El gobierno de Vivas, al borde del abismo: «¡Quieren convertir a Ceuta en un CETI de 19 kilómetros cuadrados!»
La ciudad se acerca al estallido social. Se intensifican las protestas vecinales y el presidente Vivas se planta ante Moncloa
La Razón, , 27-08-2026Al otro lado del Estrecho, en la ciudad de Ceuta, descuelga el teléfono un dirigente político que forma parte del equipo del presidente local,
Juan Jesús Vivas. Se escucha un ruido de fondo. En las últimas horas, las protestas callejeras se han intensificado.
El primer decreto aprobado por el Gobierno
para fijar un mando único y establecer soluciones ha sentado peor que mal. Porque contempla la posibilidad de utilizar todos los polideportivos municipales para acoger a los inmigrantes. Y porque fija un plazo temporal preocupante. Es la gota que ha colmado el vaso.
«Los ánimos cada vez están más calientes»
, reconoce a LA RAZÓN este político, testigo directo de todo lo que ocurre en la zona desde el día de la «invasión».
Las dos últimas jornadas han estado marcadas por el grito de la población ceutí, que clama contra una situación insostenible y transforma en enfado la fatiga generada por un mes de tensiones, crisis, inseguridad, miedo, excepcionalidad, caos e incertidumbre.
Y es que pasan los días y nada cambia. Los diez mil inmigrantes que entraron a fines de julio y no retornaron, según las cifras extraoficiales, continúan en la misma ciudad y entre la misma gente. Muchos de ellos, vagando por las calles, sin un techo, sin unas condiciones de vida dignas y, lo peor tanto para ellos como para los ceutíes,
sin un rumbo claro. Al ralentí se tramitan las filiaciones y los expedientes de petición de asilo. También, los retornos.
En los centros de internamiento, a pesar de los refuerzos, siguen faltando los medios más básicos: techo y camas. Y mantas, y comida. Porque el verano va enseñando su final y las autoridades de la zona se preguntan a dónde irán a parar cuando llegue el frío.
El mando único liderado por Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial, no ha calmado en nada al gobierno de Vivas. Más bien, todo lo contrario. Porque sus palabras, las del ministro, no se comparecen con los hechos. Insiste Torres en que el destino de la mayoría de los irregulares es el retorno. Pero, de forma simultánea, prepara la ciudad para una estancia que no parece temporal. O, al menos, no breve.
«Las medidas van más encaminadas a acomodarlos que a devolverlos a Marruecos. Con un horizonte temporal hasta 31 de diciembre prorrogable.
¡Quieren convertir a Ceuta en un CETI de 19 kilómetros cuadrados!
», exclama con desesperación una autoridad de la ciudad.
En su última rueda de prensa, Vivas quiso ponerse al frente de los suyos, que amenazan con un motín.
«A mí me van a tener que sacar de los deportivos, a mí y a los que vengan conmigo».
El presidente ceutí está dispuesto a proteger las instalaciones con uñas y dientes si es necesario.
«¿A quién se le ha ocurrido esto? Nosotros hicimos una lista que supone no cargar más anormalidad», expresó en su última comparecencia. «Nos hemos quedado sin feria que es algo que forma parte del sentimiento de un pueblo, sin parques, ¿y ahora también sin polideportivos?
Hombre, hasta dónde vamos a llevar esto».
La desesperación encuentra su colectividad en Ceuta. No hay ciudadano que no padezca en su piel un sentimiento compartido de angustia. Empezando por el presidente, que desafía al Gobierno con acciones sobre el terreno y, también, en los tribunales. Sus servicios jurídicos, de hecho, ya estudian recurrir ante la Justicia el decreto que aprobó este martes el Consejo de Ministros.
Por otra parte, el cambio en la gestión del Gobierno con el liderazgo de un único ministro para coordinar al resto, según denuncian los mandos de la corporación ceutí, de momento no ha traído consigo ninguna novedad que logre atisbar una pronta resolución. Las demandas siguen siendo las mismas: más efectivos de los servicios de Extranjería para agilizar lo máximo posible el proceso de identificación de todos los inmigrantes. Paso previo a resolver si son merecedores de asilo o, por el contrario, deben retornar al país del que vinieron.
En un principio, el Gobierno, por boca del titular de Exteriores, aseguró que «todos» los ilegales que no volvieron por su propio pie en las horas posteriores al asalto regresarían de manera forzosa. Mayores y menores. Semanas después, la mayoría siguen. Y el discurso oficial cambia según le da el aire. Para mayor inquietud de los ceutíes, cada vez más encendidos.
Cada vez más enfadados ante lo que consideran un «abandono» por parte del Estado.
(Puede haber caducado)