El centro como antídoto contra la ultraderecha

Proyectos como el de Democracia 21 están condenados al fracaso pero pueden abrir ciertos debates sobre cómo frenar a Vox

Diario Vasco, Jorge Sainz, 22-08-2026

Miriam González es una abogada española conocida hasta ahora por ser la esposa de Nick Clegg, antiguo viceprimer ministro liberal del Reino Unido. Ahora González ha saltado a la palestra por haber registrado en España una nueva formación política, de nombre Democracia 21, con la que sopesa presentarse a las elecciones generales, previstas en principio para el año que viene, en una fecha por determinar en función de los avatares que el arranque del curso depare al Gobierno de Pedro Sánchez. El proyecto de Democracia 21 se proclama de centro y lo cierto es que arranca con pocas expectativas, dada la polarización reinante y el auge de la ultraderecha, que ha aprovechado la crisis humanitaria de Ceuta para seguir cogiendo fuerza.

Habrá que ver si Democracia 21 se anima finalmente a acudir a los comicios y arriesgarse a un resultado residual, ya que el espacio de centro aparece como algo bastante indeterminado que en los últimos años solo ha triunfado en Francia con Emmanuel Macron, ahora también seriamente amenazado por el ‘lepenismo’. Pero estas iniciativas de centro sirven al menos para abrir ciertos debates políticos. Interpelan, por ejemplo, al PP, que siempre se ha autoproclamado como heredero de espacios como el de la histórica CDS de Adolfo Suárez, a que reflexione sobre lo que supone pactar con la ultraderecha autoritaria. Un Vox que sigue hablando de los inmigrantes como si no fueran personas, abriendo una brecha en la condición humana y obviando que en muchos casos hablamos de menores indefensos a los que no se puede despachar de vuelta de buenas a primeras.

El debate sobre el centro también interpela a Pedro Sánchez y al PSOE, que utilizan sin disimulo la dependencia que tiene el PP de Vox para erosionar a Alberto Núñez Feijóo, algo que también alimenta a las huestes de Santiago Abascal. La discusión en las filas socialistas, si las urnas acaban dando la victoria a Feijóo, deberá contemplar la posibilidad de permitir gobiernos del PP evitando que los populares dependan de la ultraderecha. Una estrategia que ya se planteó, con la boca pequeña, en Extremadura a principios de este año y que ahora choca con los planes de Ferraz para mantenerse en el Gobierno. Pero que sería coherente con el que debería ser objetivo central de impedir el acceso de la extrema derecha a las instituciones.

Un debate que también alcanza al PNV, otro partido que, al igual que Junts, podría ayudar a evitar que la ultraderecha que avanza por Europa toque poder en España. La posibilidad de algún tipo de alianza entre peneuvistas y populares en Madrid que librara a Feijóo de tener que apoyarse en Vox es una opción recurrente que ahora parece difícil, ya que Aitor Esteban y el presidente del PP no consiguen restablecer los puentes. Pero es una hipótesis que las urnas podrían reactivar y que en caso de producirse quizás no tendría gran coste electoral en una Euskadi donde el rechazo a la extrema derecha es mayor que en otros lugares.

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