La OIM alerta de un Mediterráneo más mortal aunque se reduzcan las llegadas
Las víctimas se duplicaron en la ruta central y se triplicaron en la oriental durante los primeros cuatro meses del año, aunque por ambas vías cruzó mucha menos gente. La agencia de la ONU lanza el aviso de que menos llegadas no significa travesías más seguras.
Gara, , 13-08-2026Semanas después de que decenas de miles de personas cruzaran a Ceuta desde Marruecos, con un balance de 141 muertos en ambos lados de la frontera según las ONG del país, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) constata que el Mediterráneo se está volviendo más letal aunque cruce menos gente. Las muertes en la ruta central se duplicaron en los primeros cuatro meses del año y en la oriental se triplicaron, pese a que las llegadas se hundieron en ambas.
De acuerdo con los datos de la agencia de Naciones Unidas, en la ruta central, desde las costas del Magreb hacia Italia y Malta, 821 personas murieron o desaparecieron entre enero y abril, un aumento interanual del 111%, a pesar de que las llegadas disminuyeron un 46%, hasta las 8.677.
Más de la mitad de las víctimas se registraron solo en enero, cuando el ciclón Harry azotó la región y causó varios naufragios, indicó la OIM en un informe sobre los flujos en las principales rutas migratorias durante los primeros cuatro meses del año, con especial atención a las del Mediterráneo, África y Oriente Medio.
En el Mediterráneo Oriental, con Grecia, Bulgaria y Chipre como destinos, las llegadas cayeron un 30% con respecto al mismo periodo de 2025, hasta totalizar 9.032, pero murieron o desaparecieron 244 personas en el periodo estudiado, un aumento del 259%, en muchos casos víctimas de naufragios cerca de las costas de Creta.
«Menos llegadas no significa que las travesías sean más seguras», destacó al publicarse estos datos la directora general adjunta de la OIM, Ugochi Daniels, quien subrayó que salvar vidas en estos «sigue siendo una responsabilidad compartida, y ninguna nación puede asumirla por sí sola».
Cada vez que la Unión Europea blinda una frontera o la externaliza para desplazar el control migratorio a terceros países a los que paga, no frena las migraciones, solo las empuja hacia rutas más largas y peligrosas. Los flujos no desaparecen, se desplazan. Y en el desplazamiento mueren más personas.
Cambio de rutas
El desplome más pronunciado se dio en la ruta atlántica hacia Canarias, con una caída del 78% interanual, hasta 2.276 llegadas. Ahí también bajaron las muertes, un 48%, hasta 150. Pero la OIM apunta a un efecto perverso. Los puntos de salida se han ido corriendo hacia el sur de la costa africana, lo que alarga la travesía y multiplica el riesgo.
Así, las llegadas al Estado español por el Mediterráneo occidental crecieron un 66%, hasta 5.647, impulsadas sobre todo por los saltos terrestres a Ceuta y Melilla, que se triplicaron.
Fuera del entorno europeo, las llegadas a Yemen desde el Cuerno de África subieron un 9%, hasta unas 70.200, pero las víctimas crecieron mucho más, un 65%, hasta 105.
En sentido contrario, el tránsito por el Darién, entre Colombia y Panamá, prácticamente se detuvo, con apenas 135 cruces, un 95% menos. En Honduras, el flujo de migrantes irregulares en el periodo estudiado fue de 3.485 personas, un descenso del 79%, y en México de 14.506, una caída interanual del 87%.
La OIM recuerda un dato que rara vez ocupa el debate, centrado casi siempre en reforzar el control fronterizo. Casi la mitad de los 304 millones de migrantes internacionales se desplazan dentro de su propia región, por motivos laborales, familiares, educativos o de seguridad.
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