollo, como escribió César Vallejo.

Sánchez ha marcado el tono del final de año y del principio de curso. Intentó hacer creer que lo de Ceuta no tiene un pase más. La realidad es otra: miles de ceutíes haciendo con el ánimo (cada día más escuálido) una barricada. Miles de hombres y mujeres migrantes en un limbo lento donde la escasez y el ultraje son la norma. Seres humanos varados como una ola que no avanza ni retrocede, con la vida en suspenso, ofreciéndose en sacrificio para cualquier cosa menos para regresar a su país de origen. El racismo lo está aprovechando todo y de aquí sale ya más gordo, más siniestro, más dopado. A Pedro Sánchez, por primera vez, lo han desbordado. Y no exactamente la oposición.

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