Desde Ceuta al aula
Diario de Noticias, , 31-08-2026Septiembre. Un mes que para unas llega demasiado pronto y a duras penas para otros. Un mes para la reflexión y definición de nuevos objetivos. Un comienzo que nos da nuevas oportunidades para mejorar. Este año, sin embargo, es difícil hablar de septiembre sin fijarnos en las imágenes que nos ha dejado el verano. Entre ellas, las de Ceuta.
Son miles los y las inmigrantes que cruzaron la frontera entre Marruecos y Ceuta a finales de julio. Huyendo, al igual que en otros países, de situaciones precarias provocadas por el capitalismo, la represión, las guerras y la crisis climática. Entre ellos había muchos jóvenes y menores. Se desbordaron la ciudad y los recursos y se evidenciaron las carencias de las políticas migratorias europeas. ¿La respuesta política? Frontera, control, seguridad, repatriación y miedo.
Italia controló sus fronteras aéreas y marítimas; suspendió temporalmente el espacio Schengen; y la libre circulación europea, papel mojado. Esta es la consecuencia de que la derecha y la extrema derecha europea marquen las políticas migratorias. Consecuencia de equiparar migración a amenaza, invasión e inseguridad.
La alianza entre Marruecos, Estados Unidos e Israel ha convertido a Marruecos en uno de los principales guardianes de la frontera sur de Europa y ha reforzado la posición estratégica de Estados Unidos e Israel en la región. Esta situación ha dejado a los migrantes en una grave situación geopolítica en la que sus derechos humanos son cada vez más vulnerados.
Detrás del análisis geopolítico, detrás de cada cifra, hay una persona. Tras cada menor que llega, un niño o una niña. Aquí es donde convergen las políticas migratorias y educativas.
Las y los menores que hoy lleguen a Europa, mañana estarán en nuestras escuelas. En la Alta Navarra, el alumnado extranjero representa el 13% del total del sistema educativo. De los cuales, cerca del 80% está matriculado en la red pública. No se pueden limitar lemas como la igualdad, la equidad, la inclusión o el tratamiento de la diversidad a decorar las webs de los centros. Mucho menos financiarlas con dinero público mientras la realidad se acumula en las aulas públicas. La educación es un derecho, la cohesión social es una respuesta colectiva y la acogida e integración del alumnado migrante es responsabilidad de todos y todas.
Al defender la escuela pública no defendemos solo una forma de organizar el sistema educativo, sino que ponemos el foco en el principal espacio de cohesión social. Una escuela pública fuerte será el instrumento para combatir la segregación, el racismo y la desigualdad. La educación pública es la herramienta para construir una sociedad sana en la que quien venga de fuera no sea condenado para siempre a ser un forastero.
Para que se dé una integración real, será imprescindible revertir las políticas lingüísticas y educativas de la Alta Navarra si queremos acercar a las personas inmigrantes al euskera. El futuro de una lengua minorizada dependerá de nuestra capacidad para sumergir en ella a quienes llegan a nuestro territorio. Porque así como los inmigrantes necesitan el euskera, también el euskera necesita a los inmigrantes.
En septiembre, una vez más, cuando se abren las puertas de nuestras escuelas, la escuela pública seguirá afrontando los retos actuales casi en soledad. Migración, diversidad, desigualdad, convivencia, racismo y revitalización del euskera.
Por tanto, exijamos vías seguras, políticas de acogida y respuestas compartidas para afrontar la migración con dignidad. Reivindiquemos una escuela pública fuerte que sea capaz de garantizar la igualdad de oportunidades.
STEILAS está preparado para iniciar el nuevo curso. Para construir escuelas frente a los que cierran fronteras. Para responder a través de la convivencia a esos que hablan de invasión. Para ofrecer una sociedad solidaria frente a los que quieren cerrar Europa. Para combatir a aquellos que quieren condenar al euskera a desaparecer. Y esas tareas, comienzan, cada mañana, en nuestras escuelas.
STEILAS Nafarroa
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