El Gobierno habilita un colegio en Ceuta para que duerman 100 niñas mientras más de 5.000 menores esperan techo en el barrio del Príncipe
Los voluntarios elaboran el censo más detallado de menores migrantes mientras denuncian la falta de recursos
El Mundo, , 07-08-2026«1º día: 2.672 censados. 2º día: 2.188 censados. Total: 4.860». La nota, escrita a mano y pegada sobre una carpeta de plástico, es escueta. Dentro se acumulan páginas y páginas con nombres, edades y teléfonos de contacto de familiares de los menores de 18 años que siguen sin un lugar donde dormir en Ceuta. El recuento, realizado por asociaciones vecinales y voluntarios del barrio del Príncipe, más que duplica las cifras oficiales, mientras el Gobierno apenas ha habilitado un colegio para alojar a un centenar de niñas.
Mariam sostiene la carpeta en una pequeña oficina situada junto a la antigua iglesia del barrio. «Esto es hasta ayer por la noche. Faltan muchísimos más pero hoy hemos parado de contar porque vamos a llevarle las cifras al delegado del Gobierno para que se haga una idea de cuánta gente hay y se dé cuenta de que necesitan ayuda», explica.
En el exterior, un hombre trata de poner orden en la cola. Dentro, los niños revolotean entre ordenadores y monitores, mientras tres mujeres trabajan sentadas frente a las mesas. En el primer escritorio, Mariam abre la carpeta transparente y muestra la nota adhesiva con el resultado de dos días de recuento: 4.860 menores.
La cifra no incluye a los niños que todavía no han pasado por la sede ni a los que permanecen acogidos en viviendas particulares. Los voluntarios dejaron de anotar nombres para llevar la lista a la Delegación del Gobierno. «No hay mil menores, como están diciendo por la tele. Es imposible. No salen las cuentas», insiste Mariam.
Censo de menores que ha hecho la Asociación de Vecinos de barrio El Príncipe
Censo de menores que ha hecho la Asociación de Vecinos de barrio El PríncipeMUNDO
Algunos nombres aparecen subrayados. «Son los que se corresponden con los menores de 13 años, que son los que más prioridad tienen», explica. Los vecinos tratan de trasladar a esos niños a dependencias policiales para que sean identificados y las autoridades les encuentren una plaza lo antes posible.
En la pequeña sala espera un grupo de menores de 14 años. Hay dos mellizos vestidos exactamente igual, un niño con una camiseta de Messi y otros dos que observan la escena, desorientados. Mientras tanto, los adultos organizan cómo llevarlos en coche a la comisaría de la Policía Nacional para que su registro oficioso pase a ser oficial. A su alrededor, los voluntarios llaman por teléfono, revisan listas y preparan nuevos traslados.
«Yo tengo en mi casa a tres hermanos», cuenta una de las mujeres. «Ahora nos vamos a llevar a este grupo a la Policía y luego seguiremos haciendo viajes. Nos han dicho que de momento solo bajemos a menores de 14 años y los hemos tenido que separar de su hermano mayor. Ha sido una película porque se han pasado toda la mañana llorando».
La mayoría de los menores registrados procede de Marruecos, aunque entre los nombres también hay niños egipcios y yemeníes. «Estos niños necesitan una solución. Los vecinos los están metiendo en sus casas, pero la situación es insostenible y no puede seguir así», lamenta uno de los voluntarios.
Más de una semana después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta, los habitantes del Príncipe han elaborado el registro de menores migrantes más pormenorizado hasta la fecha. También les proporcionan comida y techo y tratan de contactar con sus familiares en Marruecos. «Algunos no se saben el teléfono de ningún familiar. Otros han conseguido hablar con sus padres pero estos se desentienden y también los hay que se escaparon de casa hace una semana», explican.
A escasos minutos a pie de la antigua iglesia, el colegio Reina Sofía, habilitado por el Gobierno coincidiendo con la visita de la ministra Sira Rego, acoge bajo techo a «alrededor de 100 niñas», según cuenta a este periódico un trabajador del centro. Esa cifra representa algo más del 2% de los 4.860 menores censados en el barrio del Príncipe. El empleado muestra, a través de un ventanuco, las camillas instaladas en las cocheras de la escuela. «Ayer instalaron los baños portátiles y se pueden duchas en los vestuarios», explica. Por la pequeña abertura se ve a un par de niñas, delgadas y de menos de un metro cuarenta, pasear con telas blancas.
Los datos de la carpeta también superan las estimaciones difundidas por las administraciones sobre el conjunto de personas que siguen en situación irregular en la ciudad autónoma. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó el 4 de agosto que habían entrado en Ceuta 72.000 personas y que más de 70.000 ya habían salido. Según sus cálculos, quedaban alrededor de 2.000 migrantes en la ciudad.
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Un día antes, la Delegación del Gobierno había elevado la cifra hasta unas 2.500 personas. El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, actualizó el 5 de agosto su estimación anterior —situada entre 3.000 y 5.000— y aseguró que todavía había unas 6.000 personas en situación irregular «deambulando» por Ceuta.
Mientras tanto, en el Príncipe, Mariam vuelve a cerrar la carpeta mientras una compañera reparte compresas. El número de menores filiados en la oficina situada junto a la iglesia más que duplica la cifra total —que incluye tanto a adultos como a niños— que maneja el Ministerio del Interior.
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