Harry Potter, bajo sospecha

La reputación tránsfoba de J.K. Rowling complica la promoción de la serie: los actores se tienen que pronunciar y hay directoras que se negaron a trabajar por los vínculos con la autora

La Vanguardia, Pere Solà Gimferrer/Barcelona, 24-08-2026

Los libros de Harry Potter sirven como alegoría contra el fascismo, el racismo y el totalitarismo. Sólo hay que analizar a Voldemort y sus partidarios, que quieren un mundo dominado por aquellos con pureza de sangre. Sin embargo, la adaptación televisiva se está creando en otro contexto marcado por el activismo de J.K. Rowling contra los derechos de la comunidad trans. Con el estreno de la serie previsto para el 25 de diciembre en HBO Max, Harry Potter se considera cómplice de la transfobia y todos los implicados en la producción parecen tener que pronunciarse al respecto.

Ya a principios de año, John Lithgow, que será Dumbledore, expresó que era “irónico e inexplicable” que Rowling tuviera semejantes creencias con respecto a las personas trans. La escritora financió For Woman Scotland, la organización que luchó para que el tribunal supremo del Reino Unido dictaminase que las mujeres trans no podían ser consideradas legalmente mujeres; comparte contenidos tránsfobos; y, por ejemplo, fue denunciada por la boxeadora Imane Khelif tras acosarla en redes sociales.

Mientras que Warner Bros Discovery intenta desvincular públicamente Rowling de la producción, la serie está rodando la primera temporada con su beneplácito, fue parte activa de su desarrollo y de la elección tanto del reparto como del equipo de guionistas, ostenta el rol de productora ejecutiva y recibirá ingresos derivados de los episodios. En noviembre del año pasado asistió al rodaje y, según los presentes, fue como recibir una visita de la Casa Real británica.

Bel Powley, que interpreta a la tía Petunia, dejó entrever que se puede vivir en la contradicción. En una entrevista expresó que estaba “profundamente en desacuerdo” con la creadora del universo de ficción y que “la comunidad trans merece seguridad, dignidad, respeto y una aceptación total” pero adora Harry Potter. “Crecí con los libros. Soy de la primera generación de lectores y adoro la magia”, se justificó.

Y, mientras Paapa Essiedu, que será Severus Snape, firmó un manifiesto pidiendo que la industria del espectáculo protegiera a la comunidad trans, una directora ha puesto sobre la mesa una realidad: hay profesionales que directamente se han negado a participar en el proyecto.

Cuando a la directora Ally Pankiw (Black Mirror) le propusieron trabajar en Harry Potter, dijo que ni de broma: “¡Es así de fácil decir que no a financiar transfobia!”. Al leer sus declaraciones, otra directora, Kate Herron (Loki), le dio su apoyo y confesó que ella también se había negado por la misma razón: “Me lo han pedido dos veces y he tenido que explicar que mi respuesta nunca será otra cosa que no”.

Se asume que Harry Potter será un éxito: HBO Max ya prepara una segunda temporada antes de estrenar la primera. Pero la promoción será un quebradero de cabeza para los miembros del equipo. Vincularse a Harry Potter, ahora, tiene más de reaccionario que de antifascista

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