La crisis de Ceuta obliga a los partidos vascos a revisar sus estrategias sobre migración
En vísperas de las forales y municipales, PNV y PSE deben sortear contradicciones por su condición de grupos de gobierno, mientras EH Bildu guarda silencio
Diario Vasco, , 25-08-2026La crisis en Ceuta amenaza con convertirse en uno de los puntos claves de las próximas elecciones municipales y forales. Ceuta está a 1.100 kilómetros de San Sebastián. Aparentemente, queda lejos. Pero cuando el Gobierno central empiece a trasladar a menores migrantes a la península, también a Euskadi, afectará de lleno a todas las autonomías. Y además, a las puertas de las elecciones locales.
Ceuta está poniendo en jaque al Gobierno, está calibrando su capacidad de gestión y de influencia internacional, ha recrudecido su pugna con el PP y amenaza con abrir una disputa entre la administración central y las autonomías, sobre todo las que están en manos del PP en coalición con Vox. La llegada de miles de migrantes a la ciudad autónoma pondrá además el termómetro a la mayoría de la investidura. Algunas formaciones, como PNV o Junts, ya tratan de marcar perfil propio.
Las elecciones están cerca. Los viejos discursos puede que ya no sirvan ante la urgencia de miles de migrantes, muchos de ellos menores, llamando a la puerta de Europa. El Gobierno y los socialistas se estrenaron hace ocho años dando la orden de acoger el barco Aquarius, con 600 migrantes a bordo, en Valencia. De aquel «bienvenidos», ha pasado a la gestión actual de Ceuta, con la presión de la UE, recelosa de las políticas migratorias de los socialistas.
Zakariae Cheddadi, doctor en Sociología por EHU, cree que los discursos sobre migración son cada vez más importantes en la política actual y considera que la situación es en estos momentos delicada, porque por primera vez la balanza entre las retóricas proinmigración y las antiinmigración se ha decantado hacia estas últimas. Con el agravante, y eso se está viendo en la crisis ceutí, de que el fenómeno se está asociando a términos como invasión, guerra híbrida o problemas sanitarios.
El PNV y el PSE son los que en Euskadi van a tener que sortear más contradicciones por su condición de partidos de gobierno. Porque una cosa es la retórica y otra la política del día a día. El lehendakari ha reivindicado el «humanismo» como base del modelo vasco. Está por ver cómo se traduce ese humanismo con la gestión de la acogida de menores migrantes, en un momento en que el PNV ha endurecido su discurso migratorio. De hecho, Bizkaia ya está trasladando la idea de que sus centros de acogida están sobrepasados y que no puede acoger a ningún menor más. En cambio, Gipuzkoa, también gobernada por el PNV junto al PSE, abrió días atrás la puerta a la llegada de menores. La posición del Gobierno Vasco la fijó la consejera de Bienestar: «Euskadi no aceptará más derivaciones de menores impuestas y sin garantías». Al alcalde de San Sebastián, mientras, le han caído críticas por prohibir las llamadas «cenas solidarias», en su mayoría a inmigrantes, en la plaza de la Constitución. EH Bildu tachó de «inhumana» la prohibición. Cheddadi cree que el PNV tratará de mantener un discurso «institucional» y de «centralidad» para las elecciones.
En cambio, considera que la situación es «mucho más explosiva en términos políticos» para los socialistas, que se encuentran a su juicio en un «callejón sin salida». Por un lado, «necesitan una posición de estado ante la UE y Marruecos», señala Cheddadi, pero por otro lado tienen que «acompañarla con su propia ideología favorable a la acogida y a la inmigración». Navarra, gobernada por los socialistas, ya ha asegurado que acogerá menores migrantes de Ceuta.
Sin responsabilidades de gobierno a nivel autonómico ni foral, EH Bildu puede mantener una retórica más clásica de izquierdas en este ámbito. En su programa para las vascas, abogó por que Euskadi sea un «país de acogida, opuesto al racismo y solidario». «Nuestro sistema debe garantizar la ciudadanía plena a todas las personas que viven en el territorio», planteó. La izquierda soberanista ha mantenido un calculado silencio durante la crisis ceutí.
El PP también tendrá que gestionar contradicciones, entre una retórica muy dura contra el Gobierno y la que tendrán que hacer los diferentes ejecutivos autonómicos cuando tengan que gestionar la llegada de menores migrantes, a la que no podrán oponerse. Los populares, en competencia con el PNV, también han endurecido su discurso. Aunque en este caso, no tienen tanta presión desde el flanco derecho con un Vox fuerte, como en otras zonas de España. Esta es una de las particularidades de Euskadi, según Cheddadi. «El contexto no es como el del resto del Estado», con Vox, o en Cataluña con Aliança Catalana. Por ello, confía en que la afectación de la crisis ceutí será aquí menor que en el resto de España.
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