Ceuta presiona a Moncloa para recibir al Rey el 2 de septiembre

Un movimiento ciudadano impulsa marchas por toda España el día oficial de la ciudad. El Gobierno reitera que no tiene problema con la visita oficial de Felipe VI, pero «cuando se den las circunstancias»

La Razón, , 21-08-2026

Ceuta

quiere que Felipe VI esté en la ciudad el próximo 2 de septiembre, día oficial de la región. Según ha sabido LA RAZÓN por fuentes del Ejecutivo ceutí, el presidente, Juan Jesús Vivas, aprovechó la audiencia que mantuvo el 6 agosto con el Rey en Marivent para trasladarle personalmente la invitación. El propio Vivas dijo que el jefe del Estado «está comprometido» con un viaje que los ceutíes llevan años esperando.

La invitación coloca inevitablemente parte de la presión sobre Moncloa. Felipe VI nunca ha visitado Ceuta desde que fue proclamado Rey en 2014 y un desplazamiento del jefe del Estado a una ciudad cuya soberanía reivindica Marruecos tiene una dimensión diplomática que obliga a coordinar cualquier movimiento entre Zarzuela y el Gobierno. Especialmente en un contexto tan delicado, como

la crisis migratoria que sacude la ciudad tras la entrada de 72.000 personas en 48 horas.

Fuentes oficiales del Ejecutivo consultadas por LA RAZÓN aseguran que

el Gobierno tiene «cero problema» con que el Rey viaje a Ceuta, aunque «cuando se den las condiciones». La respuesta despeja, a priori, cualquier rechazo frontal de Moncloa, pero mantiene deliberadamente abierta la cuestión fundamental: si el próximo 2 de septiembre reúne esas condiciones o no.

Los precedentes demuestran que la voluntad política de las visitas de la Corona a Ceuta y Melilla han pasado por el filtro del Gobierno, porque Marruecos las interpreta como acontecimientos de primer nivel que afectan a la relación bilateral. Vivas no ha escogido una fecha cualquiera. El 2 de septiembre es oficialmente el Día de Ceuta y conmemora la constitución del

primer gobierno moderno alrededor de Pedro de Meneses tras la conquista portuguesa de la ciudad en 1415.

La fecha fue adoptada como Día de Ceuta en 1997 y ahora puede adquirir una dimensión extraordinariamente distinta. La presencia de Felipe VI permitiría presentar el viaje estrictamente como la participación del jefe del Estado en la celebración institucional de una ciudad española, aunque su significado político

resultaría imposible de separar de todo lo sucedido durante el último mes, según admiten fuentes diplomáticas.

Los ciudadanos también empiezan a organizarse. La iniciativa ciudadana independiente «Por Ceuta» ha difundido un manifiesto que reivindica la «españolidad e integridad territorial» de la ciudad y exige al Estado un refuerzo urgente de medios humanos, técnicos y materiales para proteger una frontera que define como la frontera sur de Europa. El documento reclama también el retorno «acompañado, seguro y prioritario» de quienes entraron irregularmente, con las excepciones que exijan protección humanitaria, además de un plan extraordinario para compensar los daños económicos y sociales provocados por la crisis.

El movimiento pretende además sacar la reivindicación fuera de Ceuta. Su página habilita un espacio específico para recopilar concentraciones cívicas y pacíficas «por Ceuta en toda España». Las convocatorias corresponden a entidades o particulares. En Cartagena, por ejemplo, ya se ha propuesto que el Ayuntamiento ice la bandera ceutí el próximo 2 de septiembre y se celebre un acto institucional de solidaridad con la ciudad.

La única visita de los Reyes de España a Ceuta fue en noviembre de 2007. Entonces, Juan Carlos I y Sofía viajaron a las dos ciudades autónomas. Hubo que esperar 32 años desde el comienzo de su reinado para que se produjera. Fue preparada con enorme discreción y anunciada apenas cinco días antes. Marruecos intentó evitarla. El Gobierno marroquí expresó su «total rechazo» y llegó a pedir públicamente a

Juan Carlos I

que renunciara al viaje. Rabat calificaba entonces Ceuta y Melilla como ciudades «expoliadas».Pero España siguió adelante.

La respuesta marroquí fue mucho más contundente de lo que esperaba Madrid. Mohamed VI llamó a consultas a su embajador y abrió una crisis diplomática con España. El Gobierno de Zapatero intentó restar trascendencia al enfrentamiento y defendió que los Reyes simplemente estaban ejerciendo la «normalidad institucional» de visitar dos ciudades españolas. Pero el propio Zapatero terminó dejando una explicación más que relevante para entender quién tiene ahora la pelota en su tejado. El entonces presidente reconoció públicamente que aquella visita respondía tanto a

una demanda de los ciudadanos de Ceuta y Melilla como a un interés personal

del propio Juan Carlos I al que su Gobierno había tratado de responder.

La frase retrata el funcionamiento político de este tipo de desplazamientos. No existe una autorización administrativa ordinaria de Moncloa para que el jefe del Estado pueda viajar dentro de España, pero una visita institucional con consecuencias directas sobre la política exterior exige la coordinación y el respaldo político del Ejecutivo, que es quien constitucionalmente dirige esa política y responde de ella. Felipe VI ya estuvo a punto de visitar Ceuta con Pedro Sánchez en el Gobierno.

En el verano de 2020, los Reyes Felipe y Letizia emprendieron una gira por España después del confinamiento. Inicialmente se informó de que Ceuta y Melilla podrían formar parte del recorrido. Finalmente no fue así. La polémica fue suficientemente importante como para que la Asamblea de Ceuta terminara reclamando por unanimidad al Gobierno de Sánchez que incorporase la ciudad a la gira de Felipe VI.

La petición se dirigió expresamente al Ejecutivo central.

La entonces ministra de Exteriores, Arancha González Laya, negó que le constara que Marruecos hubiera pedido a España excluir Ceuta y Melilla del recorrido. La presión no desapareció. En 2021, la Asamblea volvió a aprobar una invitación para que Felipe VI visitara la ciudad precisamente el 2 de septiembre. Y este mismo abril Vivas volvió a defender públicamente su convencimiento de que el Rey terminaría visitando las dos ciudades autónomas.

La entrada masiva del 30 de julio ha provocado la mayor crisis migratoria sufrida por Ceuta, ha obligado al Gobierno a desplegar Ejército, Policía Nacional y Guardia Civil y ha reabierto simultáneamente la discusión sobre la fiabilidad de Marruecos como socio estratégico.

La posición oficial de Moncloa continúa siendo preservar la cooperación con Rabat.

Albares ha insistido en que Marruecos está colaborando para devolver a quienes entraron irregularmente y mantiene conversaciones constantes con su homólogo marroquí. Pero la crisis también ha obligado al Gobierno a endurecer públicamente algunos mensajes. Albares se convirtió el pasado 11 de agosto en el primer ministro español de Exteriores en visitar Ceuta y aprovechó para reafirmar oficialmente «el compromiso del Gobierno con la soberanía y la integridad territorial de España».

Vivas le trasladó que la avalancha de decenas de miles de migrantes había demostrado que la seguridad de la frontera y, con ella, la integridad territorial y la soberanía de la ciudad (y el pais) no estaban garantizadas.

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