Rey Rosa: «El 10% de los presos de las cárceles de Bukele son inocentes»
El escritor guatemalteco reflexiona sobre la justicia, la política y las migraciones en Centroamérica en su nueva novela, 'Animal colonial'
Canarias 7, , 17-08-2026Siguiendo el modelo de Bukele en El Salvador, muchos políticos de América Central manejan, como arma electoral o como programa de gobierno, la idea de crear megacárceles donde encerrar a los delincuentes, pero lo que en principio parece una buena idea para proteger la seguridad de los países parece derivar hacia posibilidades cada vez más extrañas, inhumanas y totalitarias. Sobre todo ello, y desde una perspectiva literaria, reflexiona el escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa (1958) en ‘Animal colonial’ (Alfaguara), su nueva novela.
En sus páginas, cincuenta mil condenados a cadena perpetua se hacinan en el Infiernón, el nombre de esta cárcel de máxima seguridad, levantada en una región llamada Verapaz y presidida por una mujer, La Dama Fuerte. Igual que en El Salvador, muchos de ellos son inocentes, como Esteban, un joven estudiante cuyo único delito fue rodar un documental sobre las maras, e igual que en toda cárcel, hay un plan de fuga en este libro que reflexiona sobre la política, la libertad, la inmigración o la justicia.
Las medidas puestas en marcha por el presidente de El Salvador han abierto una discusión sobre la validez de estas cárceles que ha superado fronteras y ha saltado incluso a Europa, pero el autor recuerda el riesgo de los castigos sin un sistema de garantías básico. «Está calculado que el 10% de los presos son inocentes y Bukele simplemente se justifica diciendo que ningún sistema es perfecto», asevera.
«Algunas personas están contentas con la instalación de las grandes cárceles, pero también existe una parte de la población que está cambiando de mentalidad. Se les han llevado a un hijo, a un primo, a un sobrino, que no han hecho nada, simplemente porque se les ha señalado como miembro de una mara, y cuando eso ocurre, todo cambia. Y hay mucha gente a la que le ha ocurrido esto, lo que está provocando una reacción a un sistema que no ofrece garantías: se arresta, se lleva a la prisión y ya no se sale de ahí», anticipa Rey Rosa sobre la idea de abrazar determinadas ideas sin asumir que tienen un envés.
«Existe una parte de la población que está cambiando de mentalidad»
Rodrigo Rey Rosa
«Hace unos días me enviaron un podcast que cuenta que desde Silicon Valley le dieron mucho dinero a Bukele para crear estas cárceles, que son una manera de experimentar con la población», explica Rey Rosa. «O sea, todo esto no se le ocurrió a él, le dieron facilidades para implementarlo, y es una especie de modelo. Y el hecho de que se ahora se trate de poner en marcha en otros países tampoco es casual», señala el escritor, que comienza su relato de manera realista y acaba deslizándose en la ciencia ficción cuando la historia desvela que el médico del Infiernón ha creado una red de cerebros interconectados para convertir a los presos en un único organismo pensante a través del cual puedan redimirse.
Capitalismo y democracia
En este punto, el escritor advierte de que se están tomando medidas «punitivas, pero no medidas profundas», para enfrentar los grandes problemas del mundo. «La pobreza extrema se podría arreglar de manera mucho más sencilla que hace 50 años y existen propuestas caritativas para ayudar, pero no hay ningún impulso en el mundo para corregir los problemas extremos y las revoluciones no han cambiado las situaciones de extrema justicia y desigualdad. El capitalismo no es sinónimo de democracia», agrega.
En esta distorsión entre el sistema político, incapaz de dar soluciones a la población, y el económico, que ofrece alternativas, aunque a un precio vital muy alto, encuadra Rey Rosa los procesos de migración, que también marcan el desarrollo de la novela. «La migración es algo natural y la historia de la humanidad está hecha de momentos migratorios, de idas y vueltas. Esta migración moderna, por lo menos la que se produce desde mi país, Guatemala, es por necesidad de tener una vida con horizontes y huyendo de esa especie de esclavitud que se sufre en mi país trabajando en una finca o en el servicio doméstico por menos del salario mínimo. Ahora que la información corre tan bien y se sabe que se puede vivir de otra manera, la gente ve salidas para cambiar y mejorar», apunta Rey Rosa.
Premio Nacional de Literatura de Guatemala y compañero de generación de Roberto Bolaño, que elogió toda su obra, Rodrigo Rey Rosa estudió medicina y cine y en un momento de su vida decidió viajar a la ciudad marroquí de Tánger, donde conoció al novelista estadounidense Paul Bowles, que lo acogió como alumno, sus libros combinan la novela policial con la fantasía y la crítica social. ‘La orilla africana’, ‘Severina’, ‘Los sordos’ o en la no ficción ‘El material humano’ son algunas de sus obras más destacadas.
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