El Gobierno reorienta su gestión en Ceuta: asegurada la frontera, planifica la acogida
Migraciones despliega cuatro nuevos centros para dar techo a 1.500 migrantes
La Vanguardia, , 18-08-2026El Gobierno se adentra en una nueva fase de la gestión de la crisis de Ceuta, donde la atención humanitaria a los personas que entraron irregularmente en avalancha se convierte en prioritario por delante de la amenaza en la frontera, una vez que Marruecos ha exhibido su férreo control de la línea.
Desde el mismo atril en el una semana antes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, prometió que “todos” los inmigrantes serían expulsados a sus países – a sabiendas que es imposible – , ayer la titular de Migraciones, Elma Saiz, anunció un dispositivo inmediato para habilitar cuatro espacios que darán techo a las migrantes que aún duermen a la intemperie.
Diecisiete días después del cruce masivo, estos emplazamientos en lugares nada céntricos de la ciudad autónoma contarán, inicialmente, con 1.500 camas. Tras el anuncio, la prensa formuló una pregunta directa a Saiz: ¿el plan de Moncloa ahora es expulsar o acoger? La portavoz aseguró que el Gobierno cumple “estrictamente” con la legalidad vigente. La misma que no permite las devoluciones exprés de menores migrantes no acompañados ni de solicitantes de protección internacional. Y de uno y otros, quedan miles en la ciudad.
Ceuta ha cedido uno de los espacios a Migraciones, el parking del Embolsamiento en la Loma Colmenar, a un lado de la carretera que conduce a la frontera del El Tarajal, donde murieron al menos 141 personas. Es una enorme zona de aparcamiento que se diseñó para ordenar, retener y regular el tráfico que pretende cruzar a Marruecos; para evitar los atascos masivos en la ciudad. En los picos de la Operación Paso del Estrecho (OPE), en su asfalto se pueden acumular hasta 1.000 vehículos. A media tarde de ayer, sin apenas ruido de motores, los militares habían colocado dos tiendas de campaña en menos de una hora. Hoy levantarán otras 26 en los parking tres y cuatro, según fuentes al tanto del operativo. En su interior se colocarán literas. Las duchas que se instalarán se sumarán a los baños con los que cuenta ya el mega aparcamiento que tiene además un gran carpa con mesas para comer.
Los otros tres espacios, de carácter “temporal y extraordinario”, se ubicarán en las pistas deportivas del cuartel de Caballería, el descampado frente a la antigua fábrica de guano (al final de la Playa del Trampolín, donde se han colocado ya duchas y baños portátiles), y el centro ecuestre: todos titularidad del Gobierno. Este último, la Hípica, era ayer un hervidero. Sus trabajadores, como explicaban los que preferían permanecer en el anonimato, habían recibido órdenes de adecentar la arena de una de las tres pista de los caballos, sobre la que se levantará el campamento. Una socia, en píe de guerra contra la llegada de inmigrantes , aseguraba que los dueños de caballos están estudiando acogerse a la Ley de Protección Animal para evitar la llegada de irregulares.
Las puertas del centro ecuestre están frente al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), que sigue repleto. Están rodeados de laderas de árboles en las que se pierde la cuenta de las chozas en las que aún se esconden inmigrantes . Suben y bajan a la playa del Trampolín, que cada vez se parece más a una olla a presión a punto de explotar. Los ánimos están caldeados.
Los marroquíes no solo son minoría con respecto a los subsaharianos, sino que estos son cada vez más conscientes de que su expulsión puede llegar pronto. Un centenar, con pancartas con la palabra asilo, anunció que iniciaba una huelga de hambre. Bial Eljary, de 26 años, se preguntaba por qué sus “amigos” tunecinos, sudaneses o yemeníes de la playa “podían” pedir asilo y él no. “Yo solo quiero trabajar para tener una vida buena”, mientras dejaba claro, una y otra vez, que no busca “problemas”.
La titular de Migraciones no concretó ayer cuántas personas tienen plazas en el CETI, ni tampoco una estimación del asentamiento en el Trampolín, aunque apuntó a que la habilitación de los nuevos espacios descongestionarían las calles, que continúan con el mismo esquema: un bullicioso centro urbano en el que impera la normalidad frente a puntos calientes a las afueras en los que sus vecinos están cada vez más hartos.
Volcándose en la emergencia humanitaria, el Gobierno quiere marcar el paso en la gestión de la crisis: del asalto masivo que supuso una integridad territorial a una respuesta que protege a los vulnerables. “Esa es la manera, una política coherente que pone en el centro los derechos humanos y que cumple escrupulosamente con la legalidad vigente en materia de asilo y en todas las normativas que afectan y que tienen incidencia en la política migratoria”, aseguró Saiz, quien este martes continuará en Ceuta a la espera de que los nuevos centros den la bienvenida a los migrantes. “Refugees welcome”.
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