Trato insultante hacia los ceutíes de algunos de los inmigrantes ilegales

Se trata de casos aislados, pero contribuyen a acrecentar el clima de tensión en la Ciudad Autónoma

La Razón, J.M. Zuloaga es periodista desde hace más de 50 años, especializado en información sobre el terrorismo de ETA primero y sobre el yihadista en la actualidad, 18-08-2026

Algunos de los inmigrantes que se niegan a retornar a su país, mantienen un trato insultante contra los ceutíes, en una actitud que no implica al colectivo (unos 10.000), pero que contribuye

a tensionar aún más si cabe una situación ya de por sí tensa y que en cualquier momento puede generar situaciones indeseadas.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto, se trata de casos aislados, pero muy significativos, de personas que, en vez de agradecer que se le preste ayuda pese a su situación irregular, mantienen actitudes chulescas, incluso con los ceutíes de origen musulmán. Han llegado a fotografiar con sus móviles a algunos de ellos.

Según informaciones publicadas por los medios locales y confirmadas por las citadas fuentes, en algunos casos la situación ha llegado hasta tal punto que el responsable de un establecimiento hotelero ha presentado denuncia ante la Policía. Ocupaban las mesas si consumir, insultaban a los empleados, ocupaban los baños, todo ellos con el daño que ello causaba

ya que los clientes habituales ni se acercaban al lugar.

Además de las agresiones sexuales, se han producido robos, hurtos, intentos de allanamiento a viviendas y enfrentamientos con las Fuerzas de Seguridad cuando se ha producido alguna detención, Todo ellos, en un clima que no contribuye a bajar la tensión, según las mismas fuentes.

El presidente de Melilla, Juan Jesús Vivas, viene advirtiendo de que la “ciudad está en peligro” y que, en cualquier momento, puede saltar la chispa que genere esas situaciones indeseadas. También se producen insultos a los vecinos sin que medie ningún motivo, en especial en los alrededores de los lugares en los que se concentran estas personas.

Las referidas fuentes subrayan que la única solución es que se arbitren las medidas, incluso por medio de reformas legislativas urgentes, para que los que se niegan a volver a Marruecos lo hagan a la mayor brevedad y la ciudad pueda retomar la normalidad, que los ciudadanos, algunos de los cuales han mandado a sus familiares a la Península, puedan vivir sin temor y que el comercio pueda desarrollar su trabajo sin incidencias.

Tampoco estaría de más algún gesto por parte de Marruecos

, pero ocurre todo lo contrario. Artículos de prensa en los que se reivindica la marroquinidad de Ceuta y Melilla –nunca lo han sido—y declaraciones absolutamente extemporáneas, como las del ministro de Justicia que reclamaba a los menores que estaban poco menos que secuestrados. Nadie salió a contestarle desde el Gobierno para indicarle que marcara un día y una hora para llevar a esos menores a la frontera donde seguro les esperarían sus padres para que los jueces españoles pudieran acreditarlo. Algo que no va a ocurrir. Y el ministro lo sabía.

Algunos medios del país vecino recogen las quejas de los agentes de las Fuerzas de Seguridad españoles que han sido desplazados a Ceuta y que están en unas condiciones lamentables, con un único inodoro para 70 policías. Con un mensaje claro de que España deja sin atención a los suyos.

Algunos de los inmigrantes que se niegan a retornar a su país, mantienen un trato vejatorio e insultante contra los ceutíes, en una actitud que no implica al colectivo (unos 10.000), pero que contribuye a tensionar aún más si cabe una situación ya de por sí tensa y que en cualquier momento puede generar situaciones indeseadas.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto, se trata de casos aislados, pero muy significativos, de personas que, en vez de agradecer que se le preste ayuda pese a su situación irregular, mantienen actitudes chulescas, incluso con los ceutíes de origen musulmán. Han llegado a fotografiar con sus móviles a algunos de ellos.

Según informaciones publicadas por los medios locales y confirmadas por las citadas fuentes, en algunos casos la situación ha llegado hasta tal punto que el responsable de un establecimiento hotelero ha presentado denuncia ante la Policía. Ocupaban las mesas si consumir, insultaban a los empleados, ocupaban los baños, todo ellos con el daño que ello causaba ya que los clientes habituales ni se acercaban al lugar.

Además de las agresiones sexuales, se han producido robos, hurtos, intentos de allanamiento a viviendas y enfrentamientos con las Fuerzas de Seguridad cuando se ha producido alguna detención, Todo ellos, en un clima que no contribuye a bajar la tensión, según las mismas fuentes.

El presidente de Melilla, Jajn Jesús Vivas, viene advirtiendo de que la “ciudad está en peligro” y que, en cualquier momento, puede saltar la chispa que genere esas situaciones indeseadas.

También se producen insultos a los vecinos sin que medie ningún motivo, en especial en los alrededores de los lugares en los que se concentran estas personas.

Las referidas fuentes subrayan que la única solución es que se arbitren las medidas, incluso por medio de reformas legislativas urgentes, para que los que se niegan a volver a Marruecos lo hagan a la mayor brevedad y la ciudad pueda retomar la normalidad, que los ciudadanos, algunos de los cuales han mandado a sus familiares a la Península, puedan vivir sin temor y que el comercio pueda desarrollar su trabajo sin incidencias.

Tampoco estaría de más algún gesto por parte de Marruecos, pero ocurre todo lo contrario. Artículos de prensa en los que se reivindica la marroquinidad de Ceuta y Melilla –nunca lo han sido—y declaraciones absolutamente extemporáneas, como las del ministro de Justicia que reclamaba a los menores que estaban poco menos que secuestrados. Nadie salió a contestarle desde el Gobierno para indicarle que marcara un día y una hora para llevar a esos menores a la frontera donde seguro les esperarían sus padres para que los jueces españoles pudieran acreditarlo. Algo que no va a ocurrir. Y el ministro lo sabía.

Algunos medios del país vecino recogen las quejas de los agentes de las Fuerzas de Seguridad españoles que han sido desplazados a Ceuta y que están en unas condiciones lamentables, con un único inodoro para 70 policías. Con un mensaje claro de que España deja sin atención a los suyos.

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