Maurizio Ambrosini: «Sánchez regulariza la inmigración silenciosa, pero la dramática, no»
El sociólogo y experto en fenómenos migratorios, dirige la revista 'Mondi Migrante' y un centro de estudios sobre este tema, atiende a ABC y no ahorra críticas para los gobiernos español, italiano y comunitario tras la crisis de Ceuta
ABC, , 11-08-2026Cuando la efervescencia entre Madrid y Roma alza el tono y sobrepasa unos límites inexplorados, quizás lo mejor es parar para entender qué ha sucedido hasta llegar aquí. A este fuego amigo entre Giorgia Meloni y Pedro Sánchez, declarándose recíprocamente venganzas y más represalias. Órdagos, reprimendas e intensificación de controles entre sus fronteras, panorama que dibuja una fractura histórica, acelerada por un calor tórrido que azuza medio mundo. Del asunto ha hablado incluso el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella: «Hay que respetar la dignidad de las personas». La brecha es total.
No parece que haya retorno en la narración, sino todo lo contrario. Así pues, en plena huida hacia delante de Italia y España, emerge pausadamente Maurizio Ambrosini, quien atiende por teléfono a ABC durante sus vacaciones en la montaña. Se trata de un sociólogo y profesor de la Universidad de Milán. Experto en fenómenos migratorios, con la política siempre de fondo. Además, dirige la revista ‘Mondi Migrante’ y el centro de estudios (ubicado en Génova) sobre este tema, en clave mediterránea. Es el encargado de hacer la autopsia al problema.
—Es inevitable comenzar por aquí. Restricción de fronteras en ambos países, el presidente Mattarella que ha hablado… Y esa noticia, publicada por ‘La Verità’ el 7 de agosto. «Interceptadas en varios aeropuertos (Linate, Malpensa, Bolonia, Torino…) quince personas, provenientes de España, que no tenían derecho a entrar en Italia. Esto gracias a la suspensión del área Schengen tras la crisis de Ceuta. Son extracomunitarios, clandestinos… Aún se desconoce si procedían del enclave español situado en África». El relato se recrudece, profesor.
—Esta disputa confirma la importancia de las políticas migratorias. Aquí veo propaganda en la comunicación. El Gobierno italiano quiere dar sensación de control en sus fronteras y defensa de la seguridad nacional. Por otra parte, la réplica de Sánchez es la misma. Sí, mandando naves de guerra para vigilar el estrecho de Gibraltar. Así, confirma también que su prioridad es idéntica a Meloni. Respecto a esa noticia que mencionas, qué decir… Por un lado, están los inmigrantes que residen irregularmente en un territorio; por el otro, atravesar las fronteras de forma ilegal. Creo que estos no vienen de Ceuta, sinceramente. Quizás, viven o vienen a uno de los países de la Unión Europea (España, Francia, Italia…) sin los documentos en regla. El tema es que ahora es noticia, porque se ha impuesto una narración que habla de emergencia e invasión. Con éxito, claro, pero esto confunde. No es lo mismo lo sucedido en Ceuta (ingresos no autorizados) con el fenómeno endémico de una inmigración irregular que, antes o después, se regulariza. Hay caos y confusión por desconocimiento del asunto.
—¿A qué se refiere con emergencia?
—La emergencia está en los ojos de quien mira. Para mí, esta es la lección aprendida con lo de Ceuta y todo lo que está desencadenando. La Unión Europea, en 2022, acogió a más de cuatro millones de ucranianos en pocos días. Sin ruido, sin problemas, sin emergencia aparente. Al menos, no se habló de estado de asedio, como hoy. En lo de Ceuta, sí. Creo que debemos aprender… Ciertos refugiados los aceptamos; otros, no. Nos dan miedo, generan ansiedad. Hay más…
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—¿Qué?
—Otra consideración es que seguimos confundiendo muchos gobiernos, sí las llegadas irregulares no autorizadas con el fenómeno de la inmigración ilegal. El caso español es ilustrativo. Frontex (Agencia europea de la guardia de frontera y costera) da una serie de datos al respecto… Hay entradas no autorizadas que, a veces, llegan por el mar, y después piden asilo. Entonces, se puede decir que lo han hecho de forma irregular hasta que obtienen una autorización provisional. Los datos que maneja la UE son claros: la mitad de lo solicitantes, al final, sí obtienen el deseado asilo, concedido por las propias autoridades. En el caso italiano, el Gobierno de Meloni alardea de haber frenado el número de llegadas ilegales haciendo creer que ha derrotado el fenómeno de la inmigración irregular. No es lo mismo.
—¿Lo de España qué le parece? Parece tener una doble vara de medir en temas migratorios.
—Es curioso ver cómo respondió ante lo de Ceuta y, a la vez, cerró el mes de junio con un paquete de regularizaciones que ascienden a un millón, incluso más. Abrió la puerta a muchísimos inmigrantes, principalmente llegados de América Latina… No por mar, sino cómodamente en avión, quizás. Sin visado, en muchos casos por ser ingresos turísticos. Lo mismo en Italia, por cierto… Todo este cuadro ha servido a nuestro país para aumentar un inapropiado recrudecimiento, la suspensión de Schengen. Italia ha usado esto para agravar, apretar su política de asilo y contraste hacia la inmigración no deseada.
«La verdad, es que la UE, aunque usa un lenguaje diferente al de Trump, la sustancia es la misma»
—El cónclave de ministros del Interior europeos no sirvió de mucho.
—El mensaje fue claro: «Estamos dispuestos a comprimir los derechos humanos. A dar pasos atrás respecto a nuestra civilización jurídica con tal de tener lejos a quien no nos gusta». La verdad es que la UE, aunque usa un lenguaje diferente al de Trump, la sustancia es la misma.
— ¿En qué se ha equivocado Sánchez?
—Su gobierno se distingue en la UE por un comportamiento liberal. Su regularización extraordinaria demuestra una visión mucho más abierta que el resto de países en este dosier migratorio. También está su apertura a la política del arraigo, convalidado tras dos años de residencia. El tema, se ve explícitamente, es que muestra una postura muy positiva en temas de inmigración por trabajo y que, de alguna manera, mejora el PIB, lógicamente. Para nosotros, los italianos, es envidiable esto.
«La política de Sánchez respecto al asilo es ambigua»
—La otra es más ambigua. ¿Ve hipocresía ahí?
—En temas de asilo es ambigua, sí. Ciertas llegadas generan indigestión. Recuerdo que, en el pasado, la historia era diferente. Es decir, entonces los refugiados en Europa eran más aceptados que la inmigración económica, calificada despectivamente. Hoy es todo al revés. Por eso, incido con que Pedro Sánchez ha mostrado ambigüedad, esa doble vara de medir que dices. Cierra Ceuta y Melilla… Muestra, además, dificultad para acoger gente que llega por temas humanitarios, por ejemplo, a Canarias. Gente que arriesga su vida. Busca acuerdos con países de origen y tránsito, como Mauritania, para frenar esto. Sin embargo, ya sabes. También somos nosotros somos así de contradictorios.
—La frase, en italiano, lo define bien: ‘Fare bella figura’. Una especie de postureo de cara a la galería.
—La inmigración que llega silenciosa, a bote pronto, proveniente de canales turísticos… No hay problema, sobre todo, si después encuentra trabajo. Se acepta bien porque no hace ruido y genera un beneficio económico. Si es estruendosa y dramática, entonces, supone un puño en la cara para la opinión pública. Además, la manipulan y usan los gobiernos soberanistas.
—¿Y los liberales?
—Para mí, Sánchez es liberal, pero, en este sentido, no. Tiene que demostrar que cierra y protege las fronteras para acallar a la opinión pública. ¿Hipócrita? No sé, tiene algo de coherencia, aunque yo no lo comparta.
—¿Cuál?
—Está dispuesto a regularizar la inmigración silenciosa y poco visible, pero no es capaz de gestionar la visible y dura, la que genera discordia a la gente. Ahí no se mueve bien. Surge el síndrome del asedio, como hemos visto en Ceuta.
«Se habló de Trump, de los rusos, pero no lo creo. Pienso más que Marruecos cuenta con un arma para chantajear a España»
—¿Usted cree que detrás está Israel? Si, como socio de Marruecos, este a su vez de Trump… ¿Cree en esta hipotética conspiración en cadena?
—No, para nada. Se habló de Trump, de los rusos, pero no lo creo. Soy más de pensar en que Marruecos cuenta con un arma para chantajear a España… A nosotros nos pasa lo mismo con Libia y Túnez. En general, dentro de la UE, lo vemos con el caso Turquía, muy instructivo.
—Europa ha mirado a otro lado con Erdogan.
—Claro, ha tolerado su autoritarismo para que se quede con los refugiados que llegaban de Siria, Irak y Afganistán. Italia financia el gobierno pseudo legítimo de Libia con tal que bloquee a potenciales clandestinos que vengan a pedir asilo. Eso choca con los derechos humanos porque es obvio que no nos pueden chantajear naciones carentes de credenciales democráticas. Renunciamos a mucho con tal de ceñirnos al dossier que dictamina lo de proteger fronteras de los inmigrantes irregulares.
—Se habla de otra hipotética llegada masiva el 15 de agosto. Hace días, Dolors Montserrat (secretaria general del PPE) dio una entrevista al diario ‘Il Giornale’. Le preguntaron, lógicamente, sobre Ceuta… Si entre los más de cincuenta mil inmigrantes (Sudán, Mali, Somalia, Nigeria o Afganistán) podía haber yihadistas. «Podría», respondió. ¿Qué piensa usted?
—Las estrategias, con estilo, nunca se anuncian. No es el ‘modus operandi’. Las campañas militares, ya que estamos hablando de invasiones, jamás se vociferan. Creo que todo forma parte de difusión del miedo, síndrome de estado de asedio. Coherente con la idea de alerta, de estar preparados. Nunca se anuncia anticipadamente un arribo de masa, un volumen enorme de gente.
—Usted es contrario al cierre del área Schengen, sin embargo, ¿qué le parece el proyecto Albania? También se habla de uno piloto en Ruanda.
—No estoy a favor. Hay un problema de violación de derechos humanos, sin duda. En este caso, veo analogías con Trump. Le criticamos porque expulsaba a personas, mandándolas a El Salvador o República Centroafricana. Ahora queremos hacer lo mismo. Ya no es sencillo repatriar, ¿y queremos condenarles a lugares en los que no tienen ningún vínculo? Están condenados a la miseria y la soledad. Es cruel y no es acorde con el espíritu de la UE. Entiendo que el objetivo es propaganda, claro. Dar la sensación de dureza. También crear un efecto disuasorio. Sí, el músculo para intimidar y que lleguen menos otras veces. Amenazar con un posible envío a Ruanda. Es para dar miedo. No es aceptable.
—¿Por qué exactamente son fallidos los ‘hub’ de Albania?
-Esos centros estaban destinados inicialmente para las personas salvadas en el mar por la Marina Militar. Para nada las oenegés. Gente vulnerable, sí… Centros para tratar casos de inmigración en entrada, en definitiva. Ahora, parecen transformarse en lugares donde se les manda hasta decidir qué hacer con ellos. Es decir, lo contrario. Inmigración en salida.
—Alguien no dice la verdad.
—La propaganda ejerce de velo sobre la realidad, aprovechando el poco conocimiento en materia de la opinión pública.
—¿Qué solución hay? Si es que hay… No someterse a compromisos ni pactos con otros países, quizás.
—Voto por introducir canales de inmigración legal. Reforzar las oportunidades de entrada en el país con estudio, trabajo, amparo, protección, reagrupación familiar para que las personas tengan otras modalidades de llegar, más allá de hacerlo de esta manera cruenta a Ceuta o Lampedusa. Trabajar en esta dirección construyendo más corredores humanitarios para refugiados… Potenciar todo esto que ya existe. En la UE hay carencia de mano de obra. Eso lo sabemos bien.
—Meloni, sin duda, está bien valorada en Europa. Nada que ver con lo que se alertó de ella hace cuatro años. Esa sombra negra… ¿Cree, sin embargo, que quiere mejorar su relación con Trump? ¿O el tema es más local, sí, el de contentar el país y neutralizar la irrupción ultra del extremista Vannacci?
—Lo de ahora es pura propaganda. Inoportuno cerrar Schengen. Francia lo hizo, pero no estoy de acuerdo. No interesa a nadie. Creo que Giorgia Meloni quiere satisfacer a sus militantes. La carpeta de las migraciones se presta. ¿Trump? No creo. Él quiere a gente sometida, no creo que se alegre de pequeñas concesiones. Por cierto, el Ejecutivo Meloni tiene políticas migratorias diversas… Una es el cierre a los refugiados, sin más. Otra, acoger a aquellos que vienen de Ucrania, sin problema aquí. La tercera, la de los trabajadores (flujos migratorios de extracomunitarios bajo peticiones de empresarios). Funciona bien, también. Son tres varas de medir, y esto el italiano, la opinión pública, no lo sabe. Pero sí, han aprobado dos decretos para el ingreso de trabajadores extranjeros: uno de casi medio millón (2023-25); otro similar (2026-28). En definitiva, está programando el aumento de la inmigración en Italia de un millón de personas durante los próximos años. ¿Entiendes las contradicciones?
—¿Cómo cree que se resolverá la crisis diplomática entre Roma y Madrid, donde, por cierto, ya han comenzado los controles aleatorios en aeropuertos? Las represalias se intensifican. La cuerda está demasiado tensada. Todo es sesgado e instrumentalizado y, así, el ciudadano se vuelve loco.
—Creo que están trabajando en ello. Quizás, pronto. Próximas semanas. Es necesario volver a la relación de amistad y respeto que les distingue. Lo antes posible.
Maurizio Ambrosini: «Sánchez regulariza la inmigración silenciosa, pero la dramática, no»
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