El revuelo en la diócesis de Donostia por el veto a las cenas solidarias llega a Insausti

Católicos de la diócesis de Donostia han difundido una carta a la que ha tenido acceso NAIZ en la que reclaman implicación de la Iglesia con las cenas solidarias vetadas por el Ayuntamiento. El obispo ha cuestionado la prohibición de modo indirecto en un par de homilías: San Ignacio y La Salve.

Gara, Ramón Sola, 18-08-2026

La prohibición por parte del Ayuntamiento de Donostia de las cenas de Kaleko Afari Solidarioak para personas sin hogar y sin recursos ha generado gran debate ciudadano, y especialmente en el seno de la Iglesia católica. Una cuestión a la que quizás no sea ajeno el primer edil, Jon Insausti, que ha indicado en entrevistas que en su infancia y juventud en la Parte Vieja estuvo implicado en actividades parroquiales.

En una carta difundida por feligreses de la diócesis, a la que ha tenido acceso NAIZ, se plantea que «si está prohibido repartir comida en la vía pública, hagámoslo como Iglesia». Sin embargo, acto seguido afirman que desde el Obispado se ha hecho llegar una nota a «párrocos y responsables de iglesias del arciprestazgo de San Sebastián» contra esta opción.

Fieles afirman que el Obispado ha desestimado dar cenas solidarias en sus iglesias porque «podemos tener consecuencias importantes». Y recuerdan que Cáritas lo ha hecho antes: «Es Evangelio y es humanidad»

En esta comunicación interna la dirección eclesiástica apuntaría que «nuestros servicios jurídicos nos han advertido de que con los informes que existen a día de hoy, si se realiza esta iniciativa en los recintos parroquiales, podemos llegar a tener consecuencias importantes (sanciones…) Por ello, os rogamos que, si recibís alguna solicitud de este tipo, os pongáis en contacto con Vicaría General para poder compartir más información. Gracias y feliz agosto a todos».

Estos feligreses se quejan de que «el Obispado no entra al fondo de la cuestión. Ni media palabra sobre el tema. Lo tenía muy fácil. Bastaba con citar el Evangelio… ‘Tuve hambre y me dísteis de comer, tuve sed y me dísteis de beber, fui forastero y me hospedásteis’. O también otro ejemplo: ‘Dadles vosotros de comer’. ¿La resolución del alcalde sustituye al Evangelio? ˛¿La tradición de la Iglesia va a parar al baúl de los recuerdos?», preguntan.

Los impulsores de la carta añaden que «hace aproximadamente 20 años hubo que trasladar de la Parte Vieja el comedor social Aterpe a otra parte de la ciudad. Entonces había que ‘limpiar’ la Parte Vieja de los sinhogar que la afeaban. Hoy son los usuarios de las cenas solidarias quienes estaban afeando la postal. ¿Con qué derecho cargamos siempre contra el débil?».

La misiva concluye así: «Siguiendo nuestra conciencia cristiana, creemos que tenemos que seguir repartiendo comida al hambriento, como complemento de las políticas públicas y sociales de inclusión. Hasta ahora eso ha hecho Cáritas en los locales parroquiales porque había necesidad. Y ahora hay otra necesidad que nos demanda. Esto es Evangelio y es humanidad. ¿Qué nos queda, si lo perdemos?».

Prado: «Personas heridas»

Mientras esto se produce en un ámbito interno de la Iglesia, públicamente no ha pasado desapercibido que el obispo donostiarra, Fernando Prado, ha aludido a la cuestión de modo indirecto en dos de las homilías más importantes del año. La primera fue la del día de San Ignacio, en la basílica de Loiola. Apenas cuatro días después de que el Ayuntamiento decretara el veto a KAS, Prado dijo que «en nuestra tierra, en medio del bienestar y de la aparente prosperidad, hay personas heridas por la pobreza, el sinhogarismo, la soledad, la enfermedad, la falta de vivienda, la precariedad o la exclusión».

«Una sociedad no se mide únicamente por sus grandes logros, sino por la manera en que cuida a quienes pueden quedarse atrás», dijo Prado en Loiola, un mensaje reiterado en La Salve ante el alcalde

«Por eso el papa León nos ha dicho: ’La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad’. Los más vulnerables son la prueba de la autenticidad de nuestras palabras y de nuestros proyectos. Una sociedad no se mide únicamente por sus grandes logros, sino por la manera en que cuida a quienes pueden quedarse atrás», añadió el prelado.

Más recientemente, el pasado sábado en la celebración de La Salve, Fernando Prado defendió en la homilía que hace falta una Donostia «con sitio para todos», en la que no se deje de «cuidar a quienes más lo necesitan, con responsabilidad, exigencia y los recursos necesarios». Entre quienes escucharon el mensaje in situ en la basílica de Santa María estaba el alcalde, Jon Insausti.

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