Los animales antes que los palestinos en el proyecto de «Alligator Alcatraz» israelí

Israel ha comenzado a excavar un foso en torno a una zona de la prisión de Ketziot, en el sur del país, con la intención de introducir cocodrilos del Nilo como medida de seguridad. Un tribunal de Jerusalén ha frenado temporalmente el proyecto por el riesgo para los animales.

Gara, Naiz, 11-08-2026

Israel ha comenzado a excavar un foso alrededor de una de las zonas de máxima seguridad de la prisión de Ketziot, en el sur del país, con la intención de utilizar cocodrilos del Nilo como elemento disuasorio para las potenciales figas de presos. El proyecto, impulsado por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, afecta a una cárcel que alberga a miles de presos palestinos, incluidos miembros de Hamas. Sin embargo, ha sido el «riesgo que supone para los reptiles» la principal razón por la que un tribunal de Jerusalén ha suspendido temporalmente la iniciativa. «En Oriente Medio, los que mandan tienen que ser estrictos, así funcionan las cosas», exclamó el ministro ultra tras ser preguntado por el proyecto.

El plan contempla un foso de unos 170 metros alrededor de un ala especial del centro penitenciario. Según los datos recogidos en el material, las obras ya han comenzado y el proyecto cuenta con un presupuesto de alrededor de 21 millones de séqueles, unos 6,3 millones de dólares. La idea es que los cocodrilos sean incorporados a la infraestructura penitenciaria como una barrera adicional para impedir fugas.

Ben Gvir ha presentado la iniciativa como una réplica del modelo «Alligator Alcatraz», el centro de detención de inmigrantes situado en el sur de Florida, aunque en este caso dirigido contra los que Israel considera «terroristas de Hamás». Su oficina ha insistido en que no se trata de una simple maniobra publicitaria de cara a las elecciones de que se celbrarán en octubre, y que la fase piloto ya ha comenzado.

La ministra de Protección del Medio Ambiente, Idit Silman, también ha respaldado públicamente la iniciativa. «Que todos los terroristas sepan que quien aterrorice a nuestra gente acabará durmiendo entre cocodrilos», declaró la semana pasada mientras visitaba las obras. Fue hace unas semanas cuando Silman había reclasificó al cocodrilo del Nilo como «animal salvaje en cautividad», una decisión que, según la documentación, abrió la puerta legal a su utilización en el proyecto.

Animales antes que palestinos

Sin apenas mencionar el bienestar de los propios presos palestinos, ha sido el bienestar de los animales el que, sin embargo, ha provocado una fuerte oposición. Let the Animals Live, una asociación israelí con cuatro décadas de actividad, presentó un recurso urgente contra la iniciativa. El Tribunal de Distrito de Jerusalén acordó suspender temporalmente el traslado, selección y preparación de los animales mientras estudia el caso. El juez Avraham Rubin consideró que las alegaciones sobre el posible daño a los cocodrilos justificaban una investigación. El Gobierno israelí tiene hasta el 16 de agosto para responder.

La Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel ha advertido además de que no existe ningún modelo profesional conocido que utilice cocodrilos como parte de un sistema de seguridad penitenciaria. Todos los participantes en una reunión de emergencia del organismo se opusieron al proyecto. Los expertos cuestionan también las condiciones en las que vivirían los animales: los cocodrilos del Nilo pueden alcanzar los cinco metros de longitud y entre 300 y 400 kilos de peso, además de mostrar un comportamiento agresivo tanto con humanos como con otros animales.

La prisión de Ketziot, situada en el desierto del Néguev, es el mayor centro penitenciario de Israel y alberga secciones destinadas a presos palestinos considerados de seguridad. La iniciativa llega además en un contexto de creciente controversia sobre las condiciones de los presos palestinos. Organizaciones de derechos humanos y antiguos detenidos han denunciado casos de tortura, abusos sexuales, hambre, hacinamiento y otras formas de maltrato desde el comienzo de la guerra en Gaza. Según la Comisión de Asuntos de los Detenidos y Exdetenidos de la Autoridad Palestina, las cárceles israelíes albergan actualmente a unos 10.000 palestinos, de los que alrededor de 3.500 permanecen bajo detención administrativa, sin cargos formales ni fecha de juicio.

Por ahora, el tribunal no ha ordenado desmantelar el foso ni abandonar definitivamente el proyecto. La suspensión se limita a impedir que los cocodrilos sean trasladados, seleccionados o preparados para su incorporación a la prisión. Las excavaciones pueden continuar, pero la infraestructura no podrá funcionar como foso con cocodrilos mientras el tribunal estudia las impugnaciones presentadas por los defensores de los animales.

La paradoja del caso ha quedado así fijada en los tribunales: las denuncias sobre el trato dispensado a los presos palestinos no han detenido la construcción del foso, mientras que las posibles consecuencias de la medida sobre los cocodrilos sí han conseguido, al menos de momento, paralizar su puesta en marcha.

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