Ertzaintza y ultraderecha: la contradicción de Zupiria
En una entrevista de prensa este domingo, el consejero de Seguridad de Lakua señala a Policía española y Guardia Civil por no identificar a los miembros de Falange del 12-0 en Gasteiz. Pero al mismo tiempo se muestra condescendiente con que haya ertzainas de extrema derecha.
Gara, , 17-08-2026Bingen Zupiria, consejero de Seguridad de Lakua, ha ofrecido una entrevista este domingo al Grupo Vocento en la que pone el foco y profundiza en el desencuentro con las policías españolas. tras estar deteniendo estas a personas acusadas de hostigar a simpatizantes de ‘La Roja’ en la final del Mundial. Zupiria lo sitúa como una invasión competencial, bajo este titular: ‘Mandos de la Guardia Civil y la Policía buscan alterar el Sistema Vasco de Seguridad’. Sin embargo, sus afirmaciones en esa misma entrevista encierran una gran paradoja en lo que se refiere al cuerpo que dirige, la Ertzaintza.
Abundando en esa crítica a las policías bajo mando del Gobierno español, el consejero de Lakua dice poner «otro ejemplo»: «A raíz de los incidentes de Vitoria del 12 de octubre, les hemos solicitado dos veces que nos ayuden a identificar, mediante las imágenes que les hemos enviado, a los miembros de Falange que provocaron también aquella situación. Todavía hoy esperamos esa información. El Ministerio siempre quita importancia a esas actuaciones».
La acusación suena grave, casi más que la del titular, porque Zupiria acusa a Policía española y Guardia Civil de amparar a la extrema derecha. Sin embargo, en otra parte de la misma entrevista el mismo consejero la desinfla, al mostrarse condescendiente con que haya ertzainas que tienen esa misma ideología.
Así, cuando se le pregunta si «han detectado una tendencia hacia ideas de extrema derecha en parte de la plantilla», Bingen Zupiria responde: «Como en el resto de la sociedad, es muy probable que en el seno de la Ertzaintza, entre sus 7.130 profesionales, haya individuos que tengan una ideología de extrema derecha. Pasa en todas las profesiones. Pero eso corresponde al ámbito privado de cada persona».
No es un desliz. En varias comparecencias y respuestas al Parlamento Zupiria ha quitado hierro a esta cuestión y la ha reducido al ámbito personal de los agentes: «En la academia de Arkaute no se hacen exámenes ideológicos». De hecho, como dato admitido por la propia Consejería, en cinco años no ha habido un solo expediente a ertzainas por lucir simbología ultra.
Volvamos ahora a aquel 12 de octubre en Gasteiz. Aunque Zupiria señale ahora a PN y GC por no identificar a los falangistas, quien no impidió aquella parafernalia fue el Departamento de Seguridad (abrió expediente días después) y quien cargó contra los antifascistas fue la Ertzaintza, hiriendo gravemente al joven Aritz Ibarra. También ha sido la Comisión de Control y Transparencia de la Policía del País Vasco (adscrito al Departamento de Zupiria, no al Ministerio) quien ha suspendido ahora la investigación de este caso y de otros dos.
Llegados a este punto, la contradicción es evidente: ¿Resulta menos grave ser ertzaina ultra que falangista de calle? Con un añadido pertinente: Afortunadamente la ultraderecha ‘civil’ no es, al menos hoy, un problema ‘vasco’ para la convivencia (aquellos del 12 de octubre llegaron de España en autobuses), pero que haya ertzainas ultras, armados hasta los dientes, sí lo es.
Que Zupiria pida a Policía y Guardia Civil que identifiquen a los falangistas de Gasteiz suena razonable. Pero más lo sería, y más fácil le resultaría, empezar por lo suyo: ¿cuántos de los ertzainas que cargaron aquel mediodía contra los antifascistas eran fachas? ¿Y qué va a hacer con ellos?
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