Albares, otra silla vacía en el Senado: descarta rendir cuentas por Ceuta y PP, Vox y Junts estallan contra Sánchez
El ministro de Exteriores planta a la Cámara Alta y los senadores presentes en su no comparecencia se revuelven contra la gestión del Gobierno en la crisis derivada de la invasión del 30 de julio
La Razón, , 17-08-2026Misma imagen que hace cinco días. En la sala Clara Campoamor del Senado, senadores de Partido Popular, Vox y Junts se sentaron ante una silla vacía: la de
José Manuel Albares.
La semana pasada, ocurrió así
con
Fernando Grande – Marlaska.
Hoy fue el ministro de Exteriores quien dio plantón a su cita con la Cámara Alta, que lo había llamado para explicar su papel en la crisis derivada de la invasión que tuvo lugar en Ceuta el pasado 30 de julio.
Pero el ministro se negó a ir. Aun así, la comisión de Exteriores se celebró con (a)normalidad. Empezó la sesión con algo de retraso, a las once y seis minutos, por si acaso aparecía el ministro. No apareció. Transcurridos los “minutos de cortesía”, tomó la palabra la presidenta del organismo parlamentario,
Pilar Milagros:
“Está visto que no ha venido, por lo tanto vamos a abrir la sesión de esta comisión convocada con carácter extraordinario para sustanciar la comparecencia”.
Mejor dicho, la no comparecencia. Leyó la presidenta de la comisión el textual de la convocatoria:
“Informar de la acción exterior del Estado en el marco de la crisis ocasionada por la invasión
de inmigrantes ocurrida en Ceuta que tan gravemente ha afectado a la imagen de España en la UE y en el ámbito internacional y, por ello, informar también de las medidas que se están adoptando para evitar que vuelva a sucede".
Constatado el desaire, afeó: “Vemos que una vez más el Senado ha sido ignorado por el Gobierno y constatamos la ausencia del ministro pese a estar legal y formalmente convocado y sin que haya manifestado justificación alguna que hiciere posible su asistencia”. A lo que expresó su “preocupación”.
Acto seguido, se sustanciaron las declaraciones de los portavoces de los tres grupos presentes en la sala: PP, Vox y Junts, que cargaron con dureza contra el no compareciente y, también, con mayor dureza si cabe, contra su jefe de filas:
Pedro Sánchez. Ninguno de los tres portavoces fue más suave con el presidente del Gobierno. Ni siquiera el de Junts, partido gracias al cual Sánchez logró retener la presidencia en 2023 luego de perder las elecciones generales.
José Antonio Monago
, senador del PP, abrió fuego con el desplante del ministro. “Esta Comisión no se ha reunido extraordinariamente en pleno mes de agosto por capricho del PP. Se ha reunido después de que decenas de miles de personas hayan atravesado una frontera española, después de que alrededor de 100 personas perdieron la vida y después de una crisis que afecta directamente a nuestras relaciones con Marruecos, a nuestra seguridad nacional y a la integridad territorial de España”.
A partir de ahí, los primeros interrogantes: “¿Sabía Exteriores lo que ocurría antes del 30 de julio? ¿Habló con su homólogo marroquí? ¿Cuándo? ¿Qué le dijo?”. Si Marlaska no fue avisado, ni Exteriores, ni Defensa, afirmó:
“Alguien tendrá que explicar cómo decenas de miles de personas llegaron a nuestra frontera sin que el Gobierno se enterara”.
Por otra parte, lanzó al aire preguntas sobre la política exterior que está siguiendo el Gobierno con Marruecos: “¿Qué se está negociando ahora con Rabat? ¿Hay conversaciones sobre el Sáhara, las aguas, nuevas contrapartidas económicas?”. Y exigió: “Nada de negociaciones clandestinas, nada de cartas secretas, nada de hechos consumados”.
Monago denunció que “un Gobierno serio no puede fiar la seguridad de dos ciudades españolas a un tercer país que cuestiona nuestra soberanía sobre ellas” y demandó firmeza y claridad ante los desafíos de Marruecos.
“Ceuta y Melilla son España. Punto. No son un asunto pendiente ni una ficha en ningún tablero diplomático”.
El senador de Junts,
Eduard Pujol
, enmendó toda la gestión del Ejecutivo en Ceuta. Empezó por señalar que lo que ocurre en la ciudad autónoma “no es un problema local”, sino que afecta también a “España y a Cataluña”. Habló de unas
“fronteras blandiblú”
y lamentó la ausencia del ministro y de cuatro partidos: PSOE, ERC, Sumar y Podemos, a los que acusó de haber
“confundido la política con un bar a las cuatro de la madrugada”.
Alertó de que “Ceuta puede ser asaltada en cualquier momento” otra vez" y reprochó que los ministros han atendido más a la prensa cuando el eclipse que con Ceuta. “Eclipse sí, Senado no. Circo televisivo sí, dar la cara en un parlamento, no”. De Pedro Sánchez: “Está de vacaciones en Lanzarote. El uno de agosto compartió la banda sonora de su verano en Spotify. Pura frivolidad”. Le pidió que escuche “la banda sonora de sus obligaciones”.
Sobre el plante ministerial, el senador Pujol subrayó que
“las obligaciones elementales de un gobernante en democracia son: primero gestionar y, segundo, dar explicaciones
las veces que hagan falta". Ante un problema, dijo, la obligación de los políticos es clara: “Debemos estar aquí y punto”. No es el caso de los socialistas: “¿Dónde se esconden los garantes de la democracia? ¿En la playa?”, ironizó.
El dirigente de Junts anticipó que lo ocurrido en Ceuta es una “crisis migratoria de grandes dimensiones que no acabará aquí” y agravó su pronóstico con las palabras del responsable de Justicia de Marruecos. “Ha abierto el melón de la soberanía sobre Ceuta y Melilla. Si no lo ven, están ciegos. Esto es soberanía, política exterior. Esto demuestra hasta qué punto el Estado español es vulnerable”.
Ante el desafío del régimen alauí, Pujol se preguntó por la “respuesta española”, y contrastó la doble vara: “Fuertes con Europa, débiles con Marruecos”. Y, de la “sumisión” que España muestra con Marruecos, mencionó un elefante que “sobrevuela” la habitación: “Pegasus”. Se preguntó
“qué información fue robada del teléfono del presidente”
, si acaso “existe alguna información que pueda condicionar al Gobierno de Sánchez con Marruecos”.
Por su parte, el representante de Vox,
Javier Valentín
, cargó contra el Gobierno por intentar convertir “una invasión en una anécdota migratoria”. Resumió: "Han intentado convertir su inacción en prudencia y la sumisión a Marruecos en cooperación. Y no se ha hablado de las consecuencias: decenas de muertos. Cero empatía por parte del presidente, que
nos recomienda libros y canciones mientras los ceutíes claman auxilio y seguridad".
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