Marlaska admite ahora que llegar a la «normalidad» en Ceuta llevará tiempo y anuncia refuerzos para agilizar expulsiones

El ministro, que reconoce que 5.000 asaltantes siguen en la ciudad, insiste en sus halagos a Rabat tras la amenaza de romper el tratado de extradición: «La lealtad y complicidad de Marruecos están fuera de toda duda»

Diario Vasco, Melchor Sáiz-Pardo, 13-08-2026

El Gobierno ya no se atreve a negar públicamente que la situación en Ceuta sigue siendo extremadamente delicada y no solo por la amenazade un supuesto nuevo salto masivo este sábado. Dos semanas después de la avalancha humana que provocó la entrada irregular de más de 72.000 personas y dejó cerca de un centenar de muertos en aguas de España y de Marruecos, Fernando Grande – Marlaska admitió este jueves que la ciudad todavía está lejos de recuperar «la normalidad» anterior al 30 de julio.

El titular de Interior ya no sacó pecho de haber «revertido la situación en tan solo 24 horas», como hizo el 1 de agosto durante su primera visita tras el asalto masivo. En su segundo viaje a un territorio todavía desbordado por los millares de recién llegados, Marlaska reconoció que quedan alrededor de 5.000 inmigrantes irregulares. Responsables policiales consultados por este periódico calculan que unos 3.000, en su inmensa mayoría varones subsaharianos mayores de edad, podrían ser expulsados. Y ahí es donde Interior quiere ponerse a trabajar cuanto antes, aunque buena parte de estos «deportables» están ocultos en parajes recónditos de la ciudad autónoma.

«Llegar a la normalidad del 29 de julio va a llevar un tiempo», concedió el ministro durante la rueda de prensa celebrada en la Delegación del Gobierno, el mismo escenario en el que 12 días antes había anunciado con solemnidad que esa «normalidad se está alcanzando». Sin rectificar expresamente aquellas palabras, muy criticadas por los ceutíes, explicó que entonces se refería a la «relativa» calma alcanzada tras la salida de un «número importantísimo» de quienes habían cruzado desde Marruecos.

«La normalidad se vio gravemente afectada», reconoció. Ceuta se encuentra ahora «en trámites de alcanzar una razonable normalidad», aunque esta «no existe a día de hoy». Para acelerar ese regreso, Interior enviará 20 agentes de la Brigada Central de Extranjería y Fronteras encargados de reforzar las labores de filiación, documentación y tramitación de los expedientes.

Este equipo se sumará a los seis especialistas de la Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones desplazados a Ceuta pocas horas después del comienzo de la crisis. «La inmensa mayoría va a regresar a Marruecos a la mayor brevedad», prometió Marlaska. La Administración ha resuelto ya más de 500 solicitudes de protección internacional, la mayoría de ellas desestimadas.

El ministro lanzó un mensaje directo a quienes puedan estar preparando un nuevo intento de entrada este sábado. «Ninguna persona que pretenda entrar de forma irregular en Ceuta y Melilla se va a quedar, ni va a ir a la península ni va a ser regularizada», afirmó. Únicamente introdujo una excepción para los casos «excepcionales y de máxima vulnerabilidad». «Se están jugando la vida», avisó, al pedir que no se atiendan ni los cantos de sirena de las mafias ni las convocatorias difundidas en las redes sociales.

Interior ha registrado además a 1.898 menores, cuya filiación fue, según Marlaska, la prioridad desde el comienzo de la emergencia. Los adultos que permanecen escondidos serán localizados e identificados para proceder a su devolución. El ministro reiteró también que los extranjeros detenidos por algún delito serán expulsados inmediatamente cuando exista autorización judicial.

Los juzgados ceutíes han enviado a prisión en los últimos días a nueve inmigrantes llegados durante la avalancha como presuntos autores de distintos delitos. Dos están acusados de sendas agresiones sexuales contra menores que también habían alcanzado Ceuta el 30 de julio. Los jueces han acordado asimismo la expulsión de otros dos extranjeros encausados.

La cifra de quienes permanecen en la ciudad ha ido creciendo en el relato oficial. Interior sostuvo inicialmente que habían entrado 72.000 personas y que unas 70.000 regresaron a Marruecos durante los días siguientes. Fuentes gubernamentales comienzan a elevar ahora el volumen total hasta las 80.000, una estimación que se aproxima a la defendida por el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas. Marlaska también ha pasado de hablar de 2.000 personas sin localizar a reconocer que quedan unas 5.000.

El refuerzo no se limitará a los especialistas en Extranjería. El ministro anunció el despliegue de otros 45 agentes de la Unidad de Prevención y Reacción procedentes de Madrid, Alicante y Sevilla. Su cometido será aumentar la presencia policial en las calles ante las quejas de los vecinos por la inseguridad y prevenir nuevos incidentes.

Marlaska cifró en 880 los policías nacionales desplegados actualmente en Ceuta, 270 más que la plantilla original. La Guardia Civil cuenta con 714 efectivos, cerca de 200 por encima de los de antes de la crisis. El ministro prometió enviar «los medios que sean necesarios» para proteger una frontera que también es «la frontera exterior de Europa».

Pese a lo ocurrido, Marlaska volvió a presentar a Marruecos como un socio fiable. Lo hizo después de que el ministro de Justicia marroquí atribuyera la avalancha al supuesto ‘efecto llamada’ provocado por la regularización española, reivindicara Ceuta y Melilla como territorios de su país y amagase con suspender el tratado bilateral de extradición.

«La cooperación con el Reino de Marruecos siempre ha sido y será extraordinaria y excepcional», respondió. Aseguró que las relaciones son «absolutamente estrechas y basadas en la lealtad» y dijo no poder «atisbar» ninguna amenaza para esa colaboración. «La lealtad y complicidad de Marruecos están fuera de toda duda», insistió.

Marlaska describió la apertura de la frontera del 30 de julio como un hecho «extraordinario y excepcional», pero sostuvo que la posterior respuesta de Rabat también fue «excepcional» y reveló «la fortaleza de la relación entre los dos países». El ministro, que lleva ocho años al frente de Interior, afirmó que la cooperación ha permitido desmantelar redes y desincentivar la inmigración irregular.

También descartó una amenaza terrorista. «Evidentemente, no existe ningún riesgo», afirmó. Interior mantiene monitorizadas a las personas que entraron y asegura que intercambia información constantemente con Marruecos. Seis agentes de la Comisaría General de Información se encuentran desplegados en Ceuta, junto a los equipos de Extranjería, los grupos antidisturbios y los refuerzos de seguridad ciudadana.

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