Valérie Delpierre, una carrera de éxito ‘made in Barcelona’
La productora francesa de ‘Verano 1993’ y ‘20.000 especies de abejas’ destaca que la capital catalana es muy cívica y tiene mucha oferta cultural
La Vanguardia, , 21-08-2026La primera vez que Valérie Delpierre (Mónaco, 1971) visitó Barcelona fue como turista. “Acababa de cumplir 18 años y me gustó mucho. Habíamos cogido un coche y estábamos realizando una ruta a lo largo de toda la costa, de Niza hasta Tarragona”, recuerda. Poco después, aterrizó en Madrid con una beca Erasmus para estudiar Relaciones Internacionales y regresó a la capital catalana para visitar a unos amigos. “Pero la vez que la sentí más fue cuando trabajaba en Madrid y tenía ganas de cambiar de aires. Creo que se celebraba una de las primeras ediciones del DocsBarcelona y vine para ver qué era y cómo funcionaba. Por aquel entonces trabajaba en programas de televisión y tenía ganas de pasar al cine y al documental, en particular. Paseé por la ciudad y me encantó”.
Como tenía algo de tiempo y ahorros decidió hacer un viaje por Londres, Nueva York, Vancouver y, a la vuelta, pasó de nuevo por Barcelona y supo que era el lugar donde quería comenzar una nueva etapa. Se instaló en el 2000 y a finales de año ya nació su hija. Sus otros dos hijos también vinieron al mundo en la ciudad, estudiaron en escuelas públicas y hablan catalán. Delpierre no lo habla “porque siempre siento que lo voy a hacer peor que si hablo en castellano. Así que no doy el paso, aunque lo leo y lo entiendo perfectamente”, matiza.
Opina que la capital catalana “lo tiene todo, mucha oferta cultural, mar, montaña, campo, una dimensión humana y creo que es muy cívica y tiene mucho espacio natural”. No le ve casi nada negativo: “Quizás, antes la cultura que se consumía era más diversa”, observa.
El cine siempre estuvo en su cabeza desde adolescente como una pasión. Sin embargo no tenía contacto con nadie vinculado a la industria. Una vez instalada en la ciudad, empezó a colaborar con distintas productoras. Le resultó muy fácil. “Es algo que me sorprendió. Siempre he tenido la sensación de que, de alguna manera, por ser francesa se me facilitaban las cosas. Nunca me ha perjudicado en mi trabajo ser extranjera. Todo lo contrario”, confiesa entre risas. En el 2006 fundó su propia compañía productora, Inicia Films, desde donde ha desarrollado una carrera de éxito con proyectos de cine independiente de nuevos talentos.
Como la ópera prima de Carla Simón, Verano 1993. Las niñas , La maternal y Los destellos , dirigidas por Pilar Palomero, o 20.000 especies de abejas, de Estibaliz Urresola Solaguren. Todas ellas reconocidas en diferentes festivales y galas de premios cinematográficos. “Toda mi experiencia profesional la he realizado desde Barcelona. Yo me he hecho aquí y me siento muy identificada con lo que se hace en esta ciudad. Siento que tengo muchos compañeros y compañeras en el sector. Creo que hacemos cosas brillantes y aún tenemos mucho que aprender y por exigirnos”. Como factores indispensables de su oficio, destaca: “Es importante no caer en la rutina y repetirse. Hay que tener la mente abierta y seguir cuestionándose”.
Admite que lo más difícil de ser productora es “decir que no a un proyecto pensando que te estás equivocando. Hay veces que dudas”. Y resalta: “He tenido la suerte de cruzarme con directoras que tenían historias propias y que yo sentía que podían hablar a mucha gente. Es algo que creo que viene del hecho de que he leído mucho en mi vida y la narrativa es algo básico. Y el talento que tengan para ponerlo en imagen es un acto de fe”.
Al principio, Delpierre se estableció con su familia en el barrio del Guinardó y ahora es vecina del Eixample Dret. “Cuando me separé, busqué otra casa y la encontré por La Sedeta, cerca de mi oficina. Es una zona que me encanta”.
La productora nació en Mónaco porque su madre trabajaba allí. “Pero yo no soy de ese lugar, ni mi familia, no tengo ninguna vinculación con Mónaco. Vengo más de la Provenza, aunque en realidad mi padre y mi madre vienen de sitios distintos, hemos vivido en lugares diferentes y no siento que tenga un lugar de origen. Diría que me identifico más con la Provenza y la Costa Azul, donde más tiempo estuve de joven”, puntualiza.
Entre sus nuevos proyectos menciona Ceniza en la boca , una coproducción con México sobre la inmigración y dirigida por el actor Diego Luna que estuvo en Cannes y viajará al festival de Toronto y a San Sebastián antes de su estreno en salas el 9 de octubre. “Ha sido muy estimulante por todo el equipo que se ha formado alrededor de la película”. Con México también tiene otra coproducción entre manos, una película en stop – motion que lleva por título Insectario . “Es algo nuevo y estoy encantada”.
Delpierre, que el pasado junio asumió el cargo de presidenta de la Federación de Productoras Audiovisuales (PROA), no contempla regresar a Francia ni establecerse en otro lugar en un futuro. “Estoy muy bien aquí”. Eso sí, no descarta que al final tenga que hacerlo por “razones climáticas. Hay que ver cómo evoluciona todo esto, pero puede que acabe siendo muy duro”, reflexiona.
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