Sara Cabanilla, pedagoga ecuatoriana residente en Santiago: «Siento que ahora los extranjeros nos estamos escondiendo menos»
Graduada en pedagogía y autora del poemario «Nosotros», desafía los retos de los migrantes de segunda generación
La Voz de Galicia, , 10-08-2026«Cuando me preguntan de dónde soy, mis respuestas siempre van a ser más largas que las del resto de personas», comenta Sara Cabanilla, quien a sus 22 años ha cursado una carrera universitaria, se ha independizado, ha publicado un poemario y ha aprendido a sobrellevar una vida dividida entre dos culturas. Nacida en Valladolid después de que su madre emigrara de Ecuador, vivió hasta los seis años en Segovia, momento en el que ella y su familia se trasladaron a Santiago. De ahí en adelante, Compostela ha sido su hogar, aunque siempre ha tenido presente a Ecuador, aquel país en el que nunca vivió, pero del que nunca se podrá desprender. «De pequeña solía pensar que tenía que escoger un bando. O estaba con mi madre y mis hermanos, o estaba con mis amigos y con la vida que estoy formando aquí», explica.
Siendo solo una niña, llegar a Santiago le supuso un abrumador conflicto de identidad. «Aquí la gente tiene un sentimiento de pertenencia tan marcado que yo no tengo con mi familia de Ecuador, y me hacía sentir como si yo no perteneciera a este entorno», recuerda. Aun así, las dudas no le impidieron integrarse y convertir Santiago en su comunidad, aunque en ello también influyó la propia evolución de la ciudad.
A pesar de lidiar con la realidad migrante de su familia y sus inquietudes con respecto a su identidad cultural, superó los obstáculos hasta ganarse poco a poco su lugar en la ciudad y comenzar a dejar huella. «A los nueve años comencé a escribir poesía e insistí para que me dejaran leer mis poemas en una clase. Luego, en primero de la ESO conseguí que al final del curso discutiésemos sobre qué mejoras podíamos hacer en el instituto para reciclar más». Pese a que siempre estaba buscando una nueva actividad que hacer, fue en el instituto, precisamente, cuando se dio cuenta de cuál era su vocación. «Siempre me gustó el rol del profesor, aunque el contexto de dar clase nunca me convenció, así que fui dejando la educación en segundo plano. Esa vocación social la fui dirigiendo a la psicología, aunque luego entré de rebote en pedagogía, y en la carrera me di cuenta de que eso era lo que estaba buscando», comenta.
Ha sido la propia licenciatura la que le ha permitido materializar otro sueño: publicar un poemario. Estaba todavía en el tercer año de su grado universitario cuando quiso enfrentarse a un nuevo reto. Y para ello decidió retomar un pasatiempo infantil, esta vez con una mirada más madura. «Estaba pasando un momento complicado, así que me puse a escribir sobre cuestiones que me generan cierta sensibilidad», apunta. Después de un año de trabajo, envió su manuscrito a una editorial, que para su sorpresa, rápidamente aceptó la propuesta. Así nació «Nosotros», un poemario dividido en tres partes en el que aborda el amor, pero también problemáticas como la violencia de género. «Hay sentimientos que son universales. Para mí, es una forma de reconciliación tanto conmigo misma como con el entorno que me rodea», resalta.
Enfocada en su trabajo, Sara Cabanillas espera poder transformar sus inquietudes en iniciativas que favorezcan la protección de menores en situaciones de riesgo. Tiene claro que su origen y los desafíos de una familia inmigrante no determinan el papel que la sociedad espera de ella. «Siento que ahora los extranjeros nos estamos escondiendo menos», valora. Un escenario muy diferente al que le tocó vivir en sus primeros años en la ciudad, donde esconderse parecía una norma implícita.
(Puede haber caducado)