Kaleko Afari Solidarioak reparte bocadillos sin punto fijo y denuncia que está siendo hostigada por la Guardia Municipal

Aseguran que integrantes del colectivo han sido "interceptados e identificados mientras repartíamos dichos bocadillos"

Diario de noticias de Gipuzkoa, , 07-08-2026

El colectivo Kaleko Afari Solidarioak (KAS) ha hecho público un comunicado en el que denuncia el “hostigamiento” al que, según afirman, están siendo sometidas las personas voluntarias y usuarias por parte de la Guardia Municipal. La nota informa de la nueva situación tras la prohibición del Ayuntamiento de organizar las cenas solidarias habituales, situación ante la cual voluntarios de la red han comenzado a repartir bocadillos sin punto fijo y “por responsabilidad humana” para atender a personas en situación de exclusión.

En el texto, la agrupación asegura que varios de sus integrantes han sido “interceptados e identificados mientras repartíamos dichos bocadillos”, además de ser “perseguidos y fotografiados sin nuestro consentimiento”. Según indica el comunicado, los propios agentes manifestaron actuar “siguiendo órdenes de arriba”.

Ante estos hechos, desde KAS consideran “inadmisible que se criminalice la solidaridad” y que quienes colaboran con personas vulnerables sean tratadas “como si estuvieran cometiendo un delito”.

Archivo fotográfico
Asimismo, el colectivo señala en la nota que la Guardia Municipal estaría fotografiando “de manera sistemática a jóvenes migrantes para elaborar un archivo fotográfico” con la finalidad de “facilitar futuras identificaciones ‘si ocurre algo’ en la ciudad”, actualizando además imágenes antiguas cuando cambia su aspecto físico. De confirmarse estos hechos, KAS sostiene que se estaría ante una “práctica profundamente preocupante que estigmatiza a un colectivo entero por el mero hecho de existir”.

Por otro lado, el comunicado recoge un episodio acontecido en el Bar Marruma, donde, según la información facilitada por el colectivo, dos agentes de paisano identificaron en la vía pública a una persona migrante a la que un trabajador del establecimiento acababa de ofrecer un pintxo.

El escrito concluye afirmando que “alimentar a quien tiene hambre no puede ser tratado como una amenaza para la convivencia” y exige formalmente al Consistorio donostiarra que “cese de inmediato el hostigamiento ilegal y la intimidación contra las personas voluntarias de KAS y contra las personas migrantes a las que acompañamos”.

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