Nada con sifón: Silencio, el Apolo medita
Ahí sigue, impasible el ademán, totalmente calmado, en el trono de La Mareta, leyendo además «Autobiografía de un yogui»
La Razón, , 21-08-2026Leo
«La calma es poder»,
el artículo de David Hernández de la Fuente en el que recuerda que el seleccionador nacional
Luis de la Fuente lee las «Meditaciones» de Marco Aurelio.
Al parecer, cuenta, posee un ejemplar de una edición y traducción moderna totalmente subrayado y anotado, y hace tiempo que lo consulta con aprovechamiento. O sea, que le debemos un Mundial al estoicismo. No creo que pueda imitarlo Mourinho.
Fuertes críticas le llueven al Apolo de la Moncloa por su pasividad ante la situación de Ceuta
y sus migrantes, menores y mayores. Pero conviene volver la mirada a Marco Aurelio: no le apuremos, está meditando. Cuentan las lenguas viperinas que le ha pedido prestado el libro al seleccionador y lo está repasando de pe a pa. Le fascina eso de que «la calma es poder», aunque, en el caso ceutí, podría leerse con una diferente pronunciación:
la calma es joder, Apolo.
Sí, el Apolo se lo toma con calma. También está leyendo, dicen, las
«Meditaciones metafísicas», de Descartes, y las «Meditaciones del Quijote», de Ortega y Gasset.
Aconseja a sus ministros por videoconferencia lo de San Agustín: «La fe consiste en creer lo que no vemos, y la recompensa es ver lo que creemos». Bolaños le convenció para que hiciera un curso de lectura rápida y dicen las malas lenguas que ha terminado como Woody Allen:
«Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme “Guerra y paz” en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia». Pero ahí sigue, impasible el ademán, totalmente calmado, en el trono de La Mareta, leyendo además «Autobiografía de un yogui», «Un curso de milagros», «El hombre en busca de sentido», «Biografía del silencio» y, entre inmersión e inmersión, «Tranquilos y atentos como una rana».
El hombre rana se sumerge con Marco Aurelio.
Meditación profunda. Mucha calma.
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